Sade Olutola
AnasAbdin
Mike Driver
YOU ARE THE REASON
styofa doing anything

JVL

Janaina Medeiros
wallacepolsom
sheepfilms

tannertan36
Peter Solarz
Alisa U Zemlji Chuda
Cosmic Funnies
RMH
Today's Document
dirt enthusiast

blake kathryn
Cosimo Galluzzi
i don't do bad sauce passes
Keni

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from Malaysia
seen from South Africa

seen from United States
seen from United States

seen from Malaysia

seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from Türkiye

seen from Türkiye

seen from United States

seen from United States
@lilianasom
El amor verdadero no necesita presencia para existir.
Puedes amar y no estar.
Puedes desearle bienestar y no intervenir.
Puedes confiar y retirarte.
Eso no es abandono.
Eso es respeto por ti y por él
El acto de amor verdadero hacia él
El amor verdadero no invade, no exige, no retiene.
Para él, el acto de amor más honesto es:
respetar su proceso, su distancia y su decisión,
aunque una parte de ti quisiera acercarse.
No escribirle.
No buscar señales.
No “solo saludar para ver si está bien”.
No como castigo, sino como respeto.
Eso dice: “Confío en que tú puedes con tu camino, aunque yo no esté en él”.
A veces, amar es no intervenir
El acto de amor verdadero hacia ti
Aquí está lo más importante 🌱
El amor hacia ti se demuestra cuando:
• Dejas de ponerte en pausa por alguien que no te eligió
• Dejas de convertir la preocupación en una excusa para volver a abrir la herida
• Te eliges incluso cuando duele
El acto concreto de amor hacia ti es este:
cerrar la puerta con suavidad, no con rencor
No desde “ya no me importa”,
sino desde “sí me importó, y por eso me cuido”
Estoy empezando a disfrutar más el proceso de aprender.
Antes solo quería avanzar rápido, evitar errores, ser perfecta en todo: en el piano, la natación, el gimnasio, la universidad, el trabajo, el macramé… Pero me he dado cuenta de que para ser buena en algo —o aunque sea más o menos buena— hay que pasar por un proceso. Y ese proceso incluye equivocarse, frustrarse, levantarse e intentarlo otra vez. Una y otra vez.
Ese proceso, además, se vive muchas veces en soledad. A veces es aburrido. A veces no hay resultados rápidos. Y definitivamente no se parece en nada a las redes sociales con música inspiradora, buena edición y ángulos bonitos que muestran logros en segundos. A veces incluso me hacen sentir culpable por no sentir esa misma emoción o satisfacción que supuestamente “debería sentir”. Pero estoy entendiendo que el crecimiento real se ve distinto: es desordenado, imperfecto, lento… y también muy valiente.
Y no solo se trata de aprender nuevas actividades o crear hábitos. También estoy aprendiendo a vivir el proceso de conocerme, de equivocarme sin castigarme, de aceptarme como soy. A veces, claro, las caídas duelen. Pero me estoy dando cuenta de que equivocarme no solo me hace humana. También me da fuerza. Me vuelve más resiliente. Incluso en mis relaciones me estoy permitiendo fallar, dudar, tropezar y aprender. Ya no me exijo perfección. Porque ser perfecta es agotador. Equivocarme me está enseñando a conocerme desde otro lugar: más real, más paciente, más amoroso.
Y bueno… eso no es todo.
También es difícil sostener el deseo de tener hábitos sanos o de aprender algo nuevo. Porque todo eso toma tiempo, energía, constancia. Y muchas veces, en medio de ese proceso lento, me desespero. Y entonces caigo.
Caigo en el scroll infinito. En ver series sin poner atención, solo para evadirme. En no levantarme temprano para hacer ejercicio. En desvelarme sin motivo. En querer quedarme acostada sin hacer nada. Me hundo en mi zona de confort aunque sé que no me hace bien. A veces elijo el sedentarismo. A veces me pierdo en el trabajo para no enfrentar lo que realmente deseo hacer. Y aunque sé lo que quiero para mí, a veces simplemente no lo hago.
Y esa contradicción duele. Pero también forma parte del camino. No me hace débil, ni floja, ni un fracaso. Me hace real. Y reconocerlo con honestidad me ayuda a regresar. Regresar sin culpa, sin castigo. Solo con una voz más suave que me diga: “Sí, caíste… pero también puedes volver a intentarlo”
botanical books 🌷🌸