“Home is where the hurt is.” –Black Widow (2015)
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“Home is where the hurt is.” –Black Widow (2015)
La forma tan natural en la que ambos caminaban, con las manos enlazadas como si el tiempo no hubiera pasado con ellos… Era una sensación sumamente agradable con cada minuto que pasaba junto a la rusa, muy diferente a como había empezado la noche al encontrarse con ella en el bar. - Natalia, no tienes que invitarme a cenar. Me siento como si abusara de tu generosidad - dijo a la vez que negaba levemente con un cabeceo, mirándola después mientras ella volvía a tomar la palabra. Las palabras murieron en sus labios cuando aquel ruido resonó por toda la calle.
James se puso completamente en tensión, alerta, listo para atacar en cualquier momento. Apretó el puño e hizo ademán de girarse cuando la fina mano de Natalia acabó sobre su brazo, como si se anticipara a lo que él pretendía hacer. Aunque aquello frenó su impulso de ir al origen del accidente e imponer su propio orden, la tensión seguía patente en todo el cuerpo del Soldado de Invierno. Al oír de nuevo la voz de la rusa, enfoca su atención en ella y hace un gran esfuerzo en calmarse. - A estas horas, en cualquier sitio que vayamos habría borrachos haciendo el idiota - murmuró.
Conforme avanzaban por las calles y dejaban atrás aquel incidente, James iba recuperando de nuevo la calma y era consciente de lo que había estado a punto de hacer con aquel pequeño grupo de borrachos. - Siento haberme puesto así, no he podido evitarlo…
No quería interrumpir el pequeño momento de aparente calma de James, por lo que se dedica a caminar a su lado en silencio hasta que es él quien decide hablar. — Oye... — Murmura y sacude ligeramente la cabeza. Afortunadamente no había nada que lamentar, y Natasha quería que James se diese cuenta de aquello, de que estaba haciéndolo bien y debía estar orgulloso de su progreso. — No tienes que sentirlo, James, lo estás haciendo muy bien — Asegura, ejerciendo presión sobre su mano y regalándole una sonrisa. No negaba que se sentía aliviada de que hubiese podido controlar el instinto... y contenta, puesto que ello significaba que estaba avanzando en el camino correcto. — Todo el mundo está bien, puedes estar orgulloso — Probablemente ella era la persona que mejor iba a entender por lo que estaba pasando o como pensaba en aquellos momentos... y ser consciente del dolor por el que está pasando alguien a quien quieres no es agradable.
— Es aquí — Indica el bloque de apartamentos que quedaba a su derecha. La puerta que daba a la calle solía estar abierta. Al ser un vecindario tranquilo lo que más le preocupaba a la gente era que alguien fuese a robarle la correspondencia... y no creía que a nadie le interesasen los recibos de la luz de sus vecinos. — Ven — Tira sin fuerza de la mano de James una vez dentro del edificio en dirección a las escaleras. Era un eficio de los antiguos, por lo que no tenían ascensor... ni lo necesitaban por el momento.
— Vas a tener suerte, parece que Liho está aquí — Comenta después de subir los dos últimos escalones y ver una bola de pelo negra hecha un ovillo sobre la alfombrilla. El animal pronto alza las orejas al escuchar ruido, y tras observar quienes se acercaban termina moviéndose de su sitio. — Si, si, yo también me alegro de verte — Trata de avanzar mientras el animal se pasea entre sus piernas entre maullidos, y solo se aparta de ella para ir a inspeccionar al desconocido. — No te preocupes, es inofensivo — Asegura, soltando finalmente la mano de James para agacharse y sacar una llave de entre la tierra que llenaba una pequeña maceta, colocada cerca de la puerta de su vivienda. Cliché. — Siempre hay una llave ahí, así que si alguna vez necesitas entrar y estoy fuera, siéntete libre de tomarla —
Con un par de giros de muñeca abre la cerradura y empuja la puerta. — Bienvenido al hogar Romanoff — Esboza una sonrisa y entra a la casa de espaldas, con ambas manos alzadas y las palmas de estas boca arriba.
