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Anécdota spa
Descubrí un fetiche o mejor dicho, me enseñaron uno.
Seguí con el frenesí de vergas que disfrutaba de tres tipos, que me las ofrecían bien erectas para darles lengüetazos y que los ordeñara. Era un grupo de amigos más jóvenes que yo y se estaban divirtiendo con el tipo morboso del sauna (yo). Uno de esos chicos que veía cómo disfrutaba tenerlas en mi cara, boca y cuello, se acerca a besarme y olerme mietras me dice sonriendo: - ¿eres un putito verdad?, ¿eso te gusta?- . De verdad que ese comentario me puso cachondo, para mí era un cumplido.
Otro chico, uno más alto que yo y definitivamente con el pene más grande que los demás, que se acercó a la manada de chicos a los que yo intentaba complacer. Simplemente llego a ofrecerme su pito enseguida,el cual yo me metí a la boca. Me preguntó al minuto: - ¿Quieres ir al cuarto privado? - mientras me lamía el rostro. Yo no supe que decirle al principio. Es decir: había ido al spa en búsqueda de una experiencia nueva, pero definitivamente aceptar una invitación así significaba que sería penetrado por otro chico y no estaba preparado para ello. No obstante, le dije que sí.
Caminamos totalmente desnudos por las instalaciones del sauna con rumbo al cuarto privado que el tenía reservado. Sentía arrepentimiento que ignoraba repitiéndome que ya era muy tarde para decir que no. Durante el camino apenas me tapaba mis genitales que estaban a media erección, con el taparrabos ya arrugado y sin cubrirme del todo, con desinterés de ser reconocido por alguien.
Tan pronto entramos comenzamos a disfrutar de nuestros cuerpos, a besarnos, a olernos. Su pito era delicioso y lo quería adentro de mi boca en todo momento, pero él pronto me pidió penetrarme. No paraba de decir lo delicioso que yo estaba y que quiso follar conmigo tan pronto me vio entrar. Todo ello mientras arrimaba su cabeza del pene a mi ano. El líquido preseminal era suficiente como para que entrara con facilidad.
Después de pedirle de ponerse el condón, me ofreció popers. Le rechacé su propuesta y él fue muy insistente, recordando que me ayudaba a dilatar. El quería meter su pitote en mi culo cuanto antes. Yo le pedí que me diera despacio y así fue.
Tengo que decir que me asustaba tener ese pene adentro de mi y al mismo tiempo me sentía orgulloso de aguantarlo todo. Sentía cómo entraba y salía casi por completo, en un ritmo y movimiento hipnótico que no quería que se detuviera nunca. Estábamos de pie y él estaba atrás de mi solo dándome.
En algún momento él abrió la puerta solo un poco porque estábamos sudando mucho. Luego la comenzó a abrir más. Sentí algo muy emocionante en ese momento porque me daba vergüenza que me vieran cogiendo y mi reacción inmediata fue querer cerrarla, pero estaba completamente inmovilizado porque me estaban dando bien duro mientras me sostenían fuertemente. La había abierto a propósito, para que lo vieran cogerme. Solo me dejé usar, a la vista de uno que otro chico que rondaba en los pasillos echando una mirada morbosa.
No es que tuviera un problema con ser visto chupando el pene de alguien más entre la multitud, al contrario, me gusta ser manoseado y más si es en público. Solo que nunca había tenido la fantasía de ser penetrado a la vista de otros, un acto que supongo más íntimo.
🤤🔥
Story de spa Parte 2.
El cuarto del sauna era oscuro con una luz rojiza muy tenue. Se podían notar las siluetas de las personas pero sin gran detalle, muy cómodo para sentir que estás teniendo sexo a la vista de todos. No podía creer que llegara a ser ese chico al que le gusta el sexo salvaje, tan expuesto... Luego de follarme un rato, Carlos decidió que era momento de aventarme su semen en mi culo para que todos vieran de quien era. Yo no me di cuenta hasta después, él no me avisó y mi culo estaba demasiado abierto como para notarlo.
Salimos del sauna para tomar un descanso. Bebimos agua, nos preguntamos si todo estaba bien y seguimos adelante.
Volví a la sala de vapor, que se divide en una sección oscura y otra con luz tenue. Había mucha gente. Entramos a sentarnos en el lugar oscuro y Carlos me tomaba de la mano mientras me llevaba por la oscuridad. Me tomaba como si fuera su pareja, lo cual me parecía extremadamente emocionante.
Casi todos los hombres adentro estaban besándose y otros haciendo oral. Carlos se hizo de un espacio entre otros chicos que estaban besandose cuando me pidió seguir cogiendo duro frente a todos. Está vez él estaba sentado y simplemente me hizo sentarme en ese hermoso pito. No importa que estaba cansado de haber sido penetrado 40 minutos, su pene era tan ancho que igual costó trabajo entrar. Pero yo lo quería adentro de mi de una manera muy animal.
Cogimos durante unos 10 minutos, ahí me dí cuenta que teníamos un público que nos seguía para vernos. Algo se despertó en mi que quería que me vieran siendo penetrado y nos cambiamos a la parte iluminada del vapor. Carlos tenía exactamente el mismo fetiche que yo, me decía en todo momento que quería que lo vieran follar mi culito para ser la envidia del spa, mostrándoles a todos su trofeo (yo).
