Me puse una de tus canciones favoritas, y mi corazón no sabe porqué se acelera tanto y te tiene de frente, al cerrar los ojos. Que me está pasando, que me estás causando, que me estás provocando. Me pone nerviosa ver un mensaje tuyo, y lo espero deseosa, respondiendo torpe y con prisas. Que me pasa, que me causas. Quisiera que estuvieras aquí, en mi cama, y de fondo tu canción, tu risa, y tus ojos clavándose en mi, y tus dedos recorriendo mi pelo, joder como me acelero. No se que hacer con estas ganas, y no estoy ebria o sobria, no lo sé, confundo los estados como tú. Quiero oler tu pelo, y que me caiga en la cara, sin ver nada, reírme de mi torpeza, y morderme el labio de lo mucho que me pones. No paro de pensarte, de planear miles de escapadas lejos de esa cama, aunque no lo cambiaría por nada, los días que pasamos, en modo avión, tu y yo. Ya te echo de menos y ni siquiera te conozco y te conozco, y lo que sé es que me sientas bien. No se que me estás haciendo Ángela pero no quiero que pares, y si tiene que explotar que explote, que me da igual, que no es casualidad, o eso creo yo, que se me va la olla, pero contigo cualquier plan, es una pasada, hasta con cuchara. Comería puchero en pleno Agosto por verte sonreír, y que coño estoy diciendo si debería dormir. Pero no paro, no puedo, no quiero, quiero tenerte, que mi cama huela a ti entera, abrazarte, morderte, y apoyar la mano en tu pecho, como si te conociera, como si nos conociéramos, de esos 4 días, que se quedaron tan cortos, y tan intensos. No se si alguien lo entendería, pero es que no se puede explicar, se trata de vivirlo.
Me has dejado con ganas de pisar Córdoba a 50 grados a la sombra, y odio el verano, y tú el invierno, alérgica a la lluvia, y yo que me ahogo en ella de lo mucho que me gusta. Ahora lo único que quiero es tenerte cerca, muy, pero que muy cerca.










