
No title available
Lint Roller? I Barely Know Her
he wasn't even looking at me and he found me
2025 on Tumblr: Trends That Defined the Year
YOU ARE THE REASON
let's talk about Bridgerton tea, my ask is open

Product Placement

No title available
Show & Tell
"I'm Dorothy Gale from Kansas"
tumblr dot com

Discoholic 🪩
AnasAbdin

Kiana Khansmith
$LAYYYTER

祝日 / Permanent Vacation
occasionally subtle
🪼

roma★

Janaina Medeiros
seen from France

seen from Malaysia

seen from United States
seen from United States
seen from Philippines

seen from Algeria

seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from United States

seen from United States
seen from United States
@maxhwg
La incomodidad persiste donde sea que vaya. Y, para alguien que ignora sus problemas esperando a que (los) desaparezcan por arte de magia, encuentra dificultades para llevar a cabo su táctica cuando un graffiti la recibe cada vez que entra en su dormitorio. No puede fingir que no está ahí. Pese a jurarse inmune a lo que lee, ingresa sólo para recoger la pintura en aerosol que guardaba en su armario (entre los materiales para el taller de pintura) y, en cuestión de minutos, sale para posicionarse delante de su habitación. “Ni se te ocurra amenazar con delatarme.” la seriedad no es habitual en su voz, pero en esta oportunidad está ahí. Desconoce a quien pertenece las pisadas que acaba de percibir o qué propósito la/o motiva a pasar ahí, pero imagina que sus materiales hablan por sí solos respecto a propias intenciones.
❝ ¿Ya te cansaste de bailar? ❞ — @maxhwg
❝ te estoy guardando la primer pieza ❞ no se la concedería a cualquiera ( es algo que guarda para los que no cree que estén dispuestos a concretar la idea ) ❝ ¿tú bailaste con alguien más? ❞ sería una buena excusa para cancelar la oferta.
“No es justo, ¿por qué sólo puedes hacer el ridículo conmigo?” lanza la queja antes de forzar un suave suspiro (al contrario de lo que quiere aparentar, está contenta de encontrar un rostro conocido). “No, apenas llegué, en realidad. ¿Has visto a los demás...?” con la mirada recorre el entorno en busca de los rostros de sus compañeros de grupo.
@maxhwg said: “No más declaraciones de amor por esta noche, por favor.”
Kaori caminaba por el lugar sin rumbo, bebida sin alcohol en su zurda y la derecha libre. Sus orbes miraban a cada una de las personas y parejas en el lugar, honestamente la fiesta estaba aburrida, el no tener alcohol y otras varias reglas hacían que cualquier fiesta parezca tan solo una reunión insulsa mas de adultos. Las palabras ajenas llegaron a sus oídos y volteo a ver a la dueña de la voz.— ¿Muchas declaraciones de amor? Te aseguro que yo no tengo intensión de hacerlo… no eres mi tipo —palabras con tinte bromista salieron de sus carmesís.
Las palabras eran grabadas para un grupo de mensajería. El audio representaba una queja hacia las múltiples parejas que parecen estar formándose a su alrededor, aquellas que contrastan la falta de atención que cupido pone sobre ella. Sin embargo, no duda en aprovechar la confusión para, tras guardar su teléfono en el bolsillo de su pollera, fingir que es la castaña a quien se dirigía: “No te diste la oportunidad de conocerme a fondo...” la sonrisa aparece justo al terminar de hablar. “¿Quieres que enumere todas mis virtudes? — ¿o acaso tu corazón ya tiene dueño?” rostro cae hacia un lado, casi con aires de abatimiento.
@maxhwg — ¿Qué se supone que llevas allí?
Sorpresa asalta su cuerpo (haciéndole sobresaltar de forma leve), manos aceleradas dando cierre al sobre que lleva en tanto realiza un intento por actuar con naturalidad. Agradece la oscuridad en caso de que un sonrojo se alce a sus mejillas por su pulso acelerado, más un signo de vergüenza por sus actos que la presencia de su compañera en sí. “Una carta. Para mí. Acaban de entregármela.” mentía, pero confiaba en que podría sonar convincente. “¿Tú no has recibido? Porque me pareció ver una con tu nombre en nuestra puerta.” confiaba en despistar si su actuación no funcionaba.
“¿Para ti?” su expresión no filtra la sorpresa, jamás lo hace. Y no es que crea que el contrario no puede contar con admiradores, no, es que lo ha visto en un contexto tan rutinario (¡y matutino!) que la idea de que protagonice los sueños de alguien le resulta hasta divertida. “Vaya, ¿qué dice?” si no se percata de lo entrometida que está siendo, mucho menos nota que le ocultan la verdad frente a sus narices. Vuelve a alzar las cejas ante lo siguiente: “No la vi cuando salí.” requiere un par de segundos para meditar al respecto. Es cierto que no prestó mucha atención al camino, pues tenía la vista puesta en su teléfono. Por lo tanto, vence la intriga: “¿Viste si estaba firmada?”
jcebin