Me sentí cansado y me fui a las duchas a recibir algo de agua fría. Carlos se quedó en el vapor. Tomé jabón y comencé a bañarme junto a los otros chicos extasiado por lo que había pasado. No lo podía creer; me sentía complacido, seguro y sexy. Las duchas del spa son totalmente abiertas e iluminadas por lo que básicamente todos podían ver cómo me bañaba. Los chicos que me seguían se acercaron a sacarme plática mientras me tocaban la espalda y las nalgas.
A los pocos minutos llegó Carlos, que no obstante el tiempo que habíamos pasado juntos, llegó hacia mi con la verga erecta que sin preguntar simplemente me volteó y comenzó a penetrarme. Ahí, a la vista de todos, totalmente iluminado y en un lugar de paso donde me podían observarme desde la distancia. Una parte de mi sentía algo de desconcierto por el temor a ser reconocido, pero mi corazón latía aceleradamente por la excitación que sentía por ser usado por un cabrón tan cínico y tan caliente como yo. Solo me quedé inmóvil y dócil, levantando las nalgas para que entrara toda su verga.
Story de spa Parte 1.
Llegué al spa a desvestirme con mucha calma, para prepararme para la acción. Mi corazón latía muy fuerte y sentía algo de inquietud por pensar en que me reconocieran en ese espacio, pero también en trance porque quería una experiencia sexual divertida.
Entre los recorridos que me daba por los espacios del spa, entré a una de las salas de vapor. Un cuerpo húmedo y sudoroso me pone cachondo de sobremanera. Yo me senté en medio de donde ya habían otros chicos y comencé orgulloso a mostrarme: permanecí con las piernas abiertas mientras mi verga se asomaba y comenzaba a erguirse. Más de uno comenzó a tocarme.
Ahí encontré a un chico que enseguida se dirigió a mi. A los pocos minutos él ya me acaparaba sobre todos los demás. Me ofreció primero su verga la cual comencé a besarla rigurosamente. Nos besamos en el vapor por varios minutos mientras nuestras vergas erectas tocaban el abdomen de cada uno. Se agachaba en momentos para mamarme el pito y luego me hincaba yo para comerme su trozo a lengüetazos. Le gustaba tocarme el pecho, los hombros y los brazos. Después de un rato de manoseos, a la vista de todos, decidimos cambiar de escenario.
Carlos es alto, algo delgado y con una hermosa verga de 20 cm con prepucio, ligeramente curva hacia arriba.
Él me pidió ir a una de las habitaciones de sauna la cual además de asientos, tiene una mesa alargada. Ya había visto esa mesa antes en el recorrido inicial del spa pero no entendí su función al principio. En el sauna solo había un par de sujetos sentados y en tranquilidad cuando nosotros entramos. Sin mediar más palabras que "súbete", obedecí y me puse en cuatro patas sobre la mesa. Ahí entendí todo.
Carlos comenzó a chuparme el culo e iba intercalando entre restregar su enorme trozo y seguir con su lengua en mi ano. Nos besábamos de vez en cuando y la gente iba llegando poco a poco. En algún momento él sacó popers y me ofreció inhalar. Yo nunca los había probado pero Carlos me dió el frasco con tanta seguridad que solo me dejé llevar por él.
Sentí un calor en todo mi cuerpo indescriptible, mucha euforia, sudor, olor... Sentía delicioso jalarme mi verga mientras él solo jugaba con mi ano. Al inicio él solo iba metiendo su glande de esos 20 cm de pito húmedo, yo mismo me sorprendí por mi capacidad de recibir un pene tan ancho. En algún momento me di cuenta que ya todo su trozo estaba dentro de mí.
Al poco tiempo todo el cuarto de sauna estaba lleno de sujetos que venian cómo Carlos y yo compartíamos nuestro cuerpo. Los espectadores se masturbaban mientras me daba de perrito y me tocaban de vez en cuando. Hubo un punto donde Carlos movió mi cabeza para que me comiera todas las vergas de ese cuarto mientras él me penetraba cada vez con más fuerza. Otro intentaba masturbarme con mucho cuidado.
Otros chicos le preguntaron a Carlos si podían turnarse para penetrarme. Él solo decía "pregúntale a él", refiriéndose a mí. En el fondo sé que le gustaba verme putito pero sólo para él pero tomaba decisiones sobre cómo otros me tocaban.
No puedo describir la sensación de ese momento. Todo el tiempo me sentía muy orgulloso de mi mismo, de ser ese puto que siempre quise ser: lleno de sudor, cansado de ser penetrado por una media hora mientras interminables chicos participaban, con la boca llena de líquido preseminal y sujetos preguntando constantemente "¿Puedo preñarte o al menos cogerte un ratito?"
Me prende mucho la idea de ser deseado por batos de preferencia extraños. Me mama exhibirme desnudo . ¿Es raro? En una ocasión en un sauna unos chicos se ponían de acuerdo para pasar tiempo conmigo de uno en uno.
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