“that’s three bad nights in a row. thought i had the guilt beaten long ago.”
Por unos momentos, Clint permaneció mirando a Natasha mientras esta hablaba, sus ojos claros recorriendo las perfectas facciones de la pelirroja. Hacía mucho que ambos no estaban así, ahora que se paraba a pensarlo, pero le agradaba ver que la confianza no se había perdido y podían seguir teniendo momentos así. Tampoco es que las cosas hubieran sido normales para ambos en un principio; nunca lo eran cuando se es un superhéroe.- Eres un osito de peluche estupendo. - Afirmó con diversión, moviéndose un poco para poder darle un beso en la frente a su compañera. - Pero puedes estar tranquila, no se lo diré a tus enemigos; no seré yo quien ponga en peligro tu reputación… - Más que nada, porque sería él el que saldría perdiendo en esa situación ante la venganza que podría planear Natasha.
Suspiró pesadamente y cerró los ojos, sintiendo como la tensión y el peso de la responsabilidad por todos los sucesos que estaban aconteciendo últimamente en la ciudad habían acabado por agotarlo hasta el punto que ni el café le hacía efecto. - Si nos vienen a echar, les diremos que nos hemos dejado K.O. mutuamente - replicó divertido, su voz sonando algo ahogada al tener enterrado el rostro en la melena pelirroja de Natasha. - ¿Hmm? - Replicó al oír su nombre, acabando por alzar la cabeza para poder mirarla. - Imagino que invita sin ser consciente de ello; qué detalle por su parte… - dijo al tiempo que una amplia sonrisa divertida se dibujaba en su rostro. - ¿Sabes? - Dijo al tiempo que se echaba un poco sobre ella para poder mirarla. - Esto me trae recuerdos de… ya sabes donde - arqueó una ceja, refiriéndose a Budapest aunque no lo mencionara directamente. Quería comprobar si Nat recordaba aquella primera misión juntos. - Infiltrados en un sitio caro gracias a la identidad de otro, dormimos juntos… Aunque la cama de aquel hotel era mil veces mejor que esta colchoneta.
— Guárdame el secreto y deja que se lleve una sorpresa al ver la cuenta — Habla al tiempo que, sin terminar de girarse, se acomoda de forma que pueda mirar a su compañero mientras este habla. No era una persona con facilidad para quedarse dormida, pero debía aceptar que aunque una colchoneta no era el sitio más cómodo para caer en los brazos de Morfeo podría haberlo hecho con un rato de silencio y la tranquila respiración de Clint a su espalda. Una vez colocada alza una de sus manos y estira el dedo meñique esperando no haber reproducido mal aquel gesto que tantas veces había visto usar a los demás para cerrar promesas y. que estaba casi segura, Clint comprendería.
— El hotel era... de lo mejor que he visto — Alza ambas cejas, dándole la razón al arquero. Ella misma se había sorprendido al encontrarse con un lugar así en su primera misión oficial con SHIELD, en la que acompañó a Barton. Suponía que no porque en un principio la misión requiriese dos agentes altamente entrenados, sino porque Barton era ante la única persona ante la que Natasha parecía responder positivamente... o la única ante la que respondía, no es que los demás agentes se hubiesen acercado a ella con los brazos abiertos, había supuesto que la razón era que no terminaban de fiarse, y ella lo había dejado estar. — Hasta que las cosas se nos fueron de las manos — Añade con un tono serio.
