Arte en Tiempos de la Peste.
Arte en Tiempos de la Peste Alejandro Cruz, Hekatherina C. Delgado, Jorge Idel, L. Nicolás Guigou El tiempo de la peste había comenzado antes –siempre antes- que los muertos, los barbijos, el temor a la infección, la rostridad iridiscente de las pantallas, el aislamiento voluntario o forzado, la sedentarización permanente. Para entonces, la temporalidad de la peste ya se manifestaba en los días de la demente con su valija andariega, en la inevitable ausencia de duelo cuando el conocimiento muere y es perentoria y necesaria su sustitución por otra cosa. Porque el tiempo de la peste es el tiempo de las cosas, de las cosas muertas.Operando con ellas y en ellas, la tecno-burocracia vive su mejor momento, su orgasmo pleno. Y dado que cualquier burocracia está compuesta por seres muertos y en descomposición, la peste es, al menos para ellos, una distracción amigable. Su odio al conocimiento es vehemente, profundo, abismal. Ellos son la peste. Así pues, el arte en tiempos de la peste, no es un arte en principio amable. Que los pseudosafectos queden para los nombres violentamente recortados bajo un supuesto buen trato, que se expandan en las tertulias superficiales sobre una incierta producción de sentido, que se afinquen en las sonrisas y abrazos demagógicos y falsos. El arte en tiempos de la peste, es una arte de la urgencia, la muerte y el desastre, que acepta el apocalipsis colonial huyendo del juego suicida contemporáneo, para esbozar por fin un campo de posibilidades en que el deseo y el conocimiento vuelvan a aunarse en otra humanidad.


















