Que noche tan hermosa
—Lo siento… Por todo lo que pasó, si te traté mal, por todo.— No sabía exactamente por qué pedía disculpas, pero sentía la necesidad de hacerlo.
Shhh...—. Lo silencio alzando su rostro hacia él y acarició su mejilla con ternura antes de alejarse de sus brazos. —No hay nada por lo que tengas que disculparte. Yo fui la tonta, entonces... Disculpa la manera en la que te traté, no eres el culpable de los disparates que invente mi cerebro.