El hotel había sido todo un lujo, y sin duda los primeros días de aquella misión era algo digno de mención... no recordaba haber tenido tales comodidades en misiones posteriores. O quizás si pero Budapest era la que más había marcado a la pelirroja. — Puede que ahora el resultado fuese distinto — Parte de lo que había pasado allí fue su culpa y aunque podría excusarse por las circunstancias que la rodeaban en aquel momento cargaba con las consecuencias de sus actos. — Si hubieses sido consciente del riesgo... ¿hubieses pedido un cambio de compañero? — Pregunta, su mirada buscando los ojos claros del rubio, y sus dedos peinando el cabello todavía húmedo del arquero, tratando de mejorar ligeramente su aspecto. — No voy a ahorcarte si dices que si... solo es curiosidad, y lo entendería —
Could you give us more details about Natasha's character in Civil War? Like how will she deal with the big conflict between her good friends, and also her relationship with Cap? What's her point of view on her old enemy, Bucky?
She is conflicted. This is her worst nightmare. She sees the value to both sides. Her relationship with Cap is very deep and is a continuation of their story from Winter Soldier. But due to very personal reasons they wind up on opposite sides. She & Bucky definitely have an encounter. :) -JR
buckynat + Captain America Vol. 5 #50
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Cuando parecía que Natalia iba a perder el equilibrio, Bucky se apresuró en soltar su mano y sujetarla por la cintura para que no cayera, mateniéndola pegada a su costado. Comprendía el que la rusa hubiera acabado acogiendo a aquel animal, pero sus intentos de justificar el que no era algo que hiciera habitualmente no estaban surgiendo efecto y eso arrancó una sonrisa en Barnes. - Le has puesto nombre, Natalia. Admite que ese gato es tuyo aunque entre y salga de tu casa a su antojo - dijo con tono divertido mientras empezaba a caminar con ella, apartando el brazo de su cintura para volver a tomarla de la mano.
- No prometo nada; es imposible resistirse a mis encantos - comentó con tono más animado por momentos, cuando más se alejaba del agujero en el que vivía ante la idea de tardar un poco más aquella noche en volver a aquel lugar. - Aunque esos bichos son muy traicioneros, ¿sabes? Igual me ve contigo y me salta a la cara en un ataque de celos - dijo para después hacer ademán de morder aquel dedo con el que le señalaba, a modo de broma.
Ante la pregunta de la rusa pensó durante unos segundos, haciendo un pequeño “erhm” mientras miraba hacia el celo estrellado. Al escuchar la opinión de ella volvió a bajar la vista y abrió la boca en un gesto de sorpresa. - ¿Cómo has podido traicionar a la patria, Natalia, por un vulgar plato de macarrones? - Le espetó a modo de broma con un marcado acento ruso, tras el que acabó riendo levemente. - A mi me pierde la comida india. Me encantan los contrastes de sabores que tiene.
— Eres el primer desconocido que entra en casa en su presencia... vas a tener que comprobarlo — Deja escapar una leve risa antes de retirar la mano, dejando esta caer a un costado de su propio cuerpo. Se tomó unos segundos para observar sus manos, y dejar que el dedo pulgar acariciase el dorso de la mano ajena... le resultaba surrealista poder pasear de la mano con James después de haber pensado que no volvería a verlo más. Y no negaba que, aquella sensación que en un inicio les fue prohibida, era sumamente agradable.
James continuaba haciendo bromas a su alrededor, y eso dibujó una sonrisa en el rostro de la rusa — Que puedo decir... tengo debilidad por la lasagna y el tiramisu — Presionando sus labios en una fina linea alza después los hombros, con gesto gracioso.
— Entonces india, anotado... espero que no hayas cenado antes de venir — Asiente y balancea sus manos unidas con total naturalidad, aquel gesto era algo a lo que podría acostumbrarse con relativa facilidad. — Estamos cerca, nos quedan menos de 10 minut... — Se ve interrumpida cuando no demasiado lejos de ellos un fuerte ruido interrumpe la tranquilidad de la madrugada en la que hace poco solo se escuchaban sus voces y el repiqueteo de los tacones de Natasha contra el asfalto.
