No, mi familia… no está aquí, así que creo que voy a pasarla sola. —confesó un poco nerviosa, no queriendo develar su historia a la chica, en parte por miedo y vergüenza y en parte porque seguramente escucharlo la pondría incómoda. Se acomodó un mechón de cabello, el cual obstruía su visión y decidió que lo mejor sería devolverle la pregunta— ¿Y tú?
—Oh... Bueno, quizás para otra navidad estés mejor acompañada— Sonrió tímida y con temor de que sus palabras incomodaran o hirieran. Carraspeó luego su garganta y decidió responderle de vuelta a la chica —Yo también la pasaré sola... Soy nueva en la ciudad y aunque mi familia vive en una ciudad cercana, dudo poder visitarlos o que ellos me visiten— Miró hacia su alrededor y logró observar a todas aquellas familias unidas. En parte se sintió mal, pero sabía que estar con su familia no sería diferente a estar en aquella ciudad, salvo por la compañía de su hermana.














