elle fanning by todd cole x
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elle fanning by todd cole x
Elle Fanning
Matty acaba de confesar su amor por ti, ¿sientes tú lo mismo por él, hadita?
¿Cómo es que son capaces de enterarse todo, cara gris? Y no estaba al tanto de… de eso… Yo… no creo que sienta lo mismo, a penas le conozco…
A girls night haunted |Bailigth
— ¿Qué no lo ves? estamos solas en este lugar. No hay más que un idiota haciendo ruidos allá arriba con el fin de asustarnos. — Se volteó hacia las gradas, colocando ambas manos a los costados de su boca como si tratase de un megáfono. — De acuerdo, te descubrimos. Sal de tu escondite y no llamaremos a la policía. — Exclamó en un elevado tono de voz, hablándole a la nada. Hubo un silencio incómodo por un instante, hasta que una carcajada masculina provino nuevamente del otro extremo de las escaleras. Bailey abrió sus ojos un poco más grande de lo normal y se aferró al brazo de su compañera. — ¿A-arriba? — Inquirió en un hilo de voz, tragando saliva. Su cuerpo comenzó a temblar y, aunque prefería hacerle compañía a las ratas, no quería quedarse ahí parada mientras cosas horribles sucediesen con la chica, hasta que ella quedase como la única víctima por asesinar dentro del castillo. Por lo tanto, no tuvo más remedio que aceptar y, llevando aún consigo el equipaje, caminó por detrás de la rubia, a pasos cautelosos debido a los problemas con la madera vieja que construía el lugar. Una vez arriba, se encontró con un largo pasillo de varias puertas, las cuales eran casi visibles debido a la oscuridad que inundaba el mismo. Bailey intentó activar nuevamente la linterna de su celular, mas cuando lo intentó, el aparato salió revirado por aquel largo corredor. — Oh, no. Todo menos eso. —
— Aquí vamos otra vez con tu pesimismo —bufó, exasperada ya con la actitud de su compañera. Estaba bien estar asustada, ella misma lo estaba, pero ir quejándose de todo era un punto máximo que no creía poder soportar—. ¿Qué haces? ¡Cállate! —Apremió nerviosa, encogiéndose ante los gritos de la muchacha. Temía que fueran escuchadas más de lo que ya habían sido, pero al no escuchar nada en respuesta, comenzó a relajarse; gran error, pues al cabo de segundos, una sonora y desconocida carcajada sonó a su alrededor, haciéndole dar un bote y buscar con rapidez la mano ajena, a la cual se aferró con vehemencia, como si temiera que la castaña desapareciera de un momento a otro—. M-me vas a... a partir el brazo —se quejó después en voz baja, soltando su mano—. S-sí, a-arriba, vamos —respondió, pero en su voz se podía percibir la duda; ya no estaba tan segura de lo que quería hacer—. Estaremos bien —se dio ánimos, comenzando a subir la inestable escalera con los nervios a flor de piel y el corazón acelerado. ¿Dónde estaban los hombres cuando se necesitaban? Pues ahí no, lo tenía claro. Ahí solo estaban ellas dos mientras llegaban a la cima de aquellas destartaladas escaleras—. ¿Qué pasa ahora? —Preguntó, volviéndose a medias para ver a su acompañante, dejando a sus espaldas unos ojos que comenzaban aparecer en la oscuridad.
