Odd misadventures: so real it's unbelievable
Cuando me preguntan si puedo ver fantasmas siempre digo que si pero no así como te imaginas. No siempre los percivo de la misma forma, al principio me daba miedo siempre pero con el paso del tiempo aprendí a diferenciar la energia negativa de la positiva. Porque a fin de cuentas eso es lo que somos, energia. Asi que he percibido de todo pero solamente dos veces los vi como si fueran de carne y hueso, dos veces que yo recuerde y que me percate que no eran reales hasta el ultimo momento.
El primero fue en un barco que tienen estacionado en el puerto, sirve de museo para turistas. Recuerdo haber visto una puerta abierta que daba a las escaleras, pense bajar a ver si era parte del museo pero de la nada un soldado venia subiendo las escaleras. Su uniforme era color caqui, tenia un peinado clásico, piel blanca, cabello rubio, ojos verdes y solamete me dijo que por ahi no podia bajar. Paso a lado de mi y al voltearme ya no estaba. Mi madre me estaba buscando y me pregunto a donde iba. Le dije que bajaria las escaleras pero el soldado me dijo que no y se fue. Ella dice que no vio a ningun soldado, pero era imposible no verlo. Era bastante alto y guapo, fornido y elegante. A parte era un pasillo largo sin puertas, se lo debía topar. Pero solo lo vi yo, era tan real...
En otra ocasión caminaba del trabajo a la parada de autobús y vi un hombre sentado en la banca de la parada. Tenia ropa color caqui, se veia vieja, como polvosa pero no sucia. Tenia lentes, cabello corto pero suficientemente largo para ver sus risos, sus zapatos se veian algo viejos pero útiles. Estaba muy celoso cuidando de un baúl grande y antiguo, de esos con hebillas. Se veia nervioso, algo desesperado esperando. Por eso me fui a la otra banca, llegaron mas personas pero nadie parecia notarlo, incluso el buscaba con la mirada a la gente pero no lo volteaban a ver. Talvez querria direcciones o preguntar la hora, algo. Lo veia de reojo pero en una de esas se percató que lo habia notado. Su mirada se enfoco en mi, me hice la tonta pero ya no habia como disimular. En eso pasó mi autobús, le hice la parada a media calle y me subí. El señor me seguía con la mirada. En eso pasó otro autobús rápido y el señor ya no estaba pero tampoco el baúl. Fueron cuestión de segundos, como va irse corriendo un señor con un baúl gigante, no había donde esconderse, ni la esquina estsba cerca y a parte era un baldío. El camion apenas hizo la parada y se fue, suficiente para subir un pasajero pero no uno con un enorme baúl, fue tan raro, tan rápido, tan real...
Anti











