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marelladifiore
;;&& The Selection - A Summary [4]
zaharxhart vxlerys dschreave jemher marelladifiore aurora-davenport
razvanhadjiev:
Un suspiro brotó de entre sus labios, la mirada cansina del guardia recorriendo los alrededores con la intención de mantenerse al margen de aquella situación. Ah, pero es que él tampoco estaba del mejor humor ni siquiera en sus días de descanso. —Qué amable de su parte — se colocó finalmente en una postura más profesional, recuperando totalmente su altura y alzando el mentón en su dirección. Echó un vistazo por encima de su hombro y les hizo una señal a las doncellas para que entraran a hacer lo que se suponía sus puestos demandaban. —Tiene cinco minutos — esbozó una sonrisa ladina que desapareció tan pronto lo creyó necesario. —Y si no le gusta, puede encontrar su camino de regreso a su habitación y las doncellas se encargarán de llevarlas una vez terminen de limpiar — o hasta el día de mañana o al siguiente.
¿Es que acaso ese era un mal día para todos? ¿todos simplemente despertaron del peor humor posible? suspirando, se contuvo a si misma de decirle lo que realmente quería a aquel guardia. Después de todo, él no tenía la culpa de lo injusta que la vida podía llegar a ser. Y lo que realmente le molestaba era que no podía culpar a nadie en realidad. —Déjeme adivinar: me estará contando el tiempo, ¿cierto? Puedo recoger yo sola mis cosas, gracias. Qué amable de su parte —imitó su sonrisa ladina, con una clara intención, mientras se daba la vuelta y se disponía a tomar un poco de agua, haciéndolo deliberadamente lento.
callivrehm:
Una pequeña mueca curvó sus labios hacia abajo al percatarse del insecto que descansaba sobre el hombro femenino, ocasionando que soplara suavemente para que el insecto se alejase de aquel sitio.— Uh, sí. Lamento haberte hecho testigo de mi abejicidio —le dedicó una ligera sonrisa, guardando sus manos en la espalda.— Era un mal necesario… A menos que no hubieses tenido problema en enfrentarte a las consecuencias de su veneno —porque alérgica o no, el veneno de las abejas no era bueno para nadie que lo tuviese en su organismo.— ¿Algo más? ¿Cómo qué? —inquirió, y las palabras “ataque” y “rebelde” volvieron a su mente después de muchos días. Pero dudaba que la joven todavía tuviera sus pensamientos puestos en aquel episodio.
—Hmm, ya me han picado antes, doloroso, pero soportable. Las abejitas sufren más que nosotros, pican y mueren, ellas tienen más que perder. —correspondió a su sonrisa imitándola, para después responder —¿Cualquier cosa? Sé que no debería ir por los pasillos caminando con los auriculares puestos, pero me agrada caminar así. Ciertamente me sobresalté al ser interrumpida por tu abejicidio. Además, soy una persona bastante fácil de asustar. Soy un blanco fácil para las personas bromistas. O cualquiera, en realidad. —se encogió ligeramentede hombros, recordando la múltiple cantidad de veces que sus amigos le habían gastado bromas. O la otra múltiple cantidad de veces que cualquier ruido la asustaba, desagradable. Bastante.
ghesna:
Donna no era la muchacha más refinada de todas, de hecho, estaba lejos de serlo. No sabía nada de las artes en general, ya fuera escritos, pinturas, esculturas o baile, y le interesaba un pepino. A lo sumo sabía diseño de vestuario y maquillaje, y eso era porque se aplicaba a lo que amaba hacer, que era su trabajo. Mas se quedó por lo que restaba de la canción observando a la muchacha que se había apoderado de aquel salón, junto a otras doncellas que buscaban formas de distraerse hasta que el lugar estuviese desocupado y listo para ser limpiado. La canción acabó, y Donna aplaudió rápida y energéticamente. —¡Bravo, señorita! Ha estado estupenda, —le halagó, y luego introdujo sus manos al bolsillo del delantal. —Ahora, me temo que tendrá que abandonar el lugar. Estamos listas para asearlo, si no le molesta, —le pidió, frunciendo la nariz y enseñando una amplia sonrisa, mientras con la cabeza señalaba a las demás doncellas y la salida.
