Hagamos algo divertido | Lemmon Wigetta
Es que nuestra suerte jamás sería buena y el karma seguiría en nuestra contra hasta el final de los tiempos. Habíamos llegado de esa cita doble que salió jodidamente mal y estábamos recostados en mi cama brindando por el fracaso. Y es que somos tontos, solo a nosotros se nos ocurre hablar de viodeojuegos frente a esas dos hermosas señoritas sedientas de nuestra completa atención pero con nosotros dejándolas totalmente en segundo plano.
-No creo que algún día alguna mujer me llegue a querer y aceptar ¿Sabes? – Dijo con sus ojos puestos en el techo mientras se recostaba a mi lado. Yo aún permanecía sentado en la cama.
-Somos unos incomprendidos Vegetta – Y nos reímos olvidándonos de todo por un momento. Si es que su sola compañía me hacía sentir bien, siempre reíamos y decíamos tonteras haciendo que cualquier situación fuera sin importancia si al final del día estábamos el uno para el otro.
-Ni que lo digas Willy, me quedaré solo por el resto de mi vida- Dijo con un tono de voz neutro, como si realmente no le importara mucho.
Seguimos tonteando hasta que, realmente no sé en qué momento, yo quedé recostado y él apoyado sobre su codo derecho mirándome muy de cerca. Si soy sincero, nunca me incomodó la cercanía con Vegetta, es mi mejor amigo y compañero de aventuras, y aunque no me guste el contacto físico, con él era algo a lo que ya me había acostumbrado. Suspiró pesadamente y me miró directo a los ojos haciendo que por un segundo me perdiera en ellos.
-¿Sabes hace cuanto no tengo sexo, Willy? – Dijo finalmente mostrándose frustrado – Pensé que sería mi noche de suerte y yo con mis tonterías lo arruiné – Rió.
-Compañero, no es por nada pero es bastante raro que saque el tema cuando estamos los dos solos, bebiendo y recostados en una cama – Reímos, negamos con nuestras cabezas y se recostó quedando más cómodo. Su cabeza chocaba con la mía mas el resto de su cuerpo no estaba cerca de mí. Podía sentir su respiración constante y calmada. Mis ojos disimuladamente lo miraron de reojo llevándose la maravillosa imagen de su perfil y su bella sonrisa. Me giré quedando peligrosamente cerca de él y se giró imitándome. Nuestras frentes estaban casi pegadas y nuestras respiraciones se mezclaban. Sonrió de nuevo y sacudió su cabeza como intentando apartar alguna idea. Lo miré curioso.
-¿Qué pasó?- Dije sin apartar mis ojos de los suyos.
-Hombre Willy… ¿Y si hacemos algo divertido? – Su sonrisa era picardía en estado puro y no negaré que eso me asustaba pero inquietantemente me atraía más de lo que me gustaría asumir.
-¿Cómo qué? – Mi voz salió convertida en un provocador susurro.
-¿Qué te parece si…– Se subió a horcadas encima de mí acercándose a mi oído lentamente diciendo esas palabras que me dejaron estático – Tenemos sexo tú y yo esta noche?- Realmente me sorprendí y ni siquiera por la razón correcta. Sí, esas palabras habían sido raras pero su vez malditamente excitantes y una dulce melodía para mis oídos. Vegetta no dejaba de mirarme intensamente, mordiendo su labio mientras miraba los míos como queriendo devorarlos y ¡Joder! Ni siquiera estábamos borrachos.
-¿Qué dices? – Dije soltando una gran carcajada nerviosa.
-Eso Chiqui, puede ser divertido… Somos mejores amigos, nos conocemos, confío en ti y tú en mí. No le veo lo malo, solo será disfrutar un poco – dijo convencido de que era una buena idea.
-¿Y qué tal el hecho de que somos dos hombres? – dije dudando de si estaba de coña o hablaba en serio.
-¿Y eso qué? ¿Te importa? – Negué. Me estaba acojonando un poco con su determinación y pensando en lo que podía llegar a pasar. Me sentía pequeño y moldeable bajo su cuerpo y no me molestaba en absoluto y eso hacía que quisiera salir corriendo.
-Estás loco macho ¿Tú has tenido sexo con un hombre? ¿Sabes cómo hacer las cosas? – No puede ser que le estuviera preguntando eso. Me reprendí mentalmente por no poder negarme y es que, si vamos a ser sinceros, hace bastante tiempo que no me resultaba ningún ligue y mis ganas de tener un encuentro sexual ni siquiera se podían contabilizar o dimensionar.
