Yo moveré mi propio infierno, mi propia tentación… Escribiré con fuego la cicatriz de la vida. Ahí, entre las profundidades, buscaré que mis demonios le den impulso a mi ángel, con el rozar profundo de una muerte o peor aun, la indiferencia…
Porque así transcurren los años, como los cigarrillos que se consumen y certeramente se extinguen sin posibilidad de un otoño sin posibilidad de un regreso.
Aedo.