El rápido y enérgico halago que la castaña recibió, estaba a punto de ser agradecido, cuando la blonda comenzó a hablar rápidamente de nuevo, invitándola a salir del lugar. —Gracias, y por supuesto, entiendo, es sólo que me hubiese gustado tener más tiempo. ¿Tardarán demasiado? Si no le molesta, me gustaría esperar a que terminen. —pidió con una sonrisa, pasando el peso de su cuerpo de un pie a otro.
Cita 4.
caeave:
Caelan se sentía particularmente curioso por los platillos que la contraria le presentaba, pues ninguno sonaba como que lo hubiera probado antes. Después de todo, no estaba entre sus planes volverse un vegetariano en un futuro cercano. Se pasó la mano por la barbilla, pensativo. —Uhm, creo que iré por la pizza de espinaca, aunque me tiene pensando las berenjenas empanizadas… ¿Su sabor tiene semejanza a alguno más común? Lo cierto es que ni me lo puedo imaginar, —y si antes lo había probado, no se había dado ni cuenta. Del refrigerador sacó una mal,a de espinacas, teniendo seguro que eso se iría a ocupar, pero más allá de eso… —¿Usted sabe qué hacer? Será mejor que le siga. Tengo la mente en blanco, —y se palpó la cien con el índice y el corazón para luego soltar una divertida carcajada.
—La pizza de espinaca es básicamente igual a la margherita, que es muy común. Es buena, pero nada del otro mundo. Y las berenjenas...mi madre decía que de algún modo sabían como una milanesa común y corriente, pero para ser sincera, yo nunca creí que así supieran. Aunque le aseguro, no le daría de comer algo que sé sabe mal. Podría probarlas, nunca está de más probar cosas nuevas— miró cómo el príncipe no tenía ni idea de los ingredientes, y sonrío por su ingenuidad. —Sí, son bastante fáciles. Pero de algo estoy segura, y espinacas no es todo lo que vamos a ocupar —enunció imitando su risa, mientras sacaba todo lo necesario del refrigerador: dos berenjenas, un huevo, perejil, pan molido, y ajonjolí. Se volteó hacia el joven, y cuestionó —De una berenjena salen aproximadamente 6 rebanadas finas, pero mi máximo son 3. ¿Utilizamos las 2, o no tiene tanto apetito? —inquirió un tanto apenada.
islaholic:
Sus ojos se tornaron hacia el rostro de la chica, escudriñándola lentamente. Soltó una pequeña sonrisa, agradecida internamente por aquella propuesta, pues aunque parecía algo tan simple y mundano, era justo aquello lo que su alma ansiaba.—La compañía me sentaría bien y un oído amigo también—Limpió con sus manos las lágrimas que todavía sentía caer de sus ojos, esperando que así pudiera apreciar mejor el rostro de su receptora. Tomó aire, dejando que cada parte de su cuerpo recibiera el necesario oxígeno para relajarse y poder ofrecer una respuesta directa y sin una voz temblorosa—¿Cambiarías algo de ti para esto? Digo…¿lo crees necesario o que al menos valga la pena?—Ella en verdad ya no sabía qué hacer o cómo decirlo, temiendo que en cualquier momento comenzara a dudar de sus convicciones. Rendida, se dejó caer al pasto, alzando su vista para seguir viendo a la seleccionada—Por que al parecer las respuestas que tengo yo a esas preguntas están mal y es algo que en verdad me gustaría aclarar.—
Buscó entre sus bolsillos algo que sabía tenía, pues su salud no era la mejor últimamente. Tenía un pequeño, pero molesto resfriado que la hacía cargar con pañuelos, los cuales ofreció a la joven. —Bien, entonces soy todo oídos. Y por cierto, mi nombre es Marella, ¿tú eres Isla, cierto? Es un bello nombre. Y original, si puedo agregar. — Esperando a que comenzara a decir lo que le pasaba, escuchó atenta la pregunta. Y se tomó un par de segundos para responder, sentándose enfrente de ella —¿La verdad? no. No creo que tú, o nadie debería cambiar quién es o alguna parte de su personalidad, porque eso nos hace ser nosotros mismos. Podrían haber unas excepciones, claro. Si fueses una persona con malas intenciones o malos sentimientos, no esperaría más de ti sino que cambiases. Pero no eres ninguna de esas opciones anteriores, y de cualquier manera, la Isla que has sido toda tu vida es quién está aquí hoy, y por una razón sigues aquí. ¿Crees que si algo estuviera mal en ti habrías siquiera sido elegida? No sé las razones por las que decidiste entrar, pero lo hiciste. Y has logrado permanecer. Que ya es mucho más logro que cualquier otra cosa. Supongo que lo que quiero decir es que, todos tenemos nuestros días malos, si lo he de saber yo. Pero los errores que he cometido, los aciertos, me hacen ser yo y estoy contenta con eso. Tal vez esté mal diciendo esto, pero no me parece que esto sea suficiente para cambiar totalmente quien eres como persona, para hacer que te pierdas a ti misma. — finalizó con apenas un atisbo de sonrisa.
