“¿Que clase de poesía es esa? ¿Así cautivas a las demás?” Pregunta divertida al escucharlo, en realidad no se lo toma en serio, no podría. Cuando se trata de Rowan sabe que la mayoría de ls veces el chico está bromeando y lo que dice solo es parte de su intento de hacerle reír. Todo aquello la lleva a suponer que, en realidad, su mirada no produce ningún efecto en él. Escucha palabras ser susurradas en su oído y la piel se le eriza un poco, pero no lo deja notar. Está claro que no planea ceder, hay pocas cosas que se le dan bien, vender drogas y seducir a quienes son sus presas en ese momento son dos de ellas, no permitirá que él venza. “Debería advertirte de que te estás metiendo en la boca del lobo con tus palabras. ¿Sabes lo que dicen de los que juegan con fuego, no? Yo que tú no me subestimaría.” Finaliza con el mismo tono seguro de antes, incluso si el chico ya tomó distancia clava sus ojos en los suyos y forma una pequeña sonrisa, la cual tiene una índole distinta a todas las que le ha dedicado desde que se conocen. Es más traviesa y más pícara. “¿Quieres ser asistente de un político? ¿Es en serio?” La confusión y sorpresa se entremezclan en ese momento, no sabe si habla de verdad o es todo un invento, tal vez ya se lo había mencionado antes y debido al alcohol y las drogas no pudo retener la información. Gira el rostro e identifica las botellas. “Las veo.” Vuelve a enfocarse en Rowan, asumiendo que tiene algo entre manos. “Yo las tomo, puedo ser realmente sigilosa.” Con los años ha aprendido, cuando escapaba del reformatorio pudo aprender a no ser vista con éxito, ya es una experta. “Además, con lo payaso que eres, seguro no podrán quitarte los ojos de encima.” Agrega ya que confía en su creatividad para distraerlos.
— nadie se cautiva de la misma forma — dice sonriente y en un tono exageradamente inspirador, en realidad no era ningún casanova y no se dedicaba a andar tras muchachas para ver cual se rendía ante las mejores palabras, la mayoría de sus encuentros nocturnos ocurrían partiendo con un poco de encanto y simpatía como primer paso, lo demás era un juego de química y seducción por ambas partes, y todo terminaba en el momento en que el sol mostraba su cara y los efectos del alcohol pasaban. Eleva un poco sus cejas al escucharla, y ladea su cabeza al notar aquella sonrisa — Esas palabras acompañadas de esa sonrisita picara casi parece que me amenazas, no la subestimo princesa, pero intente no hacer lo mismo conmigo — dice, siguiendo aquel juego porque no le gustaba ceder, incluso si la persona era Lu y él no quisiera entrar realmente en aquel juego, ya había cometido errores similares antes, y no habían salido bien. —Aunque sea difícil de creer en horarios laborales, soy un adulto funcional y responsable, y asistente de político es sólo el primer paso, porque sigo siendo un simple pasante, pero el cielo es el limite, camarada — mueve su palma extendida frente a sus ojos, no sólo había estudiado ciencias políticas por cambiar de aires en la familia, le gustaba la carrera elegida, y en los debates pocas veces habían logrado ganarle, no sabía donde iba a parar, pero se divertía en lo que hacía. Dirige su mirada a ella, arqueando la ceja cuando lo llama payaso — Iré a fingir un desmayo frente a ellos, y tú tomas las botellas ¿Vale? — expresa, se quita la gorra con la que había llegado al evento y la coloca en la cabeza de la muchacha — Me quitará seriedad si me lo dejo — y diciendo aquello, alisa sus cabellos hacia atrás, y comienza su camino con paso firme hacia aquella mesa. Un paso que comenzó a volverse débil y torpe conforme se acercaba, sólo para darle más realismo a su actuación, se lleva la palma de su mano a su rostro, al llegar a la mesa, dice “No me siento bien” con voz agitada y arrastrando algunas palabras, algunos de los integrantes de la mesa se ponen de pie para acercarse a él, espera un par de segundos, fingiéndose aturdido, cuando observa a tres más acercarse con un vaso de ponche, aprovecha dejándose caer para fingir inconsciencia, esperando que Lu se dé cuenta de que ese es el momento para tomar las botellas, ahora que ya ha logrado que la mayoría de los integrantes de aquella mesa se concentren en él.