La ternura insolente de tu mirar
Me han pedido que diga unas palabras en el aniversario de tu muerte, Gladys. ¿Y qué podría decir, mi niña? A un año de tu partida, los recuerdos se me cruzan en el aire como pájaros ciegos; como alondras expatriadas, las imágenes no pueden recuperar el color lejano de tu abandono. Porque aún no despierto, aún no resucito desde aquella noche cruel en que te fuiste, niña mía. Desde entonces no tiene mucho que decir este corazón atolondrado que no se convence cuando le digo que nunca más reiremos juntas, nunca más lloraremos juntas, nunca más marcharemos juntas, nunca más pelearemos juntas por los avatares justicieros de esta patria. Lo cierto es que estas palabras no tienen eco en el abismo sordo de tu ausencia, querida. Lo cierto es que no estás, y eso es todo. Alabarte o ensalzar la gesta gloriosa de tu vida no agrega demasiado en esta hora en que nos concentramos para sellar definitivamente el mausoleo que guardará tus cenizas, mi querida Gladys Marin.
No sé qué decir en esta hora de himnos marchitos y amargas consignas, porque nadie hará vibrar a las multitudes con aquel certero clamor. Nadie irá por la vida repartiendo caricias como claveles. Porque tenías tiempo para todos, paciencia para la más insignificante ilusión. Íbamos por la calle, y la calle vitoreaba de besos tu paso, bella mía. Íbamos por la ciudad, y la ciudad era el resplandor amaranto de tu consecuencia. Qué palabra, me estoy poniendo discursero y tú, en alguna parte, debes reírte. Y reiré contigo, querida. Y bailaré contigo la dulce balada de pensarte, de recobrarte aunque sea en este ebrio delirio, linda mía.
Por acá todo sigue casi parecido, el país que tanto amaste celebra las nupcias económicas de su gloria neoliberal. El país que fue testigo de la masacre y te vio luchar brava contra la injusticia, ahora se quita el sombrero al evocarte. Hace un año que no estás y parece un siglo. Hace un siglo que te fuiste y cada noche dejamos la puerta entreabierta por si quisieras regresar.
— Pedro Lemebel, La ternura insolente de tu mirar. Carta a Gladys Marín, secretaria de Partido Comunista de Chile, a un año de su muerte. Enlace de carta leída por su propio autor: https://youtu.be/8B-Vo4lIPU8


















