“Todo se vuelve relativo con el tiempo. Más que nada, las personas”.
Adolfo Bioy Casares, Diario de la guerra del cerdo.

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“Todo se vuelve relativo con el tiempo. Más que nada, las personas”.
Adolfo Bioy Casares, Diario de la guerra del cerdo.
A medida que se expande el espíritu, la carne se sujeta a clisés ineludibles. Los hábitos de yacer, folgar y yantar se tornan matemáticos. Y las horas del día, irrevocablemente asignadas a goces, funciones y eventos conocidos, se ahondan en el deber…
Juan Filloy, Op Oloop.
[…] cuando la audacia mental más se aventura por las zonas inéditas de la abstracción, la materia más se empecina y circunscribe en el sótano de la costumbre.
Juan Filloy, Op Oloop.
Erdosain se pone de pie. Una sospecha nace en él: —Estoy muerto y quiero vivir. Esa es la verdad.
Roberto Arlt, Los lanzallamas.
[…] porque eso, ser imprevisible, ser un horizonte siempre abierto a toda posibilidad, es la vida auténtica, la verdadera plenitud de la vida.
José Ortega y Gasset, La rebelión de las masas.
[…] No conviene apartarse de los demás, aislarse. Pero en las sociedades burguesas el artista ha perdido toda función y tiene que aislarse, necesariamente. Quizá la obra de arte sea una venganza del individuo aislado.
José Bianco, Las ratas.
Fui al río, y lo sentía cerca de mí, enfrente de mí. Las ramas tenían voces que no llegaban hasta mí. La corriente decía cosas que no entendía. Me angustiaba casi. Quería comprenderlo, sentir qué decía el cielo vago y pálido en él con sus primeras sílabas alargadas, pero no podía.
Juan L. Ortiz, El ángel inclinado (1937).
Si debes amar, entonces ama como un hombre, porque al final sufrirás como un alma en el infierno.
Robert W. Chambers, El hacedor de lunas.
La ética no es una respuesta a la certeza. Es una respuesta a la condición de no tenerla.
“[…] aunque la mente cuestione el escenario, el sujeto reconoce que el éxito de su práctica humana depende de que sus representaciones concuerden, al menos funcionalmente, con la naturaleza objetiva de las cosas que percibe”.
Uno puede ser lo que sea, señor, pero todos tenemos un puntito del corazón que no se puede tocar con rudeza porque es tan sensible como el de cualquier otro.
Víctor Juan Guillot, Un Bandido.
Entonces uno de los convidados, un caballero que habíanme presentado al entrar y en cuyo nombre no reparé, opinó suavemente: —Morir de amor, nunca es vulgar…
Leopoldo Lugones, El ángel de la sombra.
Pero hay miles y miles que viven sin violar ningún precepto de la moral corriente y que, no obstante, están todos los momentos á punto de violarla. Tienen la suerte de que no se cruce en sus vidas una causa determinante. Si no, dime: ¿cuál es el hombre sensato que no ha tenido nunca una idea monstruosa? ¿Quién está seguro de no tenerla un día? Are you saved?
Atilio M. Chiáppori, Un Libro Imposible.
Me parece que todos experimentamos alguna vez una irresistible necesidad de confiarnos a alguien, aunque en el fondo, poco nos importe saber si seremos creídos o no.
Víctor Juan Guillot, Un bandido.
[...] el verdadero amor encierra este imperativo terrible: podrá no hallar correspondencia en la dicha, pero siempre la impondrá en el dolor.
Leopoldo Lugones, El ángel de la sombra.
[…] un libro sólo es bueno en la medida en que nos trae un diálogo latente, en que sentimos que el autor sabe imaginar concretamente a su lector y este percibe como si de entre las líneas saliese una mano ectoplásmica que palpa su persona, que quiere acariciarla —o bien, muy cortésmente, darle un puñetazo.
José Ortega y Gasset, prólogo a La rebelión de las masas.
MONSEÑOR: De la fe combatida por la razón nace la duda.
HUÉSPED: De la duda fecundada por la razón puede nacer una nueva fe.
Ricardo Rojas, El Cristo Invisible.