La mano libre de la pelirroja se apoya sobre el brazo de su acompañante antes de girar la cabeza.. solo había sido un tipo bebido chocando, o tirándose, contra un cubo de basura. No sabía si ese gesto de su parte era para frenar la reacción que James pudiese tener a los ruidos fuertes, o para asegurarse de tenerle sujeto y no perderle por segunda vez — Ignóralo — Indica al ver que un grupillo se acercaban al accidentado entre risas para ayudarle a levantarse. — Recuérdame que la próxima vez que me lleves a bailar escojamos un sitio mejor — Levanta la cabeza hacia el castaño para regalarle una tranquilizadora sonrisa y poder seguir con su camino. Lo mejor era ignorar a aquel grupillo y dejar que siguiesen con lo suyo si no estaban haciendo daño a nadie.
@xblackwidcw
- Necesito irme de vacaciones - la corrigió al tiempo que cerraba los ojos, acabando por soltar un suspiro cuando cerró los ojos y comenzó a relajarse. - Está bien, tu te encargas de la cena… Pero nada de sitios caros donde no me dejen entrar con zapatillas - puso como único requisito. Sonrió aún con los ojos cerrados cuando Natasha apoyó su cabeza en la de él, disfrutando de aquel pequeño momento con ella y en silencio. No había silencios incómodos con su compañera, pues la confianza entre ambos era algo que habían trabajado juntos durante años.
- No prometo nada - replicó a modo de broma, riendo levemente tras la advertencia de Natasha. Puede escuchar como ella recoge los envoltorios y restos del almuerzo de ambos, cosa que él no habría hecho probablemente hasta que no le quedara más remedio. Era un pequeño gran desastre de hombre, como ya se encargaban todos de recordarle. - No se me olvida. Es más, ¿puedo escoger la forma de morir si te babeo? Porque preferiría que fuera entre tus muslos… - dijo con descarada zalamería mientras apartaba la cabeza del hombro de su compañera al sentirla moverse.
Arqueó ambas cejas cuando mencionó su camiseta ya olvidada hace rato, y tras mirar su propio torso se estiró para recuperarla antes de ir a los brazos de la pelirroja. - No hay nada mejor que dormir la siesta acompañado - dijo con rotundidad, dándole la camiseta a Nat antes de abrazarse a ella. Tras permanecer unos segundos así, sintiéndose realmente cómodo, frunció ligeramente el ceño. - Si esto se te hace raro… Solo dilo, ¿vale? Pero ya sabes, si me matas, que sea con las piernas.
— Depende de si te has lavado los dientes o no esta mañana — Bromea mientras acomoda la camiseta para usarla a modo de almohada. Cierto era que no iban a estar tan cómodos como en un sofá, una cama o un lugar destinado al descanso... pero también era cierto que habían dormido en sitios peores a lo largo de su carrera. Mientras trata de acomodar la cabeza sobre el trozo de tela escucha las palabras de su compañero.
Es entonces cuando gira la cabeza lo suficiente para poder mirarle. — No... no, está bien — Asegura, alzando después una ceja. — ¿Crees que no te diría si me sintiese incómoda? — Para asegurar sus palabras esboza una leve sonrisa. — Puedo vivir siendo usada como oso de peluche por un rato — Natasha no era la persona más cariñosa, de hecho, a veces podía considerarse todo lo contrario. No había tenido oportunidad de mostrarse de tal forma cuando era más joven sin que aquello terminase causando daño a alguien o a ella misma, y todavía continuaba aprendiendo a ser más expresiva.
Unos segundos en silencio y relajada es todo lo que le hizo falta a Natasha para darse cuenta de que estaba más cansada de lo que esperaba. Oculta la cara al arquero en el momento en el que emite un bostezo, y tras ello se acomoda sobre la colchoneta, encogiendo las piernas y sosteniendo uno de los brazos del rubio con los propios, en un intento de encontrar la postura más cómoda sin molestar a su compañero. — Duerme un rato, antes de que nos echen por no estar usando la sala como deberíamos — Murmura, aunque dudaba que alguien fuese a vigilarles teniendo en cuenta que conocían sus identidades. — Mmh... ¿Clint? Si vamos a pedir la cena en un sitio caro, Tony invita — No dudaba que aunque aquella clase de restaurantes no preparaba comida para tomar fuera de su local harían una excepción si venían que el pedido se encontraba a nombre, o pagado, de Stark.