-He leído varios fanfics, algunos eran bastante gráficos y no sonaba tan difícil – Admitió esta vez sí sonrojándose un poco. Este que este hombre me iba a volver loco. Sus palabras sonaban tan ingenuas que me costaba creer que era él quien estuviera pronunciándolas.
-¿De verdad quieres hacer esto Vegetta? – Ya no estaba pensando con claridad, su calor estaba embriagando cada célula de mi cuerpo y su respuesta pues, hizo que mi razón se fuera al carajo en cero coma.
-Sí, estoy muy seguro. Quiero y deseo hacer esto- Llevó sus labios directo a mi cuello, besándolo con desesperación como si estuviera dejando salir todas esas ganas de sexo acumuladas. Las múltiples sensaciones que estaba experimentando eran totalmente nuevas e irreales y me encantaban… ¿Realmente follaría con mi mejor amigo?
Llevó sus manos hasta el borde de mi camiseta y la subió lentamente mientras su boca comenzaba a besar cada centímetro de piel que se iba dejando ver. Sus ojos brillaban y sus manos me recorrían el torso haciendo que mi piel se erizara.
-Vege- Vegetta… Última vez, después de esta respuesta no me detendré ¿Estás seguro de esto? – Su boca me dio la respuesta que necesitaba y muy internamente deseaba. Sus labios chocaron desesperados contra los míos mordiéndome y jugando con esa lengua, que me estaba pareciendo, en extremo, fascinante. Si soy sincero esperaba sentir algún tipo de asco, o esa típica sensación desagradable al besarlo, pero me sorprendió que al momento de sentir el sabor se sus labios solo quería más y más de eso que me producía ese contacto.
Sin pedir permiso o tener cuidado, quité su camisa para deleitarme con su torso que era digno de admiración. Estaba muy trabajado y duro, su pecho depilado y sus abdominales marcados y deseables. Era simplemente perfecto. No me detuve a analizar mis pensamientos, a estas alturas ya no me sorprendía nada. Me dejaría llevar y después me pondría a pensar en lo raro de la situación.
Se separó sonriéndome y yo me incorporé en la cama. Trató de deshacerse de mis pantalones pero su ansiedad era tal que no podía controlar sus manos. Estallamos en carcajadas y como si de primerizos nos tratásemos torpemente cada uno se quitó sus prendas quedando él desnudo y yo en ropa interior.
Se sentó apoyando su espalda en el respaldo de la cama mientras que yo estaba arrodillado frente a él a una distancia considerable. Ninguno sabía bien como seguir o que hacer. Me miró mientras su mano comenzaba a acercarse a su miembro y lo masajeaba para que despertara ¿Cuándo en mi vida iba a pensar en desear chupar una polla? ¡JAMÁS! Pero ahí estaba Vegetta cambiándome los planes. Lo miré sugerente y él pareció no entender que deseaba así que me acomodé comenzando a besar su torso bajando tortuosamente haciendo que suspirara y soltara uno que otro gemido. Tímido, quité su mano y yo me apoderé de su pene deleitándome con el contacto con su piel. Mordí levemente la cabeza de su miembro y arqueó su espalda; con ese movimiento supe que ya no podía ni quería contenerme y sin siquiera pensarlo, lo metí en mi boca.
-OH… Mierda – dijo entre jadeos mientras mi lengua jugaba con toda su extensión. Debo decir que su sabor no me pareció nada desagradable aunque tampoco voy a decir que me encantaba. Luego de jugar por un rato, torturándole, comenzó un movimiento con sus caderas y follándome así la boca. Yo disfrutaba de sus gemidos, de como me rasguñaba y tiraba de mi cabello por el placer que le estaba dando y eso era malditamente excitante para mí. Mi miembro comenzaba a necesitar atención por lo que me separé de él viendo como fruncía el ceño en señal de desaprobación.
-¿Quieres llevarte toda la diversión tú? – Me tumbó en la cama y comenzó él ahora a hacerme una mamada. Movía su lengua llevándome al mismo infierno. Siguió así mientras me masturbaba cada vez más fuerte y rápido con sus labios haciendo ruidos húmedos que difícilmente borraría de mi memoria. Se levantó y me habló mirándome directo a los ojos
-Esto es raro pero… ¿Te gusta, Willy? – Dijo tímido mientras gateaba en dirección a mí. Se veía exquisitamente provocativo pero no perdía esa pequeña chispa de inocencia, era algo inexplicable.
-Sí, me está gustando Vegetta – Y ahora tocaba ver quien se dejaría partir en dos. Recordé que en las novelas siempre me retratan como el que recibe y al parecer él también lo pensó porque soltó una leve risa que me cautivó.