instintivamente aleja el chocolate de ella, apoyándolo contra su cuerpo. ❝ ¿de parte de quién? ❞ si la misma pregunta le fuera hecha, no sabría qué contestar. es posible que entre ellos dos sea difícil precisar quién es el más distraído. ❝ ¿lo comerías sin saberlo? morirías, te drogarían y secuestrarían ❞ no en ese orden, seguramente. guarda el chocolate en su bolsillo para mantenerlo a salvo de las manos contrarias. no le importaría dejarlo en donde lo encontró si fuera otro el caso, pero no quiere que acceda a él. ❝ lo tiraré ❞ se levanta, comenzando a caminar hasta el tacho de basura.
“Seguro es del taller de pintura. Intento no robar corazones y pasar desapercibida, pero es imposible.” lleva su cabello hacia atrás con la zurda, un gesto exagerado que probablemente delate la poca seriedad que hay en sus palabras (ah, ni siquiera se le ocurre un nombre inventado para arrojar). “Ustedes vengarían mi muerte y habría una revolución cada catorce de febrero, ¿no te suena como una forma original de trascender y arruinar la festividad para siempre?” tratándose de ella, puede esperarse que la emoción que colorea su voz sea sincera. A la par del contrario es que se pone de pie, apurándose a igualar su andar e intentar sujetarlo de su prenda superior para frenarlo. Mientras se apresura a moverse, habla: “No, no, no seas envidioso — se ve inofensivo. Los de Bitna jamás estuvieron envenenados y, créeme, he probado más de uno.” quizás, sin que la mencionada se percate.
arrastra el brazo por la mesa y un chocolate con forma de corazón cae al suelo, partiéndose a la mitad. puede llevar más de media hora ahí, pero hasta entonces no lo había notado. al levantarlo del suelo puede leer el impreso enrollado en la envoltura, reza “te quiero” en inglés, pero quien se lo haya regalado ( o lo haya olvidado tan cerca de él ) no lo debe querer tanto. ❝ ¿me amas pero no sabes que no puedo comer chocolate? ❞ acusa a alguien, la persona más cercana, de haberlo dejado allí.
Con un rápido vistazo comprueba el entorno, asegurándose de que el admirador secreto no se encuentre a la vista. Al no encontrar ojos posados sobre ellos, habla: “No tiene tu nombre,” asume, por lo que apenas puede ver. “debe ser para mí.” dicho eso, extiende la mano pidiendo el chocolate. Opta por ignorar que, bajo su razonamiento, cualquiera de los integrantes de su squad podrían ser los verdaderos destinatarios del regalo (pues se relacionan con Jaebin). Incluso, y si tuviera que apostar, se inclinaría a sumir que el regalo es para Bitna, pero quedarse con el chocolate es su único objetivo.
Ensimismado se hallaba con su pantalla del teléfono móvil, el grupo de whatsapp lo había entretenido todo el transcurso desde su habitación hasta llegar al campus, mas fue a causa de su mente absorta en los chistes de sus amistades que no contempló aquella correa de mochila en el suelo. De un segundo a otro se encontró en sobre el frío césped y echando una fuerte carcajada. “Ah, estoy bien” No mintió, había sufrido caídas peores en la cancha. “y fue mi culpa, no vi tu mochila, así que no digas nada…” Se apresuró a decir en eso que se acomodaba, sentándose en el césped y guardando finalmente su móvil. Rió nuevamente. “Casi muero, ¿eh?” Dramatizó de forma burlona.
El accidente sucede mientras graba una historia para Instagram, su celular la captura callándose abruptamente. A los pocos segundos la grabación es retomada, cuando ya entendió qué sucedió y la risa amenaza con colarse: “Segunda squad 1, primer squad 0.” el anuncio es dirigido a su celular como si acabara de anotar un punto, después de las tres palabras iniciales pausa la cámara frontal para usar la trasera y que el muchacho en el suelo entre al plano por dos segundos (dramático zoom de por medio siendo el moño de la segunda historia). Infantil, en la burbuja en la que ha crecido jamás hubo mucho espacio para practicar la empatía.
sus compañeros habían decidido entregar la llave del laboratorio sin consultarle, dejando a whan con pocas opciones más que la de ir a por un café al local. ❝ disculpa ❞ se quita uno de los auriculares y llama la atención de la persona que acaba de sentarse en el asiento libre, justo a su lado. ❝ te has sentado sobre mi libro ❞ informa.
“Oops, no lo vi. ¿Estabas reservando el lugar para alguien más?” en verdad ha sido un despiste lo que la llevó a sentarse encima del libro. Por ende, tras percatarse, se levanta del asiento un momento (sólo para retirarlo y volver a ocupar el lugar): “¿Es de ficción?” en tanto lo recoge y se dispone a devolverlo, es incapaz de retener la pregunta que cruza su mente. Sin pudor alguno, observa la portada y, posteriormente, la contratapa. “No lo dañé, creo.”