vxlerys:
“Oh, no, no eres la única. He acostumbrado a mi cuerpo a levantarse a estas horas y ahora se niega a cambiar ese hábito.” Contestó, con una sonrisa plasmada en sus facciones. Y es que no recordaba el momento en el que había tomado aquel horario por costumbre, como tampoco recordaba haberse despertado con el astro celestre en el horizonte, alumbrando el paisaje frente a ella, siempre solía presenciar su aparición entre las montañas. “No, solo estaba haciendo un pequeño parón para descansar.” Aclaró, terminando por secar las gotas que resbalaban por su rostro. “Recupero fuerzas y podemos hacer una competición por quien contiene aguanta más conteniendo la respiración, o una carrera. Aunque tengo que confesar que no soy la mejor nadadora.” Porque nunca antes había visto el atractivo en hacer largos en una piscina. La cobriza ocasionaba las visitas al mar, pero solo como método de relajación y para desprenderse del calor que acechaba en Honduragua en los meses de verano.
—Uh, ya somos dos entonces. Mi mamá siempre suele levantarse a las 6, no importa qué día sea. Cuando era pequeña, nunca entendía cómo es que lograba hacerlo. Honestamente, yo podía pasar horas y horas durmiendo de corrido. Pero conforme fui creciendo, me convertí en ella. Ahora me despierto siempre a esta hora, supongo que mi reloj biológico ya se acostumbró— comentó, encogiéndose de hombros, mientras miraba a la cobriza terminar de secarse el agua de su rostro. —Claro, podemos hacer las dos. Aunque, huh, debo admitir que no soy la mejor nadadora, tampoco. Y si he de sincerarme, amo los deportes, de verdad que sí, pero este en particular, no tanto. —arrugó la nariz, con una sonrisa curvándole los labios.
vnrxdics:
“Son pequeños detalles, pero lo demás es digno de recibir cumplidos.” Una sonrisa se formó en sus comisuras conforme asentía ligeramente. “Desde que tengo memoria.” Se sincero, algo más como un dato extra, no por presumir ni nada por el estilo. “Mi madre era bailarina antes de casarse con mi padre, supongo que heredé el gusto. ¿Qué hay de ti?” Le cuestionó, y en su voz se podía escuchar la creciente curiosidad.
Asentía al tiempo que una sonrisa curvaba sus labios, escuchando lo que la blonda le estaba contando. Decidió sentarse en el suelo en posición de flor de loto, invitando con un ademán a que la joven enfrente de ella hiciera lo mismo. —Ya veo. Tienes que dejarme verte bailar alguna vez, ¿de acuerdo? ahora que sé que te gusta tanto, me sorprende que no nos hayamos encontrado aquí antes. —enunció mientras pensaba en que curiosamente, todas las veces que había ido a bailar nunca se encontraba el salón ocupado, excepto por alguna doncella o guardia. —Desde los 3. Créeme, apenas cumplí la edad suficiente para ser aceptada en una academia, mamá me inscribió. Y me encantó. Recuerdo que mi parte favorita era ponerme el vestuario. No sé, hay algo en eso que me agrada, y cuando empecé a competir y los vestuarios eran aún más increíbles, bueno...me enamoré. Después probé con otros estilos, y todos me han gustado bastante. La sensación que tengo al bailar es...indescriptible —contestó mientras un brillo en sus orbes aparecía, cosa usual cuando hablaba de una de sus más grandes pasiones.
THE SELECTION.
three h e a r t s
or
three c r o w n s?
princes: Caelan Schreave { caeave }, Velkan Schreave { v-elkan }, Zecheriah Schreave { zecheriah-schreave }.
