✖ Final : Un final inesperado.
Miraba fijamente los informes de su mesa, pero su pensamiento no era otro que el de la pasada noche cuando aquel hombre se les había escapado , había asesinado en sus propias narices y luego burlado a todo un ejercito de hombres, no entendía que estaban haciendo mal ¿era el mas listo que todos? no, no era posible. Sus pensamientos fueron interrumpidos por una llamada telefónica.
— ¿Si? — Al oír la noticia que le estaban dando a través del teléfono se levanto de un solo salto dirigiéndose a la puesta. — Gracias, avisaré de inmediato. — Colgó el teléfono , pero antes de salir archivo toda la información que le habían mandado a su ordenador.
Salió rápidamente hacia el despacho de su jefe, pudo ver la sombra de este moviéndose de un lado a otro inquieto, tal vez no era el mejor momento para molestarle, pero el asunto requería hacerlo , era urgente, vida o muerte.
— Jefe. — Tocó la puerta asomando la cabeza. — ¿Puedo pasar? tengo algo importante que decirle.
— ¿Qué? — Gruñó a la puerta mientras esta se habría dejando un pequeño espacio por el cual se coló la cabeza de Marco.
— Jefe, deberías ver esto. — Alzó entonces una mano con la cual sujetaba un sobre marrón, y ante la mirada inquisitiva de César, explicó que era. — Hace poco más de media hora un vigilante de un supermercado vino a denunciar un secuestro a punto de pistola. — Comentaba mientras pasaba al despacho tras cerrar la puerta y se acercaba al televisor colocando el DVD que sacó del sobre.
— Dios.. no debería desentender otros casos. Me estoy volviendo loco tratando de encontrar algún cabo suelto.
— Pero jefe, ese es el problema, no es un nuevo caso. Los programas de reconocimiento facial han confirmado que se trata de nuestro asesino.
— ¿Qué? — César no pudo alzar la voz, el asesino había comenzado a cometer errores y esos errores los llevarían hasta el. Tras ver unos minutos del vídeo, comentó mientras se ponía en pie. — Avisa a todas las unidades de que buscamos un Nissan Qhasqai plateado.
— Si jefe, ahora mismo doy la orden.
Cogió el teléfono de nuevo para informar de todo a Hotchner, tras dos toques respondieron al aparato, Marco informo con pelos y señales de todo lo que estaban haciendo , escucho la respuesta de el asintiendo con la cabeza. —Si señor noso... —Una voz ronca interrumpe a Marco. — ¡ LE TENEMOS , ES EL ! —Se acercó con el teléfono aún en la oreja Hotchner estaba atento también a la información. —Se dirige hacia la salidas del Norte, Nissan Qhasqai plateado. —Añadió el agente que había gritando anteriormente. — ¿Lo escuchó señor?
— Si, lo tenemos. — Dijo Hotchner con un tono serio. — Bloqueen todas las salidas posibles, no le daremos margen a escapar una segunda vez, nos encontraremos en la dirección que le están facilitando a su teléfono detective, allí en menos de 20 minutos.
— Si señor. — Asintió colgando el teléfono, miró la información y salió a prisa con todos los agentes que se disponían a salir a los coches patrulla, Marco paro a César. — Tenemos la dirección vamos hacía este punto.
— Daré la orden desde el coche.
El trayecto hasta el lugar indicado con el FBI se hacía eterno, Marco miraba hacía atrás y podía ver como mas de cinco coches le seguían, estaba nervioso, no podía negarlo, pero ahora si, era el momento, César le doy un toque en el hombro sin apartar la vista de la carretera, sonreía , eso le dio tranquilidad a el, no dijo nada, pero con aquel apretón se lo decía a la vez todo.
— ¡A TODAS LAS UNIDADES EL SOSPECHOSO A DESVIADO EL RUMBO HACIA UNA ZONA RESIDENCIAL, MANTENGAN LA PRECAUCIÓN !. — Un nuevo aviso. Habían visto el vehículo aparcado en una zona residencial, frente a la casa de la víctima. Ante la nueva noticia, en cuestión se segundos varios coches patrullas, coches blindados del FBI se pusieron rumbo a la dirección que habían recibido. Tras rodear toda la zona y bloquear las posibles salidas.
