Mi primera felación
@luisabenitestorresblr
Hola me llamo Luisa, tengo 23 años, estudio en la UNMSM.Les voy a contar lo que me sucedió hace unos meses atrás; Estando en la facultad de educación, el pasado 5 de agosto, días antes de mi cumpleaños, me encontré con un misterioso muchacho de baja estatura y con algo de sobrepeso, creo que era nuevo, se le veía perdido y algo asustado, yo admiro a la gente estudiosa y este chico traía un libro entre sus manos, llevaba un polo igual a la que usó mi enamorado el día de mi cumple; me acerqué con la intención de poder interactuar con él y poder ayudarlo si estaba en mis posibilidades.El chico, al ver acercarme a él, puso su vista rápidamente en su libro de ciencias con lo cual pude suponer que era tímido;Hola -le dije- una pregunta, ¿sabes por casualidad con que profesor nos toca?-No conozco a nadie discúlpame, me respondió en voz baja.-¿Eres nuevo aquí verdad?, ¿cómo te llamas?, le pregunté sentándome frente a él. Lo noté muy nervioso, a decir verdad yo soy alguien tímida pero con un chico así, me sentía sin temor alguno y con ganas de ayudar.Me llamo Juan José, es mi primer día de clases-dijo con la vista en su libro.Ahhhh eres cachimbo-le dije soltando una pequeña risa y dándole la bienvenida.Que tal Juanjo, yo me llamo Luisa; puedes llamarme “Lu” simplemente. Pude percatarme que el chico tenía un bulto sobresaliente en su pantalón, la verdad me impresionó por el gran volumen que aparentaba. Y es que no me había dado cuenta que yo tenía el botón superior de la blusa suelta y se notaba gran parte de mis pechos. Me lo abroché e hice como si nada estuviera pasando y le dije-Oye Juanjo ¿me prestas un bolígrafo?En ese instante llega un compañero antiguo a clases, Alan, más que un compañero era un amigo desde la infancia y teníamos mucha confianza, también es amigo de Sebastián, mi enamorado.-Hola Luisa que gusto que retomes tus clases justo cuando yo también retomo los míos, estás linda, son pocas la veces que te veo en short, waaao luces unas piernas hermosas.-Hola Alan que gusto me da a mí también volver a verte y gracias por el cumplido-le respondí mirando de reojo a Juanjo quien observaba con disimulo mis piernas, y aún sin poder calmar su erección, seguramente debido al comentario que hiso Alan respecto a mis piernas.-Oye Luisa vamos a la cafetería por alguna bebida este calor me ha dado mucha sed-dijo Alan-Hay Alan la verdad que acabo de llegar y mírame estoy realmente cansada.Lo cual no era verdad, lo único cierto es que por una extraña razón me sentía atraída por el morbo de seguir viendo la erección de Juanjo que ya se empezaba a notar con mayor fuerza cada vez que escuchaba mi voz, o eso es lo que parecía.Y cruzando las piernas involuntariamente le dije: Alan hazme un favor ¿puedes traerme una botella de agua helada?-Claro está bien no hay problema, no tardo. Y diciendo esto se fue dejándome a solas con Juanjo, que trataba de cubrirse la entrepierna con su mochila.Por un lado mi cargo de consciencia me decía que lo que estaba haciéndole a Sebastián no estaba bien, pero por otro lado sabía que no estaba haciendo nada malo ya que solo estaba un poco excitada por la situación fortuita de tener a un chico tímido excitado sin poder tocarme ni decirme groserías como otros patanes lo hacen.-¿Cuántos años tienes Juanjo?-Pregunté.-Tengo 18 años, LuAún estaba por desarrollarse, pero lo que ya tenía desarrollado, al parecer, era ese musculo entre sus piernas que provocó en mí una inquietud de querer apreciarla un vez más, aunque sea tras su buzo holgado que traía puesto.-¿Aún necesitas el bolígrafo?-me dijo.- Si por supuesto, gracias.