– Bien, creo que ahora llegó el momento de hacer valer ese título de “Uke por excelencia” de mi querido Willy.
Rió mientras yo me subía encima de él golpeándole y tratando de hacer una llave de lucha libre. Si sé que es tonto pero simplemente no pude evitarlo y no pareció desanimarlo en absoluto porque me siguió totalmente el tonto juego. Los dos desnudos, en una habitación a punto de tener sexo pero jugando como dos niños pequeños. Sin duda esto me parecía lo más raro y genial que había experimentado.
-Me gustas – dijo mientras volvía a poner sus manos en mi pene – Me gusta estar así contigo, me gusta que no todo tenga que ser perfecto, me gusta poder golpearte y tocarte sin que te ofendas o me critiques.
-También me gusta esto – Dije entre jadeos. Se lanzó a mis labios besándome apasionadamente, liberándome, haciéndome sentir mejor que nunca. Él lo había dicho, no tenía que ser perfecto en el sentido que lo veían los demás. No me tenía que preocupar por ser romántico ni por tener cuidado. Nos conocíamos, confiábamos el uno en el otro, podía decirle cualquier cosa, nos reiríamos y jugaríamos y eso sí que hacía de este momento algo realmente perfecto. Una vez me separé de sus labios, llevó uno de sus dedos a mi boca haciendo que lo chupase y luego de hacerlo me volvió a besar. Lentamente comenzó a acariciar mi entrada. Sonreí a mirad del beso y mordí su labio tan fuerte que logré hacer que saliera un poco sangre, no iba a dejar que mi orgullo se rebajara así como así sin hacerlo sufrir un poco. Sonrió y tomó su venganza introduciendo su dedo sin aviso alguno. Gemí de dolor y lo miré con mi ceño fruncido, el dolor era horrible. Delicadamente comenzó a mover su dedo en círculos mientras besaba mi cuello. No pude evitar morder mi labio inferior y parece que eso lo encendió porque me miró con sus ojos llenos de deseo. Lamió sus labios y no me contuve y terminé por besarlo guarramente. Mi cuerpo se comenzó a mover y sin darme cuenta él ya tenía dos dedos dentro. Tiré de sus cabellos apartándolo de mi cuello, del que se había apoderado sin piedad, y nuevamente lo bese. Sus labios eran tan suaves y dulces que no me importaría besarlo una y otra vez, cuanto tiempo se me permitiera. Movía su lengua buscando el contacto con la mía y yo gustoso cedí ante esa invitación. Posó la mano libre en mi cintura y me separé solo un poco sin evitar que de mi boca saliera una risa nerviosa y divertida.
-¿Qué pasa Chiqui? – Dijo imitando mi sonrisa mientras que yo me incorporaba un poco para alcanzar su rostro.
-Es que nunca pensé que pediría esto y menos a ti– Me miró confundido y yo rodé los ojos para luego susurrar en su oído – Párteme en dos Vegetta. Ya no me basta con tus dedos ¿Entiendes o tengo que ser más directo?
Quedó totalmente empanado por mis palabras y rápidamente sacó sus dedos tumbándome completamente en la cama. Volvió a reír enloqueciéndome con cada una de sus facciones. Él estaba arrodillado en la cama, lejos de mi cuerpo esperando a que yo lo llamase y en un acto de desesperación, comencé a llamarlo con mi mano abriendo mis piernas lo más que pude, dejándole ver todo lo que tenía a su merced sin renunciar a mostrar mi típica sonrisa seductora. Me reí por lo obsceno que podía llegar a ser con él y porque íbamos a hacer realidad las fantasías de nuestras fans o esas simples bromas que soltábamos en algunos de nuestros gameplays. De verdad me iba a dejar penetrar por él.
-Me siento como una guarra, llamándote de esa forma – Mis mejillas ardían aun así no dejaba de sonreír como bobo.
-No eres una guarra, eres mi Willy, el que está deseoso por sentir a su Vegettita – y me lancé a sus labios mientras que él tomaba su miembro preparándolo para entrar en mí. – Y prepárate que cumpliré tus deseos. Sin retorno Chiqui, ya no hay vuelta atrás.
Y de una estocada se metió dentro de mí. La sensación era tan dolorosa a la par que placentera y fuerte que no pude más que cerrar mis ojos dejándome llevar por el palpitar de su miembro en mi interior. Mordí mi mano y mis ojos soltaron una pequeña lágrima. Lo miré y antes de que hiciera algo lo detuve.
