lo necesitaba, realmente lo hacía. cada célula de su cuerpo chillaba por tan tóxico elixir, aquel que despertaba todos y cada uno de los nervios yacientes en su cuerpo, inclusive a los que más les temía fabio. pero a veces el deseo supera el miedo, ¿o no es por ello que el gato murió gracias a la curiosidad? tremendo precio, pero al menos murió sabiendo. quizás por ello en su uña del meñique posó una mínima pero potente cantidad de cocaína, procediendo en posarla por debajo de su nariz para de un fuerte respiro ingresarla a su organismo. lo hizo sin un mínimo de cuidado, puesto a que ¿quién mierda rondaría por los pasillos del jardín a tal momento de la fiesta? todas las mujeres se encontraban desfilando sus hermosos vestidos en la pista de baile. pero, oh, fabio, que equivocado estaba. porque al alzar su vista, vislumbró una pequeña pero estoica figura que prefería otorgar vista de su bella anatomía a las estrellas de tan plácida velada. ‘ no le digas a la princesa de colombia que la conseguí en su país. me mataría de saber que colaboro en la corrupción de su país ’ comentó irónico, alzando bufón sus comisuras. no le importaba confirmar lo que los titulares decían de él, ni mucho menos seguir decepcionando tanto a su familia real como a los seguidores que ganó al reconocer su derecho a la corona. porque era un pibe de barrio que en el barrio murió, aunque su cuerpo ahora estuviera imponente en un traje de miles de dólares. ( @aimeeisms )
















