Fin
Cuando el final de tus días toque tu puerta, extenderá su manga sobre las sábanas blancas y su capa sobre esas manos de abuela. Cantará una serenata muy tersa entendiendo que el dolor hoy es tu cuna. Cerrará tus ojos de niña pequeña.
Y todo se volverá matemático. Las comidas que creaste, la maraña de lanas y telas, las galletitas en latas viejas, las fotos empañadas, cada momento en que nuestras miradas quisieron verse. La suma de cada instante equivaldrá al tiempo en que me tuviste presente.
Cuando el final de nuestros días venga, sostendrá un manto negro frente a mis ojos y un corazón aún latiendo en sus manos de amigo. Besará mis labios asomando los dientes cuidando no engatuzarme ni hacerse el listo. Dará sepultura a esto que pudo haber sido.
Y todo se volverá matemático. tu risa en las noches, conspiraciones vívidas, las pulgas de verano, los llantos que tanto nos oxidan, cada momento en que nuestros corazones quisieron sentirse. La suma de cada instante equivaldrá al tiempo en que esperé ser descifrado menos el tiempo en que simplemente te me ibas.
Hoy es el final de algunos días.













