¿Cuánto más podré ser muro alrededor de mi
propiedad verde?
¿Cuánto más podrán mis manos
ser vendaje para su daño, y mis palabras
pájaros brillantes en el cielo, un consuelo, un
consuelo?
Es terrible
estar tan abierta: es como si mi corazón
tuviese rostro y caminase por el mundo.
Poema de Sylvia Plath que cita Soledad Urquia en "La luz y la montaña". Páxinas 60-61.