Decidió no seguir insistiendo en aquel tema… por ahora, pues lo cierto es que contaba con pedirle un pequeño favor a Romanoff. Realmente podría conseguirlo por sus propios medios, pero había decidido ser lo más legal posible y no tener a todos alerta en torno a él para que le dieran un voto de confianza del que sacar provecho cuando fuera necesario. Hasta ahora, parecía que la Vengadora estaba relajada en su presencia…
- Semi-dioses - puntualizó. - Aunque desde vuestra perspectiva de simples mortales, sí que os debemos parecer dioses. - Concluyó a la vez que se encogía levemente de hombros para después asentir ante la pregunta que Romanoff le hacía. - El que se nos conciba como dioses o semi-dioses a algunos de nosotros depende de cómo nos hemos manifestado ante los mortales a lo largo de la historia de Midgard, pero realmente allí en Asgard todos somos más o menos igual de longevos. - Explicó al tiempo que gesticulaba un poco con las manos. - Piénsalo de este modo; es un mundo completamente diferente a Midgard y el transcurso del tiempo también es diferente. De hecho, lo de ser “semi-dioses” significa que no somos del todo inmortales; podemos morir, pero hay maneras de traernos de nuevo a la vida.
Su lección de historia básica de Asgard se vio interrumpida ante el ruido que aquellos mortales formaban delante del vehículo de Romanoff, igual manifestándose por todo ese rollo de los crímenes. Mira que estaban pesaditos… - Ya te he dicho que no tengo nada que ver con este asunto - dijo con calma, enfocando de nuevo su atención en la Vengadora. - ¿Por qué dejamos el coche aquí y continuamos andando? ¿O temes que te reconozcan y salten sobre ti? - Preguntó con aire jocoso. - Puedo hacer que no se fijen en nosotros, podremos ser dos personas cualquiera que van de paso… - Propuso, a la espera de su respuesta.
Escuchando el relato se dio cuenta que conocían todavía menos de lo que creían sobre Asgard... y era más que probable que el conocimiento que poseían en aquel momento continuase siendo escaso, puesto que la existencia de distintos mundos y dimensiones paraleras escapaba al entendimiento de la gran mayoría de personas.
Que Loki pareciese no solo amable al saciar su curiosidad, sino dispuesto a ayudarla a pasar desapercibida entre todo aquel tumulto de personas que no solo se manifestaban pidiendo la encarcelación de los culpables, sino en contra de todos ellos... parecía sospechoso como poco. Y aunque a él le venía bien pasar desapercibido teniendo en cuenta que todavía se le consideraba enemigo público no dejaba de sorprenderle el hecho de que le hubiese ofrecido, sin aparentemente ganar nada, aquel favor. — Dudo que te hayas golpeado tan fuerte al llegar como para haber sacado tu lado altruísta —
A pesar de todo, se veía casi obligada a tomar la oferta del asgardiano. Era eso o caminar a plena luz del día con un criminal que, al menos en la tierra, no había pagado todavía por sus crímenes... definitivamente no iban a llegar lejos. — ¿Efectos secundarios? — Pregunta en lo que aprovecha para estacionar el auto y apagar el motor de este. — Es la única forma de que podamos seguir sin problemas con los civiles... hazlo — Probablemente se estaba equivocando al darle vía libre a Loki para realizar alguno de sus encantamientos estando en un espacio tan reducido como el interior del vehículo lo era. Pero por el contrario, si no hacía nada por intentar evitar que les reconociesen, algún civil podría salir herido. Y eso era lo que menos necesitaban y lo que menos quería Natasha.
