Siempre he sido un hombre que sabe valorar la expresión artística de cualquier forma, incluso esa basura a la que le llaman arte contemporáneo, yo he viajado por la circunferencia viva a todos los ángulos donde exista un museo digno de visitar y mi opinión es de gran valor para aquellos que se autodenominan artistas cómo para los que les queda corta la palabra artista; pero también soy un fiel aficionado al amor, si el amor, esa sensación que crees percibir cuando una persona aumenta tu temperatura corporal con el simple hecho de ver esa belleza que causa un arrebol para mis adentros, esa belleza que jamás he encontrado ni en el arte ni el mundo, o eso creía yo hasta que la conocí.
Vivía con la incógnita de saber si ese huracán al que llaman amor seguiría sintiéndose como el humo del cigarro cuando estas estresado, o como un trago de alcohol cuando por enojo tú saliva amarguese, tenía la duda de saber si seguía siendo una palabra de cuatro letras compuestas por dos vocales, dos consonantes y dos suicidas, solo que nunca fue mi prioridad, pues mantener ese justo equilibrio entre la soledad y la gente es la clave para no terminar en el manicomio.
El recuerdo de cuándo la conocí es tan ambiguo que no se si yo la encontré a ella o ella fue la que me encontró, puedo recordar que fue la noche del 27 de agosto en el centro histórico, me encontraba sínicamente en una exposición de arte anónimo, todos querían mi opinión pues estaba rodeado de gente pretenciosa, esa gente a la que le puedes vender un cacahuate como cura para el cáncer pero jamás les quitaras la seudocultura que la sociedad se encarga de hacerlos creer, en fin, llevaba unas tres copas de vino barato y unos dos tragos de tequila directo de la botella porque solo sin mis cinco sentidos es como aguanto a la sociedad, y ahí estaba ella…en la tercer sala en la esquina al fondo, cubierta por un manto de seda blanca que hacia valorar el no estar ciego a cualquiera, mediría unos 3 metros de altura y su cuerpo parecía mármol blanco…¿Su titulo? “L’amore fa schifo”, ¿Su escultor? Solo encontré la letra ‘G’, ¿Por qué me enamore de una escultura? porque solo ella emanaba un cierto estilo bohemio, porque en su cara venia explicito ese factor indescriptible que a los hombres o por lo menos a mi nos encanta, porque su cuerpo superaba las descripciones imaginarias de afrodita, por que el simple hecho de haberla visto unos segundos era suficiente como para derrumbar todos los conceptos de belleza existentes para volverlos a crear en base a ella, porque ella siendo alguien inanimado supera a todas esas mujeres que con vida no pueden superar un estereotipo estúpido que les han implantado desde que nacieron, porque ella siendo frívola supera a todos esas chicas plásticas a las que solo les importa ser reconocidas a toda costa por una eminente falta de atención, porque ella aunque haya sido esculpida en desnudo no raya en lo vulgar, como han podido lograr algunas mujeres de esta sociedad, porque claro, es malo estar perfectamente acoplado a una sociedad claramente enferma y porque solo alguien con corazón de piedra…podría amar a un amargado, cínico e hipócrita ser humano como el que soy yo.
