—De todas formas no necesito tu aprobación para saber que luzco genial.– respondió de forma petulante mientras apagaba su cigarrillo contra la pared de la fraternidad, posiblemente si alguna de las dueñas de casa lo veían, aparecería decapitado. –No tengo la menor idea, no sabía que en realidad existían, para que te des una idea de mi sorpresa.– rodó sus ojos mientras tomaba un trago largo de su cerveza, –Seguro son una secta o alguna de esas cosas raras.– agregó más para si mismo, entrecerrando levemente sus ojos. Al oír a la rubia, se limitó a asentir con una pequeña sonrisa, –Suena a un entretenido plan nocturno.– comentó, arqueando sus cejas, –Pero no quiero morir de depresión aquí contigo, así que vamos, hagamos algo. Romper ventanas, incendiar contenedores, algo divertido. Sé que no vas a decir que no.
---Mucha suerte convenciéndote de eso.--- bromeó a la par de este, a pesar de que sabía que el contrario hablaba en serio. No le molestaba en absoluto subirle el ego, mas luego tendría que lidiar con las repercusiones. ---Bastante irresponsable de su parte, señor Presidente.--- soltó con una risa ante el último comentario masculino, pasando sus manos por sus áureos cabellos. ---Lo era hasta que llegaste.--- replicó con sorna al mismo tiempo que tiraba los restos de su cigarrillo al verde pasto, aplastándolo con su su taco. ---No te diré que no, pero definitivamente necesito un poco de alcohol en mi sistema antes.---









