El rincón oscuro
Cartas de sanación
✍️ LEV
Desde niña hay un lugar, un pequeño rincón oscuro donde solía acurrucarme y llorar. Un lugar aislado, donde expresaba mis pesares. Era el grumo de emociones acumuladas, que se resume en lo peor que arrastro en mis maletas: un sentimiento de invisibilidad, de soledad, de tristeza amarga, de sentir que no pertenecía. Un sentimiento de que no encajaba, que ser yo no estaba bien. Que no era algo bueno.
Lloraba amargamente. Recuerdo decir constantemente:
“Desearía nunca haber nacido.”
Me lo repetía mucho.
Ese rincón ya no está presente en mi vida físicamente. Hace años, mi padre lo tumbó para construir una sala más moderna. Ese rincón cambió, y fue una esquina del cuarto que ahora es de mi hermana.
Aunque ese rincón ya no existe en el mundo exterior, sigue vivo en algún lugar de mi corazón. Y vuelvo a él cada tanto, cuando ya no tengo fuerzas, cuando esto de sobrevivir intentando ser aceptada, intentando encajar, intentando ser lo que se espera, me drena, me deja sin fuerzas, me hace otra vez pequeña.
Ahí vuelvo siempre.
Recuerdo aquella temporada. Pasé un año allí. Un año en que me dediqué a estudiar a esa niña, a intentar entenderla, a intentar no volver con ella. Pero cuánto daño le he hecho, porque nunca la acepté. Intenté cambiarla. Me convertí en las personas que la hacían sentir así.
Porque sus voces nunca se fueron.
Sus voces me formaron.
Fueron el ancla para mantenerla allí, hundida en las profundidades.
Hoy me doy cuenta de que nunca la cuidé, nunca la defendí, nunca la abracé. Solo la juzgué. Día tras día.
Perdóname.
Por hacerte sentir una y otra vez que desearías no existir.
Por no verte cuando los demás tampoco lo hicieron.
Por no creer en ti ni reír con tus manías.
Por no celebrar tus pequeños logros ni ver tus virtudes.
Por no ver lo valiosa que eras solo por existir.
Por no decirte constantemente que no tenías que hacer nada para que te quisiera.
Que te quería simplemente por ser tú, por tu esencia, por tu alma, por ser tú en tu estado más puro.
Perdóname.
Por no saber amarte.
Por no dejarte disfrutar de la vida como lo merecías.
⸻
Hoy te veo.
Hoy te amo.
Hoy te abrazo.
Hoy te aplaudo.
Hoy te tomo de la mano y te levanto del rincón.
Hoy prendo la luz y te seco las lágrimas.
Te hago un té.
Te traigo agua.
Te digo que eres valiosa.
Que yo sí te veo.
Que me pareces hermosa, graciosa, alegre, e inteligente.
Que eres tan observadora.
Y capaz de todo.
Quiero que sepas que te amo y que no te voy a soltar más.
No tienes que ir a un rincón.
Puedes venir a buscarme.
Puedes llamarme.
Yo te escucharé.
Te abrazaré.
Y te consolaré.
Para la niña que un día fui, de la mujer que ahora soy.














