Claire Keane

oozey mess

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let's talk about Bridgerton tea, my ask is open
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@eleanvrdv
agnvss:
❛ anda, déjame cortarte el pelo. lamento decir que debe ser la principal razón por la que no te echan ni una miradita de reojo. ❜
— ¿Y quién te dijo que quiero miraditas encima? — gruñó bajito al responder, sin siquiera mirarla. No tenía idea de cómo salía con eso en aquel preciso instante, como si fuera a decirle que sí e irse corriendo al salón de belleza.
hacrik:
❝ 𝑽𝒆𝒏 𝒄𝒐𝒏𝒎𝒊𝒈𝒐. ❞ ft. @laIntaggeableEleanor
Mira de reojo a la mujer, casi con desconfianza — ¿Tan temprano y ya quieres asesinar a alguien? — eleva su ceja, y después de unos segundos de permanecer seria, muestra una sonrisa corta — Tranquila Eleanor, cubriremos tus huellas a la perfección…
— ¿A caso hay un horario para eso? — mantiene la expresión seria por unos segundos, hasta que terminó frunciendo el ceño. Por algún motivo la mayoría de las personas con las que hablaba creían que estaba detrás de algo así, o estaba haciendo algo muy mal o demasiado bien. — necesito ir por algo al estudio, no creí que fuera demasiado educado dejarte sola mientras, pero si no te molesta... —
lvmas:
‘ Ay no. ’ comenta, tono exagerado acompañando sus palabras mientras sus manos se colocan sobre rostro propio, como ocultándose. ‘ No me digas que me trajiste aquí para darme una clase no solicitada de filosofía. ’ luego observa parte del destino, mostrándose bastante desconfiada, palabras siguientes no ayudando mucho. ‘ Solo quiero que sepas que no tendré miedo en usar la piroquinesis, ¿vale? ’
Presiona los labios mientras mira a la mujer de reojo, aunque viste el fantasma de una sonrisa al causarle gracia sus manierismos. Igual rodó los ojos, porque si no lo hacía unas veinte veces al día, no era ella misma. — Ese es mi plan, secuestrarte a plena luz del día y atormentarte con la filosofía barata por la que decido regir mi vida — responde con una voz exageradamente seria y cuando finalmente se dan vuelta por aquel espacio se detiene para recargar la espalda contra uno de los muros, tomando aire con lentitud. — ¿Y qué pensarías hacer con eso?, ¿Prenderme fuego al cabello? —
lucrezvia:
“¿Como lo haces?” Es la primera pregunta que se viene a su mente, muchas otras también se asoman, pero teme que al comenzar con su catarata de interrogantes la chica termine por marcharse de allí. Conoce del límites y si bien es verdad que le encanta tentarlos, no es ninguna tonta. “Es decir, en el caso de mi dibujo estabas allí pero–” detiene sus palabras solo para darle una nueva mirada al regalo que ha recibido, es realmente bonito, nunca se lo hubiese esperado. “cuando tienes un cliente enfrente y debes basarte en su imaginación, en los pensamientos de alguien más, ¿no es difícil lograr llegar al resultado correcto?” Usualmente no se interesa tanto por el trabajo en general, sea suyo o el de otra persona, sin embargo el de la chica le resulta totalmente distinto a otros que ha escuchado. Nunca tuvo la oportunidad de codearse con una artista. Sonríe de costado cuando la escucha, puede darse cuenta de que no es fanática del contacto físico, lo cual no sabe si tiene un motivo detrás o simplemente se trata de una expresión de su fría naturaleza. “Si necesitas más pruebas también tengo otros métodos.” Ahora solo intenta molestarla, sonríe de forma pícara, seguro terminará por detestarla por completo, pero no puede evitarlo. Así es como suele comportarse en general, Eleanor solo ha tenido la mala suerte de toparse en su camino. “Cuando le planteaba lo mismo a mi madre, la de verdad…” suelta una risilla, obviamente debe detener aquella broma. “me decía que debo esperar a que mi instinto materno se despierte, o algo así. No estoy segura de que sea algo científico o simplemente su esperanza de tener nietos.” De la cual puede irse despidiendo, tampoco planea traer a otro ser humano a un mundo tan jodido. “¿Ya te vas? Estaba cocinando unos funny brownies, puedes quedarte a probarlos si quieres.” Sonríe de oreja a oreja, así piensa pasar su navidad: drogada. No hay mejor forma dado que su familia la odia.