Continué con la exposición pero únicamente se encontraba mi cuerpo pues la mitad de mi cerebro se encontraba envenenado por esas curvas, la noche siguió y ese día no hubo estrellas ni luna, pues estaban apenadas porque no superaban la belleza de aquella escultura; el pequeño bar improvisado para la exposición se había quedado sin menú por culpa mía, mis pasos y mi visión ya estaban afectados y el museo estaba cerrando sus puertas. Era más de media noche y yo me encontraba en la banqueta de la calle paralela al museo, soñando con ella, yo creo que en la vida de todo ser humano hay tres conductas básicas: neurótico, obsesivo y/o celoso; pero nadie puede tener más de dos y tener una mentalidad cuerda según la sociedad o en otras palabras te tachan de loco, pero ¡verga! Tú me haces sentir las tres y al mismo tiempo. Siento esa psicosis cual neurótico anónimo si no te miro y experimento unas ganas de explotar que sólo con la serendipía que me causas con tu presencia harían calmarme .me nació una ridícula obsesión por llevar un registro del ángulo exacto de tus curvas y su lugar geográfico en el hermoso monumento a la belleza que eres Tú; parecido a esa obsesión tengo una rara manía de no poder imaginarme nada sin ti. Pero…cómo chingados me haces sentir celos por solamente ver que te admira alguien más, me lleno de sangre caliente y se me muere la mitad de mi cerebro pensando e imaginando cosas que sólo tranquilizarías con tu mirada. Lamentablemente al sentir esas tres conductas en mi…he llegado a la conclusión que estoy loco y mucho…pero estoy loco por ti. Y no sé cómo logras esas sensaciones si eres solo una escultura; mis ganas de volver a ver algo jamás fueron tantas, esa desesperación me quemaba desde adentro así que para evitar mi muerte fui corriendo hacia ella, rompí unas cuentas cerraduras y tropecé algunas veces pero nada me impediría encontrarme con ella una vez más. En mi mano derecha una botella de ron barato que compre para darme valor y en la izquierda el mapa que me regalaron en la exposición, cuando la encontré tire la botella, me arregle cual caballero y me dispuse a besarla, me subí a su base de mármol y me acerque lentamente a su boca, después de ese añorado beso caí en un llanto desgarrador, ella no está viva y jamás lo estará, este falso amor no es más que solo una dulce y dolorosa epifanía, nunca podre sentirla…nunca.
Tome mi botella del piso y con mi corazón hecho pedazos me dispuse a salir de ahí, cuando salí de la sala donde se encontraba comencé a escuchar una sinfonía que me dejó atónito, primero pensé que era producto de mi presente borrachera y mi futura cruda pero con cada paso la melodía se iba esclareciendo y aumentando en sonido hasta que llegó un momento en el que la misma melodía me obligaba a regresar a la sala, desolado regresé para toparme con la sorpresa de la aparición de una ninfa que tocaba un arpa. -¿Por qué estas triste? Dijo ella, porque jamás podre sentirla, le contesté mientras señalaba la escultura acompañado de un tono desgarrador, -Yo puedo hacer tu deseo posible, ella era una joven que murió en busca de un amor que valiera la pena, jamás lo encontró pero una ninfa se enamoró de su historia y logró inmortalizarla en forma de escultura para representar que el amor es solo una tragedia que a todos nos gusta sufrir, pero para cumplir tu deseo primero necesitas convencerla.
¿Convencerla cómo?, le conteste. Lo que quieras lo haré con tal de estar con ella, añadí. –no puedes tener lo que quieres en esta vida, nadie puede, tendrás que regalarme tu vida y una vez muerto, tu historia será una tumba que se fusionará con tu amada para siempre, pero tu tumba no puede estar vacía, mucho menos si es para adornar a tu amada…tienes que decirle un epitafio que la conmueva y que sea lo suficientemente bueno para inmortalizar.
Pensé en silencio unos momentos y decidido me dirigí con voz fuerte hacia ella recitándole mi propio epitafio:
“Encuentra lo que amas y deja que te mate”
En mi mente pasó el efímero pensamiento de si vale la pena morir por amor, pero si nada nos salva de la muerte, por lo menos que el amor nos salve de la vida. Prometeré disfrutar cada punto, cada coma, cada letra hasta el final y si la distancia fue un problema amor mío, prometo acortarla paso a paso, beso a beso, poco a poco, para fusionarnos en uno sin dejar de ser nosotros.
Del ojo izquierdo de la escultura brotó una lágrima cristalina que llevaba implícito el haberla convencido, la ninfa cumplió su palabra…
Y fue así, como otro hombre entregó su vida por amor.