-¡Ni se te ocurra moverte macho! – Dije cerrando mis ojos nuevamente mientras que estiraba mi cabeza hacia atrás dejando mi cuello totalmente desprotegido. Vegetta no desaprovechó la oportunidad y comenzó a besar lenta y tortuosamente mordiendo y succionando. Claramente no pensó que esas marcas no le desaparecerían pronto y que tendría que taparlas muy bien para que no se vieran cuando grabara en 2.0 y claramente me alarmé por su acción - ¡¿Tú estás tonto, chaval?!
-Por ti… Por ti si – Dijo sin inmutarse mientras comenzaba a moverse a un ritmo calmado y lento. Logró que soltara un leve gemido que le hizo sonreír victorioso. Por ahora se había salvado de la bronca que le iba a llegar.
-Maldito. Esta vez te… ¡Ah! ¡Jo-joder! ¡Ahí, más! – Le pedí cuando llegó al fondo tocando algún punto en mi interior llenándome de un placer totalmente nuevo. ¿Podría seguir sin sentir eso de nuevo? Es que ¡Joder! Era magnifico.
-¿Así? – Dijo tomando mi cintura a la par que me penetraba con más fuerzas.
Abrí mis ojos mirándole con lujuria mordiendo mis labios en una invitación a que viniera a degustarlos de nuevo pero él, al parecer, tenía otra cosa en mente. Salió de mí dejándome desconcertado y solo lo escuché reír.
-En cuatro mi Willy – Sonrío y le hice caso. La verdad estaba totalmente desinhibido, salvaje y casi ni me conocía. Necesitaba volver a sentirlo dentro de mí, con solo una vez ya me había hecho adicto a su cuerpo. Arqueé mi espalda levantando la cola, mientras que el resto de mi cuerpo descansaba pegado al colchón. Comencé a mover mis caderas y me estremecí cuando sentí su lengua en ese lugar. Siguió jugando haciendo que olvidara hasta mi nombre y es que no creía que esta también sea su primera vez con un hombre, hacía todo demasiado bien.
-¡Joder Samuel! – Dije jadeando – Ya no hagas eso.
-¿No te gusta? – Dijo parando completamente su acción. Comenzó a apretar mi trasero con sus manos haciéndome maldecir por lo bien que se sentía el roce con su piel.
-Sí, me gusta, mucho, Pero… -No terminé la frase mirando nuevamente abajo. No me creía que fuera así, me daba lo mismo mostrarle todo mi cuerpo, dejarme ver vulnerable y deseoso de él pero no podía decirle que quería que me penetrara de una vez por todas.
-Acaso mi Willy ¿Quiere esto?.. – Pasó la cabeza de su miembro por mi entrada sin llegar a meterlo haciendo que me desesperase – Pídemelo.
-No – dije tajante. Ya se lo había pedido al principio no lo haría de nuevo, mi orgullo estaba primero. Me paré haciendo que me mirara desorientado.
-¿Qué haces? – Se sentó en la cama frente a mí y yo me acerqué mirándolo desde arriba. Sus brazos rodearon mis caderas – No me dejarás así, no ahora Guille.
-No te daré en el gusto Samuelito – Lo empujé y me senté sobre él. Me miraba sonriendo y negando con su cabeza. Me acerqué a su cuello y lo lamí sin censura.
-¿Quieres deshacer esa actitud de sumiso que te pintan en los fanfic’s? ¿Quieres dominarme? – Dijo soltando carcajadas que hacían que rodara los ojos sin apartarme de su cuello.
-Igual y te parto en dos chaval… Lo deseas, lo sé – dije riendo. Mordí fuertemente su cuello llevándome como recompensa un gruñido.
-No juegues conmigo Willyto, quemo –
-Entonces… - Susurré en su oído – Quémame de una vez por todas, Vegettita.
Sonrió porque había obtenido lo que quería mientras que yo me cagaba en todo por caer en su trampa de pedirle lo que quería. Tomó su miembro y de una estocada se adentró en mí haciendo que un fuerte y ronco gemido escapara de mis labios. Sí, antes dolía pero ahora solo pensaba en que quería más de él. Ahora era yo quien estaba arriba y dominaba los movimientos así que iba a saciar mis ganas de sentirle sin restricción. Mis caderas se meneaban lentamente sobre él. Comencé a moverme en perfectos círculos haciendo que mi querido mejor amigo cerrara sus ojos y disfrutara del placer que le estaba dando. Me tomó de las caderas pero era solo un toque como para cerciorarse que no me iría, que lo iba a dejar disfrutar de nuestro primer encuentro. Me acerqué a sus labios sin dejar de moverme y lo que recibí me dejó impactado a la par que, raramente, me excitaba aún más. Sus labios se movían con delicadeza y un cierto toque de ternura, su lengua jugaba lujuriosa con la mía y sus manos acariciaban con suavidad mis costados. No mentiré al decir que jamás me había sentido tan pleno con un solo beso, jamás había sentido el cariño que me transmitió con ese acto. Me separé desorientado mas no molesto y decidí reprimir los fuertes latidos de mi corazón concentrándome en lo carnal de este acto. Sexo, era solo sexo para saciar las ganas.
