Relájate tú
(reflexiones posteriores al concierto de Pavement. Santiago, mayo 2024)
“Brueawrewriwearo nuobayork” les escucho decir a los que están al lado mío en el Teatro Coliseo. Llevan mucho rato conversando. Quiero que se callen, que se callen ahora, arruinan una de mis favoritas “Type Slowly”. Relájate, tú, ¿no bailas? ¿Cuándo empecé a racionalizar los conciertos? A veces me gustaría transcribir todo eso que pasa por mi cabeza. Cómo me juzgo por no saberme las letras, por no haber conocido la banda antes de la época que la escuché, y cosas así. Damon Albarn y tal vez muchos otros, dicen que lo que más marca es la música que oías a los 16. Bueno a los 16 me gustaba mucho Pearl Jam y nunca más les presté atención. Pero hay algo en el rock alternativo noventero que se me quedó por siempre, un sonido que lo siento como mi hogar, mi domicilio. Amo casi todo lo que suena a eso, como las cantautoras nuevas que programo en Calipso. Ya “rock alternativo noventero” no significa tanto porque lo uso tanto, al presentar un single, un disco. ¿qué significado tiene? Bueno, claramente es la línea editorial que tengo. Mi gusto personal.
Muévete más, suéltate. Que no se me caiga el celular, que no se me caiga la parka, ¿por qué no tomé otra cerveza? ¿se darán cuenta que improviso? ¿por qué no me dan tantas ganas de bailar? De repente pienso en que me está costando llegar a las palabras precisas en mis últimas conversaciones, que mi vocabulario se está agotando, que se me han quemado las neuronas. Que debiera leer más. Y entonces me siento como un bicho raro. Sí, justamente estoy rodeada de personas que alguna vez se sintieron así porque estamos viendo a Pavement. Me siento en comunidad, ya no me siento tan sola. Me emociono. Solo un por unos instantes. Porque ya más rato sería exagerar.
Pienso en todas las cosas que les voy a comentar. Pero hablan de otra cosa. Sí, mi familia. No les interesa mucho porque no conocen a esos grupos que voy a ver yo. O nunca se da el espacio para que yo pueda relatar esas anécdotas, sensaciones, que creí que diría. Entonces pierdo tiempo de concierto pensando en cómo contaré ciertos momentos y todo queda en vano, porque al final me lo termino guardando todo. Puede que sea un ejercicio imaginar contarlo para que yo retenga. Eso debe ser.
Foto: super45












