Neumonía bacteriana comunitariaen el paciente con infección por el VIH
Neumonía bacteriana comunitaria en el paciente con infección por el VIH
La neumonía bacteriana comunitaria en los pacientes con infección por el VIH es una enfermedad que se debe tener en cuenta por las siguientes razones:
a) ocurre de forma más frecuente que la mayoría de las infecciones oportunistas en estos pacientes, especialmente a medida que el estado inmunitario del paciente empeora; b) está en neta progresión, e incluso en algunos estudios aparecen con una frecuencia igual o mayor a la neumonía por Pneumocystis carinii; c) ocurre con una frecuencia mayor a la observada en la población general, y d) constituye un acontecimiento que predice la progresión de la infección por el VIH.
A pesar de tratamiento antirretroviral actual y de los resultados de la triple terapia, la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana, continúa siendo responsable de una gran morbilidad. En concreto, los problemas respiratorios (neumopatías infecciosas especialmente, tumorales y linfocitarias) representan hasta el 70% de los acontecimientos definitorios de sida y constituyen la causa de muerte de al menos un tercio de estos pacientes.
La neumonía comunitaria bacteriana (NCB) es una afección que se debe tener en cuenta en la población con infección por el VIH por las siguientes razones: a) ocurre de forma más frecuente que la mayoría de las infecciones oportunistas en estos pacientes, especialmente a medida que el estado inmunitario del paciente empeora; b) se sitúa, en la mayoría de los estudios, en segundo lugar detrás de la neumocistosis pulmonar, pero está en neta progresión e incluso en algunas publicaciones aparecen con una frecuencia igual o incluso mayor que la neumonía por Pneumocystis carinii; c) ocurre con una frecuencia mayor a la observada en la población general, y d) constituye un acontecimiento que predice la progresión de la infección por el VIH.
Ante algunas de estas evidencias, el Centro de Control de Enfermedades Infecciosas de los EE.UU. (CDC) revisó la definición de sida en 1993 e incluyó como evento definitorio de sida la neumonía bacteriana recurrente asociada con la infección por el VIH, entendiendo como tal la aparición de dos o más episodios de neumonía dentro del período de un año.
La NBC es una causa frecuente de ingreso hospitalario en los pacientes infectados por el VIH. Se ha estimado, según distintas series, que del 5 al 20% de los pacientes infectados por el VIH hospitalizados lo fueron a causa de una neumonía bacteriana. Por otro lado, se ha calculado que la incidencia de las neumonías bacterianas comunitarias entre los VIH es de tres a 10 veces más elevada que en la población general.
La neumonía neumocócica, la etiología más frecuente, se da en la población infectada por el VIH con una frecuencia 10 veces superior a la población normal. La mayoría de los autores han observado un predomino de población masculina afectada y casi exclusivamente en pacientes jóvenes, a diferencia de los sujetos seronegativos, en quienes se presentan de forma más tardía. Los pacientes suelen tener un buen estado general, pues el 80% de ellos tiene un índice de Karnofski igual o superior a 80.
Las NBC bacterianas constituyen la manifestación que hace diagnosticar la seropositividad para el VIH en un 15 a un 30% de los pacientes. Por ello algunos autores recomiendan realizar la serología del VIH, previo consentimiento informado, a todo adulto con edades comprendidas entre los 17 y 54 años que ingrese por una NBC y que desconozca si es o no seropositivo.
Aunque la mortalidad en los pacientes con infección por el VIH con NBC es baja también es cierto que es cuatro veces superior a la de los pacientes infectados por el VIH sin esta complicación.
Se han descrito distintos factores de riesgo para padecer NBC en los pacientes con infección por el VIH
La disminución de la inmunidad es el principal factor que explica la alta incidencia de las NBC en los pacientes infectados por el VIH. Aunque se ha observado que la seroconversión reciente incrementa el riesgo de adquirir neumonía, distintos estudios han comprobado que en las fases iniciales de la infección, mientras que las cifras de linfocitos permanecen por encima de 500 CD4/µl, la incidencia de neumonía bacteriana es similar a la de la población general; sin embargo, se ha comprobado que existe un aumento significativo del riesgo de neumonías bacterianas por debajo del umbral de los 200 linfocitos CD4/µl. El descenso de linfocitos CD4 no sólo predispone a la aparición de una neumonía bacteriana, sino también incrementa la probabilidad de que ésta curse con bacteriemia, especialmente en el caso de la neumonía neumocócica.
La unión entre toxicomanía intravenosa y el aumento de la incidencia de las neumonías bacterianas en pacientes con infección por el VIH ha sido claramente documentada en la bibliografía. Es conocido que los pacientes VIH positivos adictos a drogas por vía parenteral (ADVP) tienen casi cuatro veces un riesgo más alto de neumonía que los negativos. Posteriormente, en otros estudios se ha observado que entre las personas infectadas por el VIH los ADVP tienen una incidencia de neumonía bacteriana del orden de dos a tres veces superior a la observada en pacientes que han adquirido la infección por otras vías. Las explicaciones dadas a esta mayor tendencia de los ADVP activos para padecer neumonías son múltiples. De un lado la toxicomanía favorecería la aparición de una NBC debido a la supresión del reflejo de la tos inducido por las drogas narcóticas y además aumentaría el riesgo de diseminación hematógena del germen, sobre todo en caso de endocarditis asociada. Otra causa puede ser la baja tasa observada de tratamientos antirretrovirales y de profilaxis contra las infecciones de este grupo de pacientes.