Al parecer el también sintió algo raro por lo que rápidamente invirtió los papeles dejándome boca abajo y él subiéndose completamente sobre mi cuerpo recargando todo su peso en mí. Las penetraciones eran constantes y sus labios recorriendo mis hombros y cuellos no hacían más que volverme loco.
-Vegetta, más rápido – dije gimiendo. Me gustaba estar así con él, lo disfrutaba, pero sentía que el placer era tanto que iba a terminar consumiéndome si ese encuentro no acababa pronto. Separó más mis piernas y levantó mi cadera cediendo a mis peticiones. Sus movimientos cada vez eran más arrítmicos e impacientes. Con mi cadera ayudé a que los sus penetraciones fueran más profundas y placenteras.
-Willy… dios, mierda…- Era incapaz de pronunciar algo cuerdo y yo solo me reí – Me encanta estar dentro de ti, no sé si podré controlarme de ahora en adelante.
-No lo hagas, no te reprimas – Dije con todas la cordura que me quedaba. A mí también me gustaba, también disfrutaba y no iba a dejar que esta locura no se volviera a repetir. Su agarre se hizo más fuerte y casi sentía que sus dedos se fusionaban con mi piel. Sentí como tocaba nuevamente ese punto que solo liberaba placer sintiendo el cosquilleo en mi vientre bajo. Tomé mi miembro y comencé a masturbarme. Sentía un calor sofocante en todo mi cuerpo estaba llegando al mismo cielo, o infierno, no lo sabía y solo pensaba en liberarme de una maldita vez.
-Córrete conmigo – Sentí su mano sobre la mía tomando el ritmo. Jadeos, gemidos, respiraciones agitadas, sus manos, sus penetraciones, su voz y un olor a sexo que me embriagaba fue lo que me hizo correrme de la manera más brutal que había experimentado en mi vida. No sabría decir si era porque hace meses que no tenía relaciones sexuales o si era por el semejante hombre que me llevo a la gloria. Sentí como se liberaba en mi interior haciendo que una sensación de plenitud me embargara. Me dejé caer con la espalda pegada a las sábanas mientras que Samuel aun se suspendía sobre sus brazos. Cerré los ojos y un peso me apretó aun más contra la cama. Me reí como estúpido porque no podría enojarme a pesar de que casi no pudiera respirar al sentirlo sobre mí.
-¿Qué haces tio? Pírate de encima – con mis pocas fuerzas lo empujé y cayó en la cama a mi lado. Ambos mirábamos el techo como si fuera la cosa más interesante que hayamos visto en la vida con sonrisas que difícilmente podríamos reprimir. Nuestras respiraciones agitadas y poco constantes, como si hubiéramos corrido un maratón.
Nuestro encuentro se resume en una palabras: Magnífico.
-Quiero repetir esto, Willy – Giró su cabeza y me miró sonriente. Yo seguía en la misma posición mirando al infinito pero a veces mis ojos se escapaban para mirarlo de reojo.
-Y yo – dije sincero. Se subió encima de mi sentándose sobre mis caderas y sus manos llevaron las mías por encima de mi cabeza. Lo miré agotado y sus blancos dientes se dejaron ver embobándome por un segundo. Se acercó a mi rostro y yo esperaba impaciente que sus labios chocasen con los míos pero solo recibí un cálido beso en mi frente y cerré mis ojos disfrutando de ese maravilloso contacto.
No sé si sea la mejor decisión, si algo bueno saldrá de esto, si me llevara a la perdición y me volveré loco por él y su contacto. Quizá me enamore o quizá termine esto alegando que es una locura, pero estaba seguro que esto estaba recién comenzando y esa idea me hacía completamente feliz.
¡Hola! He vuelto con lemmon para el body.
Me encantó como quedó la verdad, estoy orgullosa este escrito y por eso el día que aprenda a dibujar dibujaré esto. Mi cuerpo lo necesita (?
Espero les guste también, un besito y los quiero <3