arteagah:
La risa femenina es contagiosa, a pesar de la razón por la que es expresada, y no contiene la risa baja que huye de su garganta, mientras niega con la cabeza, antes de tomar un buen trozo del hot cake y masticarlo hasta terminar. —Y yo aquí que pensaba que ya no me odiaba tanto,— responde con gracia, sin realmente considerar que aquella negativa emoción sea una que la contraria sienta por él, simplemente exagera, como suele ocurrir. Defecto que viene de lado materno, como su progenitor le ha dicho en numerosas ocasiones. No necesitaba un agradecimiento, no realmente, cuando imagina que aquello que pronunció es una verdad que la profesora ya conoce, y que es visible ante simple observación. —Creo que aquí la pregunta es: ¿en verdad usted quiere pasar tiempo conmigo?— inquiere, sus cejar arqueándose ante expectativa de la respuesta que podría recibir. —Yo me la paso quejándome de los maestros. Podemos encontrar un punto medio por algún lado en esas conversaciones,— admite con un encogimiento de hombros, restándole importancia a confesión. —También me gusta quejarme de los demás, así que… Ya tenemos algo en común.—
Alza ambas cejas, continúa haciendo los últimos hot cakes y finalmente asiente con un movimiento de cabeza. ‘Claro, yo no tengo problema’ No había nada de malo en asistir al lago con un ex-alumno, sobre todo cuando Leora tenía bien en claro sus intenciones. ‘Otro punto a mi favor, también llego a quejarme de mis propios compañeros’ Admitió era algo de lo que no estaba orgullosa pero no solía hacerlo tan fácilmente, simplemente con personas de confianza y no estaba en sus planes soltar lengua con un alumno, especialmente tratándose de Héctor, aunque curiosamente no desconfiaba de él. ‘Venga, saca de la nevera una leche de chocolate, no pienso comerme mis hot cakes solos’ Ordenó, estaba tan acostumbrada a utilizar ese tono de voz que ya no trataba de evitarlo. ‘Por favor’ Dijo por último, recordando que estaba tratando con un monarca. Por su parte, depositó los panqueques en un plato y tomó una mermelada porque así le gustaba comerlos.

