El empujón que le dio su rival hizo que cayera de espaldas finalizando con un giro. Trataba ponerse de pie, pero el dolor no se lo permitía. -¡Yo juego sucio, pero al parecer alguien no le gusta eso…así que…juguemos limpio!- Quejándose se levantó lentamente y cerrando fuertemente el puño -No pretendo conseguir nada más que, claro…¡La muerte!- Expresó sátira, teniendo en mente lanzarle un golpe cuando la contraria se acercara a ella.
-¡Aunque sería perfecto que también cerraras la boca y empieces a pelear!- Exclamó furiosa, chocando sus puños contra la quijada de la contraria y acto seguido, saltó sobre ella y agachándose puso el pie para que resbalara Natasha.
Aquella chica estaba consiguiendo terminar con la paciencia de Natasha, que si bien no era infinita había logrado tener bastante duración después de unirse a otras personas y tener que aprender a trabajar en equipo. — No sé si has bebido mucho, o si de verdad piensas que eso va a llevarte a algún lado — Murmura desde el suelo, limpiando con el dorso de la mano el hilo de sangre que resbalaba de su labio tras el puñetazo ajeno.
— Tú lo has querido — Aparta la mirada del escarlata que mancha su mano. Una de las piernas de Natasha se estira, renunciando a ponerse de pie para hacer un barrido cerca del suelo y poder tumbar a su contrincante. Estaba juzgándola mal, y quizás tuviese que poner fin a aquello antes de que pudiese llegar a más o destrozar el bar. Moviéndose con rapidez de su posición las piernas de la rusa se enrrollan alrededor del cuerpo de Caitlin, sosteniéndola quieta, y una de sus manos inmoviliza una de las manos ajenas.
— Cuéntame todo lo que sepas sobre los asesinatos — Exige, aumentando la presión ejercida por sus piernas sobre el cuerpo contrario.
“‘History was better when I re-wrote it.’ They did this to you, but you will give it back tenfold.” (CNS)
- ¿Bobbi? Bueno, supongo que es lo más lógico… - Repitió al tiempo que arqueaba ambas cejas. Realmente no era una sorpresa; después de todo, en este universo había sido la relación más estable que había llegado a tener, puede que después de todo en otro universo el matrimonio no hubiera fracasado. En el fondo le alegraba que su otro yo de otro mundo fuera un tío con una vida más o menos decente. Aunque según Natasha, estaba muerto… Detalles, detalles.
Clint continuó comiendo su hamburguesa mientras escuchaba la explicación de Nat, soltando un carcajada ante el comentario por el corazón de Steve. La espía tenía un gran sentido del humor que pocos conocían… - Creo que voy a ir mirando folletos de residencias de ancianos por si tenemos que enviarlo a una después de que le des la noticia… - replicó a su broma antes de beber un poco más de su refresco.
Se sacudió las manos después de haber terminado su hamburguesa y las patatas que le correspondían, y soltó un gran suspiro pues le estaba empezando a entrar sueño. - ¿Y si mejor nos echamos una siesta juntos - comenzó a proponer al tiempo que apoyaba la cabeza en el hombro de Natasha, - pasamos del entrenamiento y después vamos a por ese café y la cena? Es un plan perfecto - añadió con una amplia sonrisa. - Y hace mucho que no duermo abrazando a alguien - puntualizó con cierta pena, pues desde que estaban en ese mundo su apartamento estaba más vacío que nunca y se sentía muy solo. Era algo egoísta, pero le agradaba ver que poco a poco iban apareciendo sus compañeros de equipo.
Natasha gira la cabeza ligeramente en el momento en el que siente un peso sobre su hombro, y observa al arquero mientras este termina de proponer su plan. — ¿Seguro de que no necesitas una residencia tú también? — Cuestiona, levantando su vaso de la colchoneta para dar un trago al poco resfresco, ahora mezclado con el agua de los hielos, que quedaba en este. Lo cierto es que no era un mal plan... descansar y desconectar un rato de todo aquel asunto de los asesinatos, de lo complicado que les estaba siendo encontrar al resto de su equipo y de la cantidad de cosas extrañas que estaban ocurriendo en aquel lugar. — Pero yo escojo la cena — Apunta, como única pega al plan propuesto.
