Ahora entiendo por qué estábamos mejor de lejos, extrañándonos, añorando algo que claramente no puede ser.
Ahora entiendo que no me buscaste no porque no pudieras, sino porque no querías hacerlo.
¿Ya se te quitaron las ganas de mí?
Tal vez ya no hay nada más que saciar con mi presencia. Puedes seguir con tu vida y yo con la mía, cada uno aferrado a su propia versión de la historia.
Sin una conexión real que nos una, sólo el anhelo de algo que vive en nuestras mentes.