-Le contesté.Intencionalmente provoqué que el bolígrafo cayera al suelo así él podría moverse y yo apreciaría lo que estaba anhelando ver nuevamente.-Hay “sorry” se me cayó- dije aparentando estar ocupada arreglándome el cabello, acto seguido pude notar que miraba descaradamente mis senos ya que nuevamente el botón superior de mi blusa se soltó sin que yo me percatara.-¡Oye! ¡¿Que estás mirando?! Le dije con un tono pícaro y a la ves inocente, pero esta vez no me aseguré el botón e hice como que no me daba cuenta.Juanjo se levantó de su asiento dejando a un lado su mochila para poder recoger el bolígrafo, al parecer perdió parte de su timidez ya que poco le importó la erección que mantenía y acercándose a mí me dijo: aquí tienes, ya vengo voy a los servicios un momento.A pesar que el salón era amplio habían muchas carpetas que se encontraban juntas esperando a los demás alumnos que pronto llegarían, yo me había ubicado a un asiento delante de Juanjo, como estuve conversando con él, tenía mis piernas interrumpiendo el paso solo había una distancia de 10 cm entre mis piernas que estaban cruzadas y las otras carpetas colindantes, pero Juanjo no esperó a que yo me acomodará bien y pasó con su gran bulto protuberante y por su pequeña estatura me rosó bruscamente, sobando su paquete en mis piernas, al pasar en dirección a los servicios. Solo atiné a reír un poco, pues logré mi objetivo de poder volver a ver el paquete de Juanjo, aunque no pensé que también lo sentiría.Hasta aquí llegó el jueguito, me dije a mi misma. No vaya a ser que alguien más note mi calentura y le ande contando a Sebas, ya saben mi enamorado.Después de unos minutos, los demás compañeros de clases empezaron a llenar el salón, Alan trajo la botella de agua, conversamos de algunas cosas, recordando también viejos momentos de calentura que él quería repetir, momentos como cuando tomábamos el autobús más lleno y él siempre se pegaba detrás mío haciéndome sentir su miembro totalmente erecto en mi cintura, en mis nalgas eh incluso en una oportunidad llegó a colocar casi la mitad de su pene en la entrada de mi trasero, en fin. Le aclaré que ahora tengo enamorado y no podía estar de calentona y más con el que es amigo de Sebas, aunque él insiste e insiste.-Luisa recuerdas cuando nos íbamos a casa juntos en el auto bus?-Si claro lo recuerdo Alan, son momentos que nunca olvidaré.-Oye terminando las clases ¿me dejas acompañarte?-hay Alan gracias pero mi enamorado me va a recoger-Okey para otro día será, por cierto y ¿Juanjo?-hay no sé, dijo que iría a los servicios pero todavía no vuelve, a mí también ya me dio ganitas ya vuelvo cuida mi asiento.-No hay problema Lu.Cuando me dirigía a los servicios pude ver a Juanjo salir del baño de hombres y pude notar que me observaba con una mirada intensa a pesar de su corta edad hacía que yo me sienta nerviosa, entonces le di una sonrisa y lo salude con la mano, gesto que parece que malinterpretó pues fue desde ese momento que todo se salió de control.Ingresé a los servicios de damas, que por cierto estaba vacío y sin darme cuenta que Juanjo me estaba siguiendo por detrás, entré al baño, y no eché seguro a la puerta, sentada en el inodoro con el short bajo mis pies, inesperada y rápidamente se abre la puerta quedándome atónita por la presencia de Juanjo que tenía el pene más grande que había visto hasta ahora, entre sus manos masturbándose delante mío sin quiera yo poder reaccionar, al ver a ese chico con ese miembro de un Dios fue tanta la impresión que tenía la boca semiabierta, momento que el no desaprovecho para meterme todo su paquete en la boca de una manera tan brusca que me salieron lágrimas y felizmente me encontraba sentada ya que también me oriné. Intenté moverme y salirme de allí pero a pesar