. : . ♔ . : .
chosen: Seana Beleva { seabeleva }, Siobhan Valerys { vxlerys }, Aurora Davenport { aurora-davenport }, Sapphire Rivendell { sapphirvs }, Astrid Irizary { astridthedancer }, Kolleen Westbrook { westkolleen }, Mercy Bane { mercybane }, Fayna Osten { faynaosten }, Zahara Wolfhart { zaharxhart }, Abbigail Von Radics { vnrxdics }, Samia Kutner { samia-kutner }, Zoella Attain { zoellattain }, Isla Gansey { islaholic }, Tayla Davis { tayladxvis }, Annika Baxter { anxnika }, Leia Tonks { tonkeias }, Elicia Townshend { eliciatown }, Olympe Ziegler { olympexziegler }, Marella Di Fiore { marelladifiore }, Jemima Fehér { jemher }.
The Selection + name meanings [3/?]
{ marelladifiore caeave verenamieville tatioswaal thomasosten callivrehm }
The Illéa Caste System: Four; America’s older sister and her husband are factory workers. Natalie, Anna and Emmica are from a family of farmers — all of them were Fours before the Selection. Elise was a Four before being selected, although her parents are actually very rich owners of luxurious hotels. Marlee and Queen Amberly were also Fours before their respective Selections.
If you’re just yourself, you’ll never lose. I want to be myself. That’s when you feel the most comfortable, that’s when you have the most success, and that’s when you’re the most happy.
vnrxdics:
La blonda observó a detención los movimientos de la castaña, la concentración con la que ésta se movía y debía admitir que aquella melodía que había escogido era simplemente perfecta. Todo quedaba a la perfección. Unos segundos después, la música se fue intensificando dando a entender que estaba por terminar. Una vez que la morena realizó aquel salto, Abbigail sonrió, siempre era agradable el ser espectador, pues de esa manera observaba las técnicas de los demás que en ocasiones eran realmente distintas a la propia. Cuando la contraria la miró, la blonda esbozó una ligera sonrisa. “Creo que tengo envidia de tu Fouetté” Se sinceró, aplanando ligeramente los pliegues de su vestido.
—No hay que envidiar, te lo aseguro. Perdí mi spot más de 2 veces, y el último fouetté no merece ni siquiera ser llamado así. Supongo que también bailas, ¿cierto? —sonrió amablemente, dirigiéndose a su pequeña maleta que llevó consigo, y tomando agua, al tiempo que palpaba su cuello, sintiendo como su respiración volvía a la normalidad.
Cita 4.
caeave:
—Oh… sí, claro, —se rió, actuando natural. Como dos veces antes de aquella, le habían saludado de esa forma, mas se lo habían informado con antelación, por lo que no habían salido ni la mitad de incómodas que ése saludo. Se aclaró la garganta, absorto por un segundo en cualquier otro pensamiento antes de recomponerse y volver a la realidad. —¿Sabe usted de alguna delicia vegetariana? —dijo, con la esperanza de que fuera una respuesta afirmativa y que, en el caso de que no supiera prepararlo ella, se encontrara en el recetario. —Me niego rotundamente a que hagamos diferencia de platos, —dijo mientras rodeaba la isla hasta llegar al refrigerador, para ver qué provisiones tenían. —Tenemos de todo, —se volteó hacia la muchacha, mientras aún sostenía la puerta del aparato abierta. —Sólo es cosa de que sepamos qué vamos a comer, —soltó una risilla, divertido, pues ese era el paso más importante y no lo tenían.
Más que otra cosa, la reacción del príncipe le pareció graciosa, y soltó una ligera risita antes de asentir con la cabeza —Está en su día de suerte, pues para variar mi papá se dedica a la restaurantería. Y créame que no seguiría vivo si no se tuviera en el menú platillos vegetarianos. No es que no lo haya intentado, de hecho. Tuvo que pasar un tiempo antes de que se decidiera por incluirlos, y mi constante persuasión tuvo mucho que ver con eso. ¡Como si pudiera culparme! Tengo fe en que uno de estos días decidirá seguir mi camino y convertirse él también. Lo más lejos que he llegado es lograr que coma así en mis cumpleaños, y eso no es mucho. Pero..en fin, le daré 3 opciones: pimientos rellenos, pizza de espinaca o berenjenas empanizadas. ¿Cuál prefiere? —inquirió recargándose donde previamente él se encontraba, con una sonrisa de lado.