Yo tengo fantasmas en el corazón y otros pocos la cabeza, pero ni ellos ni nadie podría quitarme la sensación de estar falto de algo. Por ahora, siempre me decía, por ahora me sentiré así, ya mañana mis muertos me sonreirán, mis escritos saldrán de entre mis dedos, mis misiones podrán cumplirse, mis amigos dejarían sus relaciones de dudosa procedencia y el mundo, oh, el maldito mundo por fin sabrá de qué estamos hechos.
Sir. Samuel, Cuentos de Escritores