El hábito de fumar se ha asociado a un incremento de la incidencia de neumonía bacteriana, especialmente cuando la cifra de linfocitos CD4/µl es inferior a 200. El consumo de alcohol también se ha relacionado con un mayor riesgo para NBC en estos pacientes.
Aunque en numerosos estudios retrospectivos o prospectivos abiertos se ha demostrado una disminución en la frecuencia de infecciones pulmonares en el grupo que tomaba cotrimoxazol, lo que se explicaría por una protección frente a Streptotoccus pneumoniae yHaemophilus influezae, otros autores encuentran que la profilaxis con cotrimoxazol retrasa, aunque no previene, la aparición de neumonía bacteriana a medida que progresa el deterioro inmunológico ocasionado por la infección por el VIH.
Respecto a los antecedentes de enfermedad previa, se ha comunicado que el padecimiento de un episodio de neumonía o de sinusitis unos meses antes del ingreso supone un riesgo para presentar nuevos episodios de neumonía.
La infección por el VIH puede originar alteraciones inmunológicas en el aparato respiratorio que facilitan el desarrollo de neumonía bacteriana.
Se han observado cambios tanto en los mecanismos de defensa inespecíficos, como el sistema del complemento o los mecanismos de defensa pulmonar locales entre los que se encuentran el surfactante, los macrófagos alveolares y la respuesta inflamatoria (alteración en la producción de citocinas) y en la inmunidad específica tanto celular como humoral representada por los linfocitos T y B.
El VIH ejerce un efecto pernicioso sobre la función de los linfocitos B. Prueba de esta disfunción de la inmunidad humoral es, entre otras, el fallo de los pacientes con sida en producir anticuerpos después de la estimulación antigénica cuyo significado clínico es la pobre respuesta a las inmunizaciones. La disfunción de las células B contribuyen a la alta frecuencia y gravedad de las infecciones por bacterias encapsuladas, como Streptococcus pneumoniae yHaemophilus influenzae, en personas infectadas por el VIH.
El sistema monocítico-macrofágico también es afectado por el VIH. Se han comunicado defectos en la quimiotaxis, fagocitosis y actividad bactericida en estas células en estos pacientes. Estos defectos son particularmente importantes en la patogenia de infecciones porStaphylococcus aureus, entre otras.
Otro defecto importante que predispone a las personas infectadas por el VIH a padecer infecciones bacterianas es una alteración de los neutrófilos, tanto cuantitativa como cualitativa. Además muchos pacientes en estadios finales de la infección por el VIH presentan granulocitopenia no asociada directamente con la infección por el VIH sino producida principalmente por fármacos.
En la mayoría de los estudios no se llega a identificar la etiología del proceso en más del 50% de los episodios de neumonía supuestamente bacteriana.
El agente etiológico identificado con más frecuencia en todos los estudios es elStreptococcus pneumoniae, que supone del 35 al 70% de todos los casos en que se
establece el diagnóstico. Otros agentes implicados, en orden de frecuencia, sonHaemophilus influenzae, Staphylococcus aureus y bacilos gramnegativos (enterobacterias yPseudomonas aeruginosa) principalmente. Los microorganismos atípicos raramente causan neumonía en estos pacientes.
Las NBC de los pacientes infectados por el VIH son con más frecuencia polimicrobianas en mayor medida que aquellas de los pacientes no infectados (el 20-35% de los casos frente al 2-5% de los casos en los pacientes no infectados por el VIH). Lo más frecuente es una asociación entre un neumococo, por una parte, y Haemophilus influenzae, Staphylococcus aureus, Moraxella catarrhalis e incluso bacilos gramnegativos, por otra.
En general, las manifestaciones clínicas de la neumonía en los pacientes con sida son similares a las observadas en las personas sanas. Los criterios clínicos generalmente incluyen la aparición relativamente aguda de uno o más de los siguientes síntomas y signos: fiebre, tos, expectoración, dolor torácico, disnea y crepitantes en la auscultación, así como taquicardia. La aparición de hipotensión es inusual y sugiere la existencia de sepsis. La mayoría de los pacientes tiene un comienzo agudo de los síntomas y signos, en contraste con aquellos pacientes que presentan neumonía porPneumocystis carinii y que tienen un curso subagudo, como se verá más adelante.
La evaluación inicial de un paciente con infección por el VIH con neumonía requiere, además de la anamnesis y la exploración, una gasometría arterial, una bioquímica básica, una radiografía pulmonar y la evaluación de esputo y hemocultivos, pues se ha comprobado que los pacientes con infección por el VIH y neumonía bacteriana tienen más probabilidad de presentar afectación multilobar y bacteria mía.