La rubia estaba realmente agotada de estudiar y había tenido una semana un tanto rara, ya que había estado enferma y demás, así que en cuanto pudo salir de su habitación, agarró una botella de alcohol y se sentó a mirar el atardecer, cuando notó una presencia cerca. -¿Quieres? Si me la bebo entera es probable que acabe en urgencias.- Aseguró con una carcajada.
— No, gracias. Solamente pasaba y... —miró hacia los lados para verificar que no había nadie más y se inclinó para estar a su altura. — ¿Se puede beber alcohol por aquí? —preguntó con curiosidad, mirándola fijamente en espera de su respuesta. Aunque tomar bebidas alcohólicas no fuera lo suyo, hace tiempo que no lo hacía y de cierta forma lo extrañaba.











