Ya veras - Marwan
Seguramente te hicieron daño. A todos antes o después nos lo han hecho, al igual que todos, en algún momento, rompemos el corazón de alguien o abrimos una herida en su memoria.
Seguramente te hicieron daño, pero sirve de poco quejarse a menos que seas capaz de hacer algo con los lamentos, tal vez una canción, acaso un poema de redención o simplemente un discurso sobre tu derecho a protestar
Seguramente te hicieron daño, pero hay lecciones necesarias que aprender sobre el ocaso.
Si rebuscas en las cenizas del adiós, en los motivos de la herida, en la photo finish de un abrazo, tal vez veras que en la baba de la historia quedan restos de batallas, palabras que te hirieron, pero seguramente sean restos de batallas, de guerras donde no debiste entrar.
Porque hay personas cuya manera de amar consiste en que formes parte de sus guerras y no de sus paisajes.
Personas que te hacen un lugar en su vida para que alumbres tu sus sombras, para que cuides de su oscuridad con la potencia de tu luz.
Personas que te obligan a hacerte pequeño para que puedas estar a su altura.
Y seguramente ahora sientas tu maleta llena de lluvia y lamentes de nuevo empezar de cero, reconstruir una vida que parecía estar en pie. Pero cero a veces significa darse por fin la oportunidad de levantar un mundo a tu tamaño y no un mundo a su medida, un buen modo de recuperar vidas perdidas.
Porque posiblemente te vaciaste y por amor diste mas de lo necesario, para evitar los tanques, por esa vieja tendencia a callar lo que sentimos, por no molestar o simplemente para que nos quieran así, sumisos y perfectos como quieren los gobiernos a sus rebaños: complacientes, calladitos, sonrientes.
Pero no estamos aqui para eso. Tu viniste al mundo para llenarte el pecho de niños jugando, de palabras de bondad hacia uno mismo, de sonrisas que se abren como naranjas con las manos, que se reparten como naipes los bares.
Tú estas aquí para partirle la risa a quien se ríe de tus lágrimas, para arrancarle de cuajo las mentiras a quien encuentra su confort en el tamaño de tu herida.
Y aprenderás. Aprenderás que quien te ha roto el corazón siempre te enseña algo. Aunque solo sea que hay personas desgraciadas y con ellos no se cuenta.
Pero hay algo mas. Quien te ofrece el suelo te obliga a que descubras un modo de levantarte y eso sirve en un futuro, como también ayuda aprender a echar de menos a quien eras cuando eras feliz, porque ese te marcara el camino de retorno hacia tu paz.
Aprenderás también que no es tu cometido salvar a nadie, correr para que otros no se cansen. No eres el capitán de ninguna vida ajena ni su red, ni su arnés, ni su muro protector
Que se puede compartir la tristeza del prójimo pero también la alegría y si esto no se da es mejor hacer las maletas en dirección hacia uno mismo.
Huye de aquellos que piensen que compartir es solo un verbo de ida, de todos los que hacen del amor un intercambio de rehenes.
Ahora debes descansar.
Tu me enseñaste eso que decía Unamuno, que cualquier acto de bondad no es otra cosa que una demostración de poderío.
Tu me enseñaste eso.
Ahora tus palabras quieren hacer el viaje de vuelta hacia el centro de tu boca, para recordarte esto mismo que se que te han hecho daño, que seguramente te sentirás un hombre en medio de la nada, pero nadie forma parte de nada si tiene un buen hijo que lo abrace.
Y cuando todo esto pase volverás a brillar. Así sera. Y lo disfrutaremos juntos, papá. Ya veras.