Por unos momentos se ve confundida ante la pregunta, aunque pronto logra entender a lo que se refiere y pone un gesto que pasa a ser más reflexivo, tratando de encontrar una respuesta lógica a ello. — Si realmente los escuchas, cuando tienen una historia tan buena que debe de ser contada... no, no lo es. No se trata de que haya una respuesta correcta, la mayoría ni siquiera sabe cómo quiere que luzca y entre los dos es fácil hacer algo que resuene con ellos — recordaba algunos tatuajes que le habían parecido especiales, como ese del león con la caña de pescar o un angelito de alas rotas. Eran historias plasmadas en una imagen, nadie más que los dueños las entendían a profundidad y, aunque no lo dijera de esa forma, le maravillaba formar parte de eso. Logra entrecerrar los ojos luego de aquella frase, sabía que la rubia le hablaba así a propósito, quizás midiendo las reacciones que pudiera tener y por lo mismo Eleanor no pensaba entrar en su juego. — no me interesa conocerlos — se enderezó, cruzando entonces los brazos mientras adoptaba una postura más rígida. — ¿Cuántas has tenido? — no pudo evitar fruncir ligeramente el ceño al soltar la pregunta, casi sin darse cuenta de que era ahora quien se entrometía. La de verdad, cualquiera reaccionaría a eso. — la esperanza de imponerte un rol que la sociedad se encarga de estereotipar cada vez más — opina en voz monótona, rodando los ojos al pensarlo. Ya sé había topado a personas que sí eran así, fieles creyentes de que al final la maternidad sería lo único para lo que serviría y el futuro motor de vida de la tatuadora. Tan equivocados. — um... — hace un sonidito con la garganta mientras lo considera, pero sabe que Lucrezia ganó en el momento en que dijo funny brownies. Drogarse de a gratis era algo que no podría dejar pasar. — supongo que puedo quedarme unos momentos más. — concedió después de haberlo ‘considerado’ y al saber que se quedaría se retiró el saco, elevando después ambas cejas en espera de que le ofreciera asiento o un lugar donde dejar el abrigo.
rvinn:
‘ ¿No se me nota? ’ exclama, señalándose a sí mismo mientras observa atentamente a la contraria. ‘ Soy muy hippie para cualquiera de las dos. ’ termina por declarar, sonriendo levemente como si obvio no fuese. Pero no es cierto, osea, la parte de que no las celebra sí, la razón difiere bastante de la que plantea. ‘ ¿Y tú? ¿eres una fan de Santa o una Grinch como yo? ’
— No suelo juzgar por las apariencias — explica brevemente, algo que es en parte verdad y en parte mentira. Algunas veces sí se dejaba llevar por las portadas, pero era una cosa que solía tenerla desprevenida por la clase de negocio que llevaba... y, bueno, por el estilo de vida. Aunque no le devuelve el intento de sonrisa suaviza la expresión, al menos el chico no le provocaba un disgusto inmediato, como otras personas. — ¿Se puede ser ambos? Depende del día y la hora. —
parisx:
Cuando tiene la oportunidad de responder se toma un tiempo para pensar, menea la cabeza de lado a lado, la examina de pies a cabeza y luego finaliza con la mirada en su rostro. “De lo más cercano al Grinch” y eso lo dice porque esta harta de ser la única a quien le adjuntan ese papel. No detesta la navidad, aunque tampoco le emociona de sobremanera. Le agrada, muy a su manera, y aprovecha para pasar tiempo con su familia, además le encanta hacer regalos a las personas que si le importan (aquellas que puede contar con los dedos de las manos). “O de la que se pelea en la cena navideña y siempre instala un tema polémico porque te gusta ver el mundo arder” no duda de eso último. La seriedad vuelve a apoderarse de su rostro cuando la escucha, y no tarda en rodar los ojos. “¿Qué? ¿Tienes reputación de adulta que mantener? Solo estaba intentando hacer una buena acción navideña y toda esa mierda. Pero, ¿sabes que? Jodete.” Y no le da chance a responder, enseguida alza su dedo del medio en el aire, ese que reserva específicamente para ciertas personas y esta tatuado con la Q de corazones. Justo cuando esta por voltearse para cruzar la calle y finalmente ir a la cafetería por su cuenta…el semáforo corta, dejándola ahí parada y sin poder completar su salida dramática.