de su pequeño estatura, era obeso, por ende fuerte. Él seguía moviendo las caderas de adelante hacia atrás y viceversa de una manera que ya me parecía gracioso aunque no podía ni sonreír por la situación en que me encontraba. Él sujetándome con una mano el hombro y con la otra mi cabeza para que no dejara de chupársela.Su tremendo pene levitaba con ayuda de mi lengua involuntaria sobre mi boca. Él no me soltaba a pesar que yo le daba golpes y palmadas muy fuertes sombre sus muslos y nalgas incluso le rompí parte del polo que llevaba puesto, sentía que perdía todas mis fuerzas y con ella las ganas de seguir luchando, ya que mientras más lo hacía más me cansaba. Entonces mis golpes se convirtieron en caricias y mis miedos en placer, Juanjo notó el cambio y sus movimientos fueron más pausados, pero manteniendo la misma presión. Yo en cambio estuve completamente sumisa, más relajada y totalmente entregada de boca.Entonces empecé mi primera felación, o como otros lo llaman, “mamada”, bueno el hecho es que ahora yo tenía el control pues Juanjo estaba temblando de placer al sentir mi lengua y mis labios recorrer y sobar tiernamente su gran falo venoso y muy grande para su edad, lentamente me soltó y bajó más su buzo quedando con una mano en la cintura y la otra levantando su polo maltratado por mis jaloneos.Me di cuenta de la hora y empecé a acelerar los movimientos orales, flujos de esperma empezaban a emanar de su gran miembro, vaticinio de una gran corrida de la cual yo no estaba preparada; en ese instante Juanjo empieza a gemir y mi celular empieza a sonar, era mi enamorado y debía de contestar. Lo hice mirando de reojo a Juanjo que al parecer el excitó mucho más-Aló mi amor; contesté el teléfono, chupando.-Hola mi vida; contestó Sebas. Te llamaba para preguntarte como estas y que estás haciendo.-aquí en clases amor aunque con un poco de sueñito glub glub, y tu ¿cómo estás? glub glub glub.-bien amor, oye te noto algo extraña ¿estás bien?- hay amor no te preocupes, glub glub es solo que estoy un poco mal de la garganta pero no es nada.Fue entonces cuando Juanjo no soportó más y me derramo toda su leche que salió con una presión impresionante. Su esperma, oloroso y espeso hizo que me atore no pudiendo concretar bien la conversación con mi enamorado Sebas.AHHHHHHH!!!-gritó Juanjo-amor que está pasando?-dijo Sebas-glub glub glub pshhhhh, ahh toss toss tosss, no no es nada toss toss toss mi vida cuídate toss toss, te extraño nos vemos más tarde. Dije y colgué en seguidaJuanjo se encontraba satisfecho secándose las últimas gotas de su gran pene; viéndome sentada en el inodoro, despeinada, con el short bajo mis pies, revisando mi celular y con su semen por toda mi cara, cuello, senos y piernas.Me levante, me subí el short, me lave la cara y me hice una cola en el cabello, miré a Juanjo, me acerqué a él le di un tierno beso en la mejilla y le dije: bienvenido cachimbo, es la primera vez que se la chupo a alguien, pero de esto ni una palabra a nadie si quieres que se vuelva a repetir. Él sobándome las piernas me dijo: no te preocupes Lu, tu amigo Alan tenía razón tienes unas hermosas y suaves piernas, pero más suaves son tus labios que ahora me tienen loco. Le sonreí y camino a clases le envié un mensajito a Sebas diciéndole que lo quiero mucho y que siempre confié en mí. A él también lo traigo loquito con mi cuerpo, la parte que más le gusta de mí, es mi trasero; y aunque yo piense que no es la gran cosa él siempre trata de tocarme con cualquier pretexto. Quiero aclarar que con mi enamorado nunca hemos tenido sexo, mas solo caricias muy intensas que son suficientes creo yo, ya que podría tratarme de puta si piensa que me gusta demasiado el sexo.