Por unos segundos apoya la cabeza sobre la del arquero, repasando mentalmente una lista de sitios donde podrían ir a pedirla. Barton era el experto en café de los dos, y no se iba a meter en una discusión con él sobre cual era la mejor cafetería de la ciudad... porque probablemente estaría equivocada — No se te ocurra babearme — Advierte ahora de forma más animada, mientras con el brazo en el que Clint no tiene apoyada la cabeza, recoge un poco el desastre de envoltorios vacíos y servilletas que había sobre las colchonetas. — Acuérdate de que puedo estrangularte mientras duermes —Mete gran parte de las cosas en las bolsas de papel en las que se lo habían traído y deja estas en el suelo de la sala de entrenamiento.
Cuidando no ser brusca al apartar la cabeza del arquero de su hombro, la rusa se recostó después en la colchoneta sobre la que habían pasado horas derribándose el uno al otro. — Si no vas a usar esa camiseta voy a necesitarla por aquí — Señala el descamisado torso de su amigo, y después la prenda de la que hace tiempo se había deshecho. — Y ven aquí — Indica, estirando uno de sus brazos para que se tumbase junto a ella y poder abrazarle... Barton en ocasiones era como un niño, y quizás era eso lo que le hacía tan especial.
All alone, but not quite
black widow #18
superheros + pets.
-En realidad no vivo solo, vivo en un helicarrier con Torunn quien creo que es obvio la hija de quien es-El chico pensaba que por el nombre era demasiado obvio de que se trataba de a hija del dios del trueno-Es mi novia…en cuanto a los demás de mi equipo no los he visto.-Apenas ella estaba aceptando que en otro universo ella fue su madre y ahora le estaba diciendo que en cierta forma estaban emparejados con personas que se podía considerar una deidad, ya quería ver la cara de de su padre al contarle aquello, la novia de su presunto hijo era lo que en la mitología Nórdica se le considera como Valquiria, una guerrera.
Le agradaría conocer un poco más a su madre pero de igual forma sabía que si él no llegaba al helicarrier antes de la madrugada entonces Torunn se preocuparía y lo buscaría, era lo malo que su novia no supiera como manejar un celular, definitivamente tenía que enseñarle algo de uso cotidiano de tecnología -Podría enseñarle este aparato que ha creado Stark y también una versión vieja de lo que es el escudo original de él. Ultron tenía lo más importante de cada vengador como trofeo, se lo quite y ha estado conmigo desde los 14 años-Aprieta un botón para desactivar el escudo de energía, se acomoda la chaqueta para cubrir el dispositivo.
— Tu novia — Repite las palabras del chico. Genial. Acababa de encontrar a su hijo y ya tenía una novia... que además era hija de Thor. — Y estás viviendo solo... con ella... — Una de las cejas de Natasha se alza, pensando en que no solo eran demasiado jóvenes para estar viviendo por su cuenta, sino que podría terminar siendo abuela poco después de conocer que, en otro universo, era madre. — No es algo que a Thor le vaya a hacer mucha gracia, si es que sabe de vuestra existencia — Pronto se da cuenta de que sus palabras han sonado más duras de lo que pretendía, y hace una ligera mueca con sus labios para disculparse por estas.
