Escuchando el relato se dio cuenta que conocían todavía menos de lo que creían sobre Asgard… y era más que probable que el conocimiento que poseían en aquel momento continuase siendo escaso, puesto que la existencia de distintos mundos y dimensiones paraleras escapaba al entendimiento de la gran mayoría de personas.
Que Loki pareciese no solo amable al saciar su curiosidad, sino dispuesto a ayudarla a pasar desapercibida entre todo aquel tumulto de personas que no solo se manifestaban pidiendo la encarcelación de los culpables, sino en contra de todos ellos… parecía sospechoso como poco. Y aunque a él le venía bien pasar desapercibido teniendo en cuenta que todavía se le consideraba enemigo público no dejaba de sorprenderle el hecho de que le hubiese ofrecido, sin aparentemente ganar nada, aquel favor. — Dudo que te hayas golpeado tan fuerte al llegar como para haber sacado tu lado altruísta —
A pesar de todo, se veía casi obligada a tomar la oferta del asgardiano. Era eso o caminar a plena luz del día con un criminal que, al menos en la tierra, no había pagado todavía por sus crímenes… definitivamente no iban a llegar lejos. — ¿Efectos secundarios? — Pregunta en lo que aprovecha para estacionar el auto y apagar el motor de este. — Es la única forma de que podamos seguir sin problemas con los civiles… hazlo — Probablemente se estaba equivocando al darle vía libre a Loki para realizar alguno de sus encantamientos estando en un espacio tan reducido como el interior del vehículo lo era. Pero por el contrario, si no hacía nada por intentar evitar que les reconociesen, algún civil podría salir herido. Y eso era lo que menos necesitaban y lo que menos quería Natasha.
No iba a negarle a Romanoff que buscaba sacar un beneficio de todo aquello, pero también él se ponía en riesgo al salir de aquel coche y enfrentarse a la muchedumbre. - Haces bien en dudar si trabajas conmigo - confirmó con una amplia sonrisa dibujada en su rostro, arqueando ambas cejas. Aunque no lo había dicho a viva voz, sabía que la Vengadora aceptaba su oferta. Le interesaba, al igual que a él.
- Ninguno. Bueno, igual tienes una pequeña crisis de personalidad cuanto te veas reflejada en algún espejo, nada que uno de vuestros psicólogos no puedan tratar - mencionó de forma casual mientras esperaba a que Romanoff aparcara el coche. - También notarás tu voz cambiada, por supuesto, pero todo volverá a la normalidad cuando cese el conjuro - explicó con calma. Se giró en el asiento una vez el coche dejó de estar en marcha y, tras unos segundos observándola, chasqueó sus dedos. Un par de ráfagas de luz verde y dorado inundaron el coche por unos segundos, y cuando esta se disipó se reveló sus nuevos aspectos. Ella con un ligero parecido a una tal Lauren Cohan y él con un tal Jensen Ackles. Puede que se hubiera visto influenciado por cierta serie de televisión que había visto la noche anterior...
- Debo admitir, Romanoff, que has salido perdiendo con el cambio - dijo ni corto ni perezoso, mirándola de arriba abajo. - Aunque sigues siendo atractiva. ¿Satisfecha o quieres un nuevo cambio? - Mencionó mientras levantaba de nuevo la mano, preparado para chasquear de nuevo los dedos.