A girls night haunted |Bailigth
Estaba indignada, molesta y comenzaba a sentirse asustada. Probablemente cuando encontrase la forma de escapar, correría a poner una denuncia en contra del idiota que la había encerrado en ese asqueroso y descuidado castillo, con intenciones de secuestro, violación, asesinato o lo que fuese que la mente perversa detrás de todo eso quisiese llevar a cabo. Sin embargo, primero debía buscar una salida y parte de ella agradecía que no se encontrase sola, pues tendría a alguien que haría la mayoría del trabajo por ella. — ¿Alguien? ¿A qué te refieres con alguien? — Inquirió ya un poco más paranoica, aferrándose a su equipaje y moviendo la luz de su teléfono de un lado a otro, asegurándose de que todo estuviese en orden. — Debe haber otra salida en este lugar. El cuarto de servicio, quizá. — Opinó, teniendo el primer comentario útil del día. Rodeó el lugar con la linterna y su mirada, encontrando agujeros en el techo, trozos de madera rotos y dispersos por todos lados, telarañas, uno que otro roedor como el que la había asustado hace un momento y unas enormes escaleras que dirigían al segundo piso. — Dime que no piensas ir ahí arriba. Eso se ve el doble de tenebroso y no pienso gastar mis zapatos en esa descuidada madera que conforma las gradas.. —
— Tengo entendido que hay otras personas aquí encerradas. No somos las únicas que cumplen un castigo —explicó con calma, sintiéndose como una profesora que trataba con un niño especialmente testarudo; y eso era irónico, puesto que la niña era ella y no la castaña—. Creo que no has entendido la ciencia de lo que pasa —suspiró, volviéndose al completo para encarar a su compañera, apoyando sus delgadas manos en sus caderas—. A ver, no hay salida, no la hay. Tenemos que adentrarnos y buscar los misterios del castillo, su historia. Si intentas salir... Bueno, no quiero pensar en las consecuencias —exageró un poco, intentado quitar de la mente ajena la idea de huir de lo que parecía ser un mágico lugar para explorar—. Así que mejor comenzamos avanzar, no pienso quedarme en la entrada con las ratas —dijo, dejando caer sus manos para girarse una vez más, dejando que sus ojos vagaran en busca de una habitación a la cual recurrir, pero algo al final de aquel vestíbulo capto su atención. La suya y la de la castaña: una enorme escalera que daba al piso superior—. Te digo que es lo que pienso, subiremos al piso de arriba —asintió con emoción, sonriendo—. Quitátelos entonces y anda descalza —bromeó, caminando hacia delante sin mirar si la chica la seguía.
A girls night haunted |Bailigth
Arrugó la nariz al escuchar a la rubia, ¿Cómo podría tan siquiera pasar 10 minutos con alguien que menospreciara tal aparato? — Mi celular es una parte vital de mí. Si deja de funcionar, puedo sufrir algún tipo de colapso ahí dentro. — Bufó, resignándose a que debía prestar un poco de atención a lo que fuese a suceder. Después de todo, no esperaba ser comida por algún animal disfrazado de demonio en aquel aterrador lugar. — Bien, esto no puede ser tan malo. — Se encogió de hombros y, tirando de su maleta de rueditos marca Chanel se adentró en aquellas descuidadas instalaciones. — El simple hecho de estar aquí, ya es una tortura. ¿Puedo irme ahora? — Inquirió, a sabiendas de la respuesta que obtendría. Buscó en su celular la aplicación de linterna e hizo uso de ella, intentando ver algo que no fuese oscuridad. De repente, la luz que emitía aquel celular captó el movimiento de una rata, haciendo que la castaña pegara un tremendo grito. — Esto es todo, me largo. — Se dio la vuelta, dispuesta a abandonar el lugar. Sin embargo, en cuanto se dirigía a la entrada, las puertas se cerraron de manera violenta. — No me digas, estamos atrapadas, ¿Cierto? —
— Pues ojalá y falle —comentó para sí misma, caminando hacia las puertas que se abrieron sin ser tocadas. Eso la sorprendió y volvió a emocionarla, haciendo que entrara con sus ojos preparados para devorar cualquier cosa que hubiera para ver—. No va a ser malo si dejas de lado ese pesimismo. Vamos, disfruta un poco —dijo, observándola por encima de su hombro con media sonrisa. Sonrisa que no había producido su interlocutora, sino las puertas abiertas—. Puedes irte, no me importa. Yo me quedo, quiero termina de ver este lugar —respondió, adentrándose en la oscuridad con su corazón completamente acelerado; estaba asustada, obvio. Pero también excitada por lo que pudiera descubrir—. Esto es genial —susurró, cuando una luz apareció, iluminando su camino. Dispuesta estaba a preguntar de dónde provenía, cuando el grito de la castaña la hizo gritar a ella también—. ¿Qué pasa? —Exclamó, buscando con su mirada a su acompañante y entonces encontró su respuesta: la luz provenía de su celular; volvió a rodar los ojos—. No puedes... —iba a protestar, pero fue silenciada con la el golpe de la puerta—. Sí, estamos encerradas. Ahora... será mejor que sigamos, ¿te parece? Quizá nos consigamos a alguien por ahí —comentó, acomodando su mochila mientras observaba el alto techo y lo que, suponía, era el vestíbulo o algo así.