Tras unos minutos de su llegada a la biblioteca, Dominic se dispuso a realizar un trabajo que debía entregar en unos días. Hurgó en su maletín hasta dar con su portátil. La desplegó e intentó prenderla, sin resultados. Presionó el botón dos, tres veces más. Nada. Desenredó el cargador que había guardado con mucho desgano, lo conectó, volvió a presionar … nada. La frustración se adueñó de su cuerpo y terminó en un golpe a la mesa con su puño cerrado–¡Demonios!--Resonó en la biblioteca y poco le importaba si había llamado la atención. Sintió una presencia cerca de él, por lo que, sin quitar sus ojos enfurecidos de la máquina, preguntó:–¿Tienes idea qué le puede suceder a ésta cosa que no prende?
“¿Qué? ¿El golpe no la arregló?” como no se encuentra en el lugar del contrario, no ve motivos para deshacerse del buen humor con el que cuenta (y que aumentó al distraer su lectura con la frustración ajena). “ — sabes que estás en una biblioteca y acabas de llamar la atención de todos los presentes, ¿no?” exagera un poquito al susurrar, pues no hay tantas personas atentas alrededor. Es tras ello que opta por acercar su silla hacia la portátil y olvidar sus planes de estudio (que de todos modos no estaban dando avances), para luego tocar el botón de encender dos veces. “Está rota.” decide entonces, comisuras de los labios elevándose al asentir con determinación.
su interlocutor desaparece, pero él no lo nota, lo cree aún a su lado ( el silencio ha reinado los últimos diez minutos, no es difícil cometer ese error ) ❝ ponte a llorar ❞ en parte busca matar el aburrimiento, pero no descarta que la táctica funcione. ❝ eso atraerá interesados ❞
“Tengo maquillaje. Y dignidad.” no separa la vista de la pantalla de su móvil. Sin dejar de mirar fotografías compartidas por estudiantes en su regreso a Vanzei, golpea con el codo a su compañero para devolver la idea: “Tú no puedes decir lo mismo — y hacerlo podría asegurarte un protagónico.”
❛ escucha, sólo quiero llegar a mi habitación y tú me lo estás haciendo extra difícil. ❜ exhaló con impaciencia, un antebrazo apoyado en la manija de su maleta con rueditas.
“Tú eres el que lo hace difícil.” lanza la réplica, sin moverse del camino. “Solo quiero echar un vistazo dentro de la residencia, comprobar si han hecho algún cambio y nada más. No veo cómo pueden molestarte esos quince minutos.”
“Por cuarta vez: no quiero formar parte de tu taller de fotogra — oh. Disculpa, creí que eras… que eras otra persona”
“Uh... te disculpo si te unes al taller de pintura.” lleva el peso hacia delante y luego hacia los talones, generando cierto vaivén con los dedos entrelazados por detrás. “ — olvidaré tanto tu mala contestación como el odio que le guardas a los pobres fotógrafos.” no es que crea ser buena estratega reclutando estudiantes, no. Está ahí con la única intención de no perderse los sucesos importantes de la universidad, la búsqueda no puede importarle menos (asume que sus compañeros se encargarán de que el taller alcance el cupo mínimo para entrar en funcionamiento).
❝ entrenamos casi todos los días y… ❞ el joven se aparta de su lado sin aviso previo, claramente falto de interés en el resto de su explicación. no es la primera vez que sucede y está seguro que tampoco será la última. cierra los ojos para contar hasta cinco y respirar hondo, ignorando la frustración que crece en la boca de su estómago, antes de buscar a su próxima víctima. ❝ buenos días, ¿te interesaría formar parte del club de taekwondo? ❞
No, ni siquiera lo considera por medio instante. Hacer deporte en su tiempo libre nunca estuvo entre sus opciones. Sin embargo, ha estado merodeando con la idea de buscar algún entretenimiento, y es con esos ánimos que decide ignorar la pregunta y, en cambio, formular una nueva: "No sé, no estoy segura — hm, ¿tú estás en el equipo? ¿eres cinturón negro o no me topé con uno de los expertos?”
‘ oh, ¿no es una lástima? ’ pronuncia con un suspiro atrapado en sus labios, y un puchero pronunciándose en su labio inferior. sus manos se elevan hasta origen de coleta alta que encierra sus hebras, entonces, arrastrando sus oscuros orbes en dirección a su compañía en diestra. no ha visto aún rostro, tampoco le importa, de timidez no peca. ‘ todos los años vengo con la esperanza de que abran un taller de gastronomía, y aquí estoy, nuevamente — ’ dramática como ella sola, deja sus hombros caer y con ellos se desliza una de las mangas de su mochila. ‘ decepcionada, destinada a la comida quemada. ’
Coincide, pero lo expresa mediante un enérgico asentimiento (la decepción no es suficiente como para apaciguar los buenos ánimos que sus labios transmiten). “Y hay varios talleres que no me explico cómo es que siguen en pie.” frunce los labios, diversión iluminando su mirada como producto del entusiasmo que le genera el ambiente. Poco cautelosa al expresarse, habla sin considerar que su crítica apunte a los gustos ajenos: “Robótica, por ejemplo. O el taller de escritura.” arruga la nariz por un instante. “ — los reemplazaría sin dudar.”