Ambas comparaciones le causan algo de gracia, porque suponía que era lo más fácil de pensar en cuanto se le veía o se trataba con ella. Seguramente sería sorprendente para Paris saber que ninguna era acertada, porque Eleanor era una persona completamente diferente cuando estaba rodeada de la familia, y sí, eso incluía a los hermanos Breaux. Se volvía mucho más cálida y hasta hogareña, disfrutaba de las cursilerías aunque se pretendiera indiferente y lo que más trataba era mantener la paz durante esas fechas porque ya había vivido en el caos por demasiado tiempo, podía volver a él después. — Es verdad, me tienes completamente descifrada — decide responder sin intenciones de hacerle cambiar de idea y se acomoda el cabello detrás de las orejas. Una buena acción navideña, aquella declaración causa que una mueca extraña se le ponga en el rostro, pues tuvo que contenerse de reír. Lamentablemente, luego de que la mandó muy lejos y su huida triunfal se cortara, no pudo contener la corta risa que se le escapó, frunciendo después el ceño. No solía reír con desconocidos, mucho menos aquellos que la mandaban a joderse. — tienes una inclinación hacia el dramatismo — se acercó a donde estaba para esperar juntas a que cambiara el semáforo. — si el chocolate no es gratis, te tocará pagar. —
lvmas:
‘ Bueno, depende del contexto, ¿no? Ahora estoy a ciegas, siendo guiada por ti. Supongo que la perspectiva me permite cambiar un poquito. ’ de algún modo todo esto pareciera orquestar un error garrafal, ¿no era actualmente el momento preciso para ponerse paranoica? ¿para desconfiar? Es víctima de su curiosidad, si, aquello no puede negarlo. Y le sigue. ‘ ¿Ni una pista? ’
— No, no puedes elegir cuándo creer en eso y cuándo no — murmura con simpleza, soltándola al percatarse de que le sigue. Sabía que sus palabras tenían sentido, pero no iba a concederlo en ese momento. — te lo diré cuando giremos por ahí — señala un pequeño espacio al fondo y toma aire brevemente, frotándose las manos. — pero te bastará con saber que no pienso secuestrarte, hay muchos testigos presentes. —
lucrezvia:
“No necesito que te preocupes por mí, no gastes energías en eso. Muchos lo han hecho y créeme, es inútil.” Habla cien por ciento en serio, un ejemplo claro son sus padres. Siempre intentaron ponerle límites, se preocuparon por sus actitudes, quisieron corregirlas, hicieron todo lo que estuvo a su alcance para “darle una mano” que nunca pidió. Las cosas no terminaron bien, no por nada no los ve hace muchos años. “¿Trabajas de esto?” Es la siguiente incógnita que aparece en su mente. Su acompañante ya debe haber notado que su curiosidad no es algo que controle o esconda, y si bien en su interior sabe que Eleanor lo detesta, no piensa detenerse. Antes solía controlarse porque todxs querían que lo hiciera y era jodidamente infeliz. Es por eso que decidió jamás volver a cambiar por algo o por alguien. “Soy real.” Asegura estirando su brazo y alcanzando el contrario, al cual le da un pequeño pellizco fugaz antes de volver a dejar caer su extremidad. “¿Ves?” Lo lleva al extremo, a lo literal, porque no logra interpretarlo de otra forma. ¿A qué se refiere con eso? Puede analizarlo luego, en ese instante está sumida en la charla que comparten. “Quienes me conocen me creerán.” Hacer algo tan arriesgado y estúpido es propio de Lucrezia. Por eso, las personas que deseen saber la historia y a su vez sepan de la personalidad de la rubia, no lo dudarán ni un segundo. “No… es decir, sí, pero no.” Frunce el ceño, extrañada ante tal comparación, no quiso que sonara de esa forma. “Enmarcarlo porque, tanto el arte como todo lo que sea bonito de ver, merece estar en un sitio en donde los ojos puedan apreciarlo. Además, no te veo como una figura materna, eso sería realmente extraño.”
Aquellas palabras causan que curve una ceja, realmente no era que de ahora en adelante fuera a pensar en el bienestar de la rubia y en sus pasos, pero la advertencia causó cierta curiosidad en la tatuadora. Eleanor era una persona sumamente sobreprotectora de aquellos a quienes quería, el ejemplo claro se había dado el otro día, durante el incendio. Incluso si no estaba en los planes conscientes de la mujer el tomarse ese rol con Lucrezia, esa era una clara alarma de que no debía acercarse demasiado, porque seguro sufriría de dolores de cabeza. Decidió no responder entonces, al menos solo hasta que volvió a soltar otra pregunta, causando que asintiera. — Las personas me dicen lo que quieren o lo que se imaginan que quieren y yo le doy vida — porque crear los diseños, plasmar los tatuajes, era eso, crear vida. Le dedicó una mala mirada luego de ese pellizco y casi por inercia retrocedió medio paso, haciéndose una nota mental de que su contraria era bastante confianzuda y quizás debía mantener más distancia estando cerca. — no lo eres, definitivamente no — alguien real se habría dado cuenta de lo recelosa que era Eleanor con el espacio personal y por consecuente no habría hecho aquello sin pensar en que pudiera haber consecuencias. Así que, nuevamente, confirmaba las sospechas. — ya... sí, no vuelvas a decir lo de figura materna — hace una mueca de disgusto. — suena demasiado extraño y no tengo edad ni vocación para ser madre, no me refería a eso — lo descarta por completo y si fuera más melodramática hasta habría fingido un escalofrío. — bueno, te dejo para que hagas lo que... lo que sea que estuvieras haciendo. —
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