— Si... eso sería buena idea — Alguna posesión que pudiese demostrarle a Steve que en otro universo había algo que les unía era una buena opción, puesto que no iba a ser fácil creer aquella historia. De hecho, Natasha todavía tenía sus dudas respecto a la veracidad de su historia. — Pero ve despacio con la explicación, no es normal que alguien se te acerque para decirte que es tu hijo... sobretodo porque en épocas anteriores no era algo tan corriente — Explica, y queriendo salir de allí y volver después de una infructuosa noche a su departamento para poder descansar y ponerse cómoda decide preguntas directamente. — ¿Quieres venir o que te lleve al helicarrier? Es tarde para que te vayas solo, y esta zona no es la más segura —
My hand slipped)
@buchannan-bucky
Dejó que Natalia tomara su mano, aunque realmente apenas era muy consciente de ello pues estaba más atento a sus palabras que a cualquier otra cosa. No debería estar tan tenso por aquello. Había pasado el tiempo, la rusa había y debía rehacer su vida, pero aún así, no podía evitarlo. - Oh… - Pues si ese segundo inquilino no vivía exactamente con ella, aquello solo quería decir que… ¿Un amante? Ahora sí que se sentía extraño por estar cogido de la mano con ella, y de hecho frunció el ceño mientras miraba por un momento las manos de ambos.
Volvió a mirarla cuando continuó explicándole, y con cada palabra que Natalia añadía se confirmaba su teoría de que su ex-amante tenía una relación no estable con otro hombre. Lo cual era fantástico y maravilloso y se alegraba por ella, porque era libre de hacer lo que le viniera en gana, pero podría limitarse a decir que es un amante en lugar de darle toda la explicación de cómo funciona su relación. Lo hacía sentir algo incómodo y aún más celoso.
- Dí que es un amante y acab… ¿Qué has dicho? - se interrumpió pues, al hablar al mismo tiempo que Natalia, no había escuchado bien. - ¿Has dicho un gato? - La miró perplejo, parándose frente a la puerta de aquel bar del que acababan de salir. - Tu inquilino es un gato… - dijo sin poder evitar sonreír mientras Natalia rompía a carcajadas a su lado. Menudo estúpido había sido… - Eres malvada, Nat. Burlándote de este pobre enfermo mental… - dijo a modo de broma al tiempo que la empujaba levemente con la cadera. - ¿Desde cuando te gustan los gatos? No conocía esa faceta tuya…
La pelirroja alza los hombros para excusarse por la broma mientras todavía ríe. No era algo que había planeado, pero después de su poco concisa frase y la respuesta que James había tenido no dejó escapar la canción. — Es un gato — Confirma ahora con una sonrisa en el rostro. — No ha sido tan malo, dramático — Vuelve a reír, pero esta vez de forma leve cuando el chico la empuja, y culpando a los tacones se mueve ligeramente hacia un costado. Aquellos incómodos zapatos eran su penitencia por ser bajita... y aunque llevaba años usándolos juraría que cada vez encontraban una manera de hacerlos más incómodos.
— No me gustan, solo... Liho tenía hambre — Trata de justificarse, aún sabiendo que aquella no era la principal razón por la que había dejado al felino entrar en su casa y su vida. — Y a veces es bueno tener un poco de compañía, sobretodo durante las noches — Añade, sabiendo que iba a ser comprendida por su acompañante. Aunque durante los días se mantenía ocupada con misiones, entrenamientos y demás durante la noche no había nada que la distrajese y su mente podía volverse un rincón oscuro, por eso agradecía la compañía del animal. — Quizás esté en la puerta si es que no se ha cansado de esperar y ha decidido intentar entrar por el balcón —
— ¿Sabes qué? Deberíais conoceros — Propone, girando en una de las calles cercanas al local para poder tomar el camino largo hacia el apartamento en el que vivía. Había escuchado a James decir que no quería volver donde se estaba quedando, y Natasha no era capaz de negarle compañia por el rato que él quisiese. — Pero está conmigo, no le pongas ninguna sonrisa encantandora, Barnes — Advierte, señalando al ojiazul con su dedo índice. — ¿Comida favorita del siglo XXI? — Pregunta, todavía con su idea de que, si no quería quedarse a cenar, se llevase algo para comer al día siguiente, y teniendo en cuenta que en 20 minutos podría tener en la puerta de su casa el plato que James eligiese, no le resultaba ninguna molestia o dificultad. — Personalmente, tengo que traicionar la patria y recomendar la italiana —