Al llegar bajaron corriendo del coche, Hotchner se reunió con César y Marco , les indico cada paso que iban a seguir, este le dio el megáfono al joven detective diciéndole exactamente lo que tenía que decir, una vez debía vencer a sus miedos, pero como siempre fue fuerte y lucho contra ellos.
- Thomas Hardy, sabemos que está usted ahí. Somos la policía de Nueva York.
Esperaron una respuesta, pero no se escuchó nada, hasta que varios agentes, todos armados y apuntando hacía la casa, murmuraron que había movimientos tras una cortina del segundo piso. Todo pusieron su atención en ella, Marco prosiguió.
— Sabemos que tiene como rehén a una joven, queremos saber como esta ¿ella se encuentra bien?
Y volvieron a esperar. Un nuevo cambio, esta vez la sombra tras la cortina del segundo piso había desaparecido, para dejarse ver en otra habitación, el sospechoso se estaba moviendo, seguramente para evaluar posibles escapatorias.
— Señor Hardy, salga con las manos en alto, así nadie saldrá herido.
— ¡FUERA DE AQUÍ! ¡ O JURO QUE LA MATO ! —Decía dese lejos con un tono amenazante.
Las horas pesaban , el hombre no se separaba de la ventana así que no pudieron moverse para poder ir tras la casa, les vería, tenían que esperar un error, y sobre todo tenían en cuenta que tenía un rehén en sus manos, eso le hacía fuerte aún ante ellos. Marco miró el reloj, la noche caía , miró a su alrededor y vio como los agentes estaban todos en posición, entonces sin previo aviso se oyó un disparo.
— ¡ ¿ ESTÁIS TODOS BIEN? ! — Dijo Hotchner, pero nadie contesto con una negativa. Era el momento , se había apartado de la ventana , mandó a sus agentes a la parte de atrás y a rodear la casa, Marco fue con ellos hasta la puerta trasera de la casa.
— Hotchner, soy Marco, vamos a entrar, repito vamos a entrar, puerta trasera. — Aviso , y dio la orden de subir, iban dos agentes mas con el del FBI. Despacio subían los tres apuntando en todo momento con el arma, sus pasos eran cuidadosos intentando no hacer ruido. Se dirigieron directamente la habitación donde Thomas se encontraba
— Nunca me reconocen, siempre le otorgan mis méritos a otros estoy harto ¿Entiendes? — Decía el asesino a gritos a su rehén, entonces fue cuando los agentes cruzaron la puerta, Marco iba detrás de uno de los agentes del FBI. Este les esperaba, tenía a la joven atada en la camba, amordazada y apuntandola con una pistola.
— La mataré. ¡ BAJEN LAS ARMAS !
Los agentes ante la situación le hicieron caso, con cuidado bajaron sus armas al suelo, Marco conocía el perfil psicológico del asesino mejor que los dos agentes así que decidió utilizar un poco de su medicina con el.
— No lo harás. — Dijo el con un tono serio mirando al asesino a los ojos, sus compañeros le miraron de repente asombrados por la reacción, pero le dejaron seguir.
— Si, lo haré. — Respondió el asesino.
— Y luego te mataré yo a ti.Diré que cogí a un asesino de mala muerte.Al fin y al cavo no eres el, a el nunca le pillaron. — Marco se refería al asesino al que aquel hombre admiraba e imitaba sanguinariamente. — La gente te olvidará, no serás nada, tal vez te hagan algún programa de televisión de vez en cuando y se preguntaran ¿que fue de aquel tipo? ¿por que desapareció? y no volverán a hablar nunca mas. Baja el arma. Vamos, sal conmigo, procuraré que salgas en todos los periódicos y televisiones del país ¿es lo que quieres verdad? todos podrán verte al fin, todos te conocerán y hablaran de ti, depende de ti Thomas. Puedes ser famoso o puedes ser invisible.
— Hay un periodista especializado ahí abajo, tu decides.
— Si, te lo prometo. — El hombre quedo en silencio, pensativo, miro a su victima unos instantes, luego al detective, finalmente tiró el arma al suelo.
— Aléjate del arma, — Marco no había tirado la suya, así que seguí apuntándole directamente, este hizo caso y se retiró de ella con las manos en la nuca. Los dos agentes esposaron al asesino y se lo llevaron de allí.Marco desató a la joven que sollozaba asustada en la cama.
— Tranquila...ya termino todo, tranquila