A girls night haunted |Bailigth
theoneandonly-b:
Su desinterés por cumplir el castigo era más que notorio desde que abrió sus ojos por la mañana. Quería dormir un par de horas más, pero aquello parecía ser imposible mientras la alarma continuase recordándole a cada cinco minutos que era pospuesta, lo miserable y aburrido que sería su día, encerrada en un patético manicomio.
Se encaminó hacia aquel terreno abandonado y sucio, precaviendo cada paso que daba en aquella descuidada tierra que rodeaba una estructura de piedra oscura y mal construida. — Bien, ¡wohoo!, estoy aquí, ¿Ahora qué? — Inquirió de mala gana, rodando sus ojos. Dio un vistazo a la pantalla de su celular, percatándose de que era más tarde de lo que creía y quizá no debía haber tardado tanto arreglando su cabello para este asqueroso lugar. — Más vale que haya señal dentro del castillo. De lo contrario, puedo asegurar que no duraré ni dos días. —
Al escuchar una voz a sus espaldas, se giró con rapidez, dejando tras de sí la fachada que antes se mantenía observando; ahora su interés estaba en aquella castaña. ¿Sería su compañera? Al escuchar sus palabras, se respondió a ella misma con una afirmación. Sí que lo era y no parecía muy agradable; parte de su diversión y de su entusiasmo se vio borrada. Frunciendo el ceño, la miró a los ojos. — ¿Para que querrías tu celular? —Preguntó, sin entender muy bien qué tenía de interesante llevarlo cuando había tanto por ver—. Quiero decir que... te distraerás con él, no prestarás atención a nada de lo que pase dentro —opinó, aunque nadie había pedido que lo hiciera—. Por favor, no seas una aguafiestas —pidió, rodando sus ojos al tiempo que volvía a encarar a su destino. Una pequeña sonrisa comenzó a crecer en sus finos labios—. Andando, la aventura nos aguarda.
A girls night haunted |Bailigth
theoneandonly-b
Nada más la sencilla estructura de aquel castillo llamaba su atención mientras lo observaba embobada. Quería entrar a la de ya, perderse en sus pasillos y comprobar por ella misma qué era lo que habitaba allí y si era tan terrorífico como todos decían. Quería explorar hasta la saciedad, pero para su suerte, tenía que esperar a su compañera de castigo; no le vendría nada mal algo de compañía. Pues aunque no lo admitiera, esas cosas la asustaban sobremanera, aunque pareciera lo suficientemente valiente para entrar, estaba asustada hasta el punto de tener los vellos de los brazos en punta. Muchas veces Alan tenía razón cuando le decía que era una miedosa, pero aquella vez quería demostrar que no era así. Y aquel castigo, parecía ser el momento adecuado para hacerlo. Así que, manteniendo su vista fija en las enormes puertas de roble mientras el viento azotaba su diminuto cuerpo, se dispuso a esperar para poder ingresar cuanto antes.
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blake-minue:
Lo dudo, pero si sucede sería muy malo porque no traje mi paraguas —El muchacho miró al cielo, sólo para asegurarse de que el sol brillaba con intensidad. Realmente no quería tener que caminar bajo la lluvia en ese momento. —¿Te encuentras bien?
— Sí que sería malo —coincidió—. Aún no me quiero levantar —añadió, alzando las comisuras de sus labios en un amago de sonrisa—. Estoy bien, no te preocupes, quien quiera que seas. Solo estoy descansando bajo el hermoso sol —contestó con calma.
El sol está demasiado brillante como para que llueva —Respondió Eleanor, apenas escuchó la pregunta de la rubia aunque sabía muy bien que no hablaba con ella. —Hay muchos lugares que serían mejores que el suelo para tomar una siesta.
— No estoy tomando una siesta —aclaró—. Solo estoy descansando tirada en el césped —explicó—. Si estuviera tomando una siesta, buscaría la calma y la comodidad de mi casa, no de un lugar tan bullicioso —comentó, aún con sus ojos cerrados.
¿Que?–Sacudió la cabeza confundido.–No espera.. no va llover, solo estaba aquí registrando si no eres un cadáver o algo así, lo cual seria interesante.–Soltó una risa aun mirando a la muchacha.–¿Te encuentras bien?
— ¿Un cadáver interesante? ¡Eso es terrorífico! —Replicó, abriendo sus ojos con el ceño fruncido—. Y no, no estoy muerta. Es más, me siento bastante viva —añadió, comenzando a sonreír poco a poco—. Estoy bien, gracias.