— nadie se cautiva de la misma forma — dice sonriente y en un tono exageradamente inspirador, en realidad no era ningún casanova y no se dedicaba a andar tras muchachas para ver cual se rendía ante las mejores palabras, la mayoría de sus encuentros nocturnos ocurrían partiendo con un poco de encanto y simpatía como primer paso, lo demás era un juego de química y seducción por ambas partes, y todo terminaba en el momento en que el sol mostraba su cara y los efectos del alcohol pasaban. Eleva un poco sus cejas al escucharla, y ladea su cabeza al notar aquella sonrisa — Esas palabras acompañadas de esa sonrisita picara casi parece que me amenazas, no la subestimo princesa, pero intente no hacer lo mismo conmigo — dice, siguiendo aquel juego porque no le gustaba ceder, incluso si la persona era Lu y él no quisiera entrar realmente en aquel juego, ya había cometido errores similares antes, y no habían salido bien. —Aunque sea difícil de creer en horarios laborales, soy un adulto funcional y responsable, y asistente de político es sólo el primer paso, porque sigo siendo un simple pasante, pero el cielo es el limite, camarada — mueve su palma extendida frente a sus ojos, no sólo había estudiado ciencias políticas por cambiar de aires en la familia, le gustaba la carrera elegida, y en los debates pocas veces habían logrado ganarle, no sabía donde iba a parar, pero se divertía en lo que hacía. Dirige su mirada a ella, arqueando la ceja cuando lo llama payaso — Iré a fingir un desmayo frente a ellos, y tú tomas las botellas ¿Vale? — expresa, se quita la gorra con la que había llegado al evento y la coloca en la cabeza de la muchacha — Me quitará seriedad si me lo dejo — y diciendo aquello, alisa sus cabellos hacia atrás, y comienza su camino con paso firme hacia aquella mesa. Un paso que comenzó a volverse débil y torpe conforme se acercaba, sólo para darle más realismo a su actuación, se lleva la palma de su mano a su rostro, al llegar a la mesa, dice “No me siento bien” con voz agitada y arrastrando algunas palabras, algunos de los integrantes de la mesa se ponen de pie para acercarse a él, espera un par de segundos, fingiéndose aturdido, cuando observa a tres más acercarse con un vaso de ponche, aprovecha dejándose caer para fingir inconsciencia, esperando que Lu se dé cuenta de que ese es el momento para tomar las botellas, ahora que ya ha logrado que la mayoría de los integrantes de aquella mesa se concentren en él.
“Será que no soy lo que se dice una chica normal.” Claro que no lo es, para empezar es una jodida bruja y se gana la vida vendiendo drogas. Partiendo desde ese punto es obvio que no puede compararse con otras personas, quienes de seguro tienen una estabilidad mucho más grande que ella (tanto emocional como financieramente). “Cuando logres sorprenderme, pero de verdad, entonces tal vez ya no te subestimaré. Hasta ahora solo escucho palabras y halagos vacíos.” Los cuales podrían ser dedicados a cualquier persona, a eso se refiere. El juego que se propone allí es uno peligroso, ambos son muy amigos, ¿realmente serviría arruinarlo con sexo? No es nada que no haya sucedido antes en el mundo, ¿que pasa si no se arruina en realidad? Bah, decide alejar esos pensamientos, a fin de cuentas es una experta en romper corazones ajenos, en no poder comprometerse, en huir. Sus antecedentes no son los mejores y en este caso sabe que Rowan es una buena persona, quiere seguir teniéndolo en su vida, no importa de que forma sea. “Pero... los políticos son corruptos, fríos, mienten y no les interesa el pueblo, solo se preocupan por robarnos y por salvar su propio pellejo mientras tanto.” La mayoría de ellos, obviamente tiene un gran prejuicio al respecto, pero no puede evitarlo, aún no ha llegado en su vida el hombre de traje que logre mostrarse como una persona decente. “Y tú no eres así.” Finaliza ya que en verdad le cuesta imaginarlo en ese ambiente, tiene demasiadas cualidades como para meterse allí. Frunce el ceño al instante que escucha su idea. “¿Un desmayo?” Suena de locos. “Ten cuidado.” No piensa detenerlo, supone que sabe lo que hace, pero aún así podría golpearse así que se lo advierte. Acomoda el gorro sobre su cabeza y hace lo mismo con su cabello, dejando que caiga hacia los costados. Observa la escena desde su posición unos segundos hasta que entonces suelta una pequeña risa. Rowan lo está haciendo muy bien. Cuando recuerda que también tiene trabajo se dirige hacia la mesa con andar sigiloso, pero tranquilo. No quiere que nadie sospeche. Una vez allí toma una botella y se la esconde debajo del saco. Luego otra y lo mismo. Mira hacia los costados, nadie le presta atención, todos están ocupados asistiendo a Rowan. Como si nada se da media vuelta y se aleja, otra vez caminando con suma naturalidad, como si nada hubiese sucedido