—¿Estás seguro de eso?—preguntó con suavidad, enarcando una de sus cejas por la rápida y abrupta explicación.—Entonces…en definitiva me estabas viendo, lo que no debería de importar mucho porque no, no te vuelve un pervertido y nunca dije eso para aclarar las cosas.—agregó con naturalidad, bastante tranquilo.—Lucas, los idiotas te queremos, de lo contrario no estarías aquí ahora. Y uhm, te lo dice el principal idiota que sabe de lo que esta hablando.
-- Es que. -- mordió su labio inferior con nerviosismo.-- El ser tímido me hace tartamudear mucho y-y eso... hace que me vea más pequeño. -- negó un poco.-- O sea si, bueno. -- balbuceo un poco.-- te miré pero fue muy poco, después ya deje de hacerlo. -- mordió su labio.-- Pero no todos los idiotas me quieren, me ven raro o eso hacían antes cuando no era así físicamente, ahora me buscan por otras cosas. Tu no eres tan idiota, como otros, así que no digas eso. -- rió un poco.--
















