Cuando le preguntas a un niño pequeño qué quiere ser de mayor, te dice cosas como: futbolista, astronauta, actor o cantante. Pero probablemente, si se lo vuelves a preguntar 15 años después, te responderá algo como abogado, ingeniero o profesor.
Me pregunto, en qué momento ese niño olvidaría su sueño y lo escondería en el baúl de los recuerdos. Tal vez fue el día en el que el universo le inculcó que solo unos pocos llegan tan lejos. Que si eres hijo de una familia humilde lo único que puedes hacer es trabajar como tus padres; en algo que no necesariamente tiene que gustarte, solo que darte dinero. Y si tienes suerte y puedes estudiar, más te vale que sea algo que tenga salidas, porque si no, no llegarás a nada.
Posiblemente, si ese niño a los 15 años siguiera queriendo ser astronauta, todo el mundo le diría que fuera realista. Pero el que lo diga olvida que todo lo que existe hoy, fue alguna vez un experimento de alguien que no estaba siendo realista. Viajamos en avión porque alguien pensó que podía hacer volar un aparato enorme de metal, ¿eso es ser realista? Olvidamos que la historia se ha formado a base de vidas y sueños. Así que si un niño cree que algo es posible, solo depende de él hacerlo realidad.
Y si ese es tu caso, si sigues siendo ese niño con un sueño, tienes que protegerlo. Porque las personas que no lograron lo que quieren te dirán que tú tampoco podrás. Pero si una persona, aunque solo fuera una entre un millón, lo hizo, significa que es posible. Por lo que tú también puedes hacerlo. Así que ve y lógralo.
Deja los miedos en casa y no pierdas el tiempo pensando qué harás si no lo consigues. No hay razón para tener un plan B porque lo único que hace es distraerte del plan A.
Decide. Decide quién eres, qué quieres y cómo vas a conseguirlo. Porque cuando lo hagas, el universo se quitará de tu camino. Tienes que creer en ti, en ese niño pequeño que sigue viviendo en tu interior y que te dice que puedes hacerlo un poco mejor, que puedes ir más rápido, que puedes saltar más alto… que para ti, las leyes de la física no son más que una mera sugerencia.
No esperes tener suerte, todo se pondrá en tu contra y tu instinto te dirá que abandones. Pero el día que rechazaste el camino cómodo es el día que decidiste que tu sueño se iba a hacer realidad, aunque no fuera fácil. La suerte es el último deseo de los que aún piensan que la victoria se puede obtener por accidente. El sudor es para los que saben que es una elección. Así que decide ahora, porque el niño que llevas dentro se puede cansar de esperar.