Aprovechando que estoy en racha y que las tengo más o menos frescas, pasamos al repaso literario una vez que hemos entrado en modo verano.
Para empezar el mes una apuesta segura, pocas veces me decepcionan los escritores rusos, así que siguiendo una recomendación escuchada en la radio por la casualidad al reciente Premio Cervantes, me animé con La muerte de Iván Ilich, de Lev Tolstoi. Sé que no tienen en realidad mucho que ver, aunque tampoco es difícil sacarles similitudes, pero muchas de las sensaciones que pude experimentar, me recordaban a las que tenía leyendo El viejo y el mar. Con desarrollos similares, una primera parte en la que llegas a pensar que realmente es de esas obras maestras que no están hechas para tí, con las que tienes que lidiar hasta dar con el punto dulce de inflexión, pero que una vez alcanzado, el desenlace se hace a veces demasiado rápido, como un gran concentrado de genialidad en la que cada frase supera a la anterior. Al final no te queda más remedio que rendirte a la evidencia y reconocer que sí, que estabas equivocada y que no habías desperdiciado el tiempo al empezar ese libro. Una joya de la literatura que harías bien en disfrutar cuanto antes. Aviso para los que sean de buscar en repositorios digitales de ebooks, os va a costar encontrar una edición que sea legible, pero insistid hasta dar con una buena.
Con los calores me gusta darme caprichos y este era uno que tenía en el radar desde hace tiempo. Habiendo sido un fanático de la Fórmula 1, no leer la autobiografía del personaje más determinante del Gran Circo en los últimos 30 años era un pecado. Voy a tratar de de hacer un esfuerzo por no alargar mucho la revisión de How to build a car, de Adrian Newey, de hecho incluso he llegado a pensar en dedicar un post específico, pero prefiero mantener este formato mensual.
No empecé con muy buen pie con el libro, demasiado personal en ciertos momentos y con esa falsa modestia de algunos genios que pasan de ser casi unos estudiantes fracasados a lo más grande de su campo del saber, desconfío bastante de esos relatos, pero supongo que hacen más cercano (humano) al personaje en cuestión.
Pasada esa introducción y ya más metidos en el mundo del automovilismo, el libro empieza a ganar bastante interés. Para mí, lo mejor es el repaso que hace de su relación con los miembros clave de los diferentes equipos por los que ha pasado: las anécdotas con los propietarios de los equipos americanos, la "decadencia" de Mario Andretti, las particularidades del dúo Frank Williams - Patrick Head, la debilidad por sus compatriotas Nigel Mansell, Damon Hill o David Coulthard, la clara omisión de Jacques Villeneuve, la admiración por Prost y Vettel, pero sin llegar a calar personalmente, el talento puro de los fineses Hakkinen y Raikkonen, la megalomanía de Ron Dennis, el temido Niki Lauda, del que prácticamente rehúye, el socio perfecto que encuentra en Horner y sin duda, la indeleble marca que le deja Ayrton Senna, tanto en lo personal como en lo profesional, que será una constante a lo largo del libro.
La parte más técnica del libro, donde cuenta como es su filosofía de diseño y el don que tiene para la interpretación de los reglamentos, se desluce por la que es una imperdonable ausencia de más fotografías o dibujos al estilo de Giorgio Piola, sus bocetos quedan poco naturales y en algunos casos poco legibles, pero creo que es más por demérito de la edición digital del libro. También se nota lo hipercompetitivo que es y pese a que es capaz de reconocer algunos de sus errores en diseño de varios monoplazas, jamás elogia a un rival, de hecho puedes notar cierto desdén hacia la solución del doble difusor, con la que fue batido con sus propias armas.
Algo que también me llamó la atención es la sensación de hartazgo que le ha generado la época más reciente del deporte, con reglamentos cada vez más restrictivos y que han penalizado la influencia de la aerodinámica, su especialidad. Lástima que fuera del libro quedan las últimas temporadas, donde han conseguido romper el monopolio de Mercedes y llevar a Max Verstappen al tricampeonato.
Sabiendo que en 2026 se avecina un nuevo cambio importante de reglamento, y después de leer este libro, no tengo dudas de que el principal favorito para esa temporada y las venideras, será la escudería donde Newey lleve su tablero de diseño.
Para cerrar el mes un viaje a lo más desconocido de Europa con Libre, de Lea Ypi. Narración en primera persona de los últimos días del régimen estalinista de Albania y su difícil transición a una democracia de corte liberal. Alejado del diario, aunque se aprovechará de esta técnica en uno de los capítulos, y de la crónica periodística, es un relato muy personal desde los ojos de una niña de once años, aunque construido desde sus recuerdos de los hechos más de treinta años después. Muy bien hilado, atrapa desde sus primeras páginas, tiene ese toque pesimista que parece venir siempre del Este. Contaba con muy pocas referencias del país balcánico, pero sí que tenía muy grabados un par de recuerdos de esa época, la de aquellos barcos abarrotados de albaneses llegando a las costas italianas y el estallido de la gran estafa piramidal que se llevó por delante los ahorros de todo el país, que por supuesto, aparecen muy bien descritos en el libro. De lo que sí que no recordaba nada era de esa breve rebelión o guerra civil, en palabras de la autora, supongo que las guerras de la ex-Yugoslavia se llevaron mi atención. Ella nunca lo reconoce, pero entre la miseria general del país, y pese a que su familia había estado marginada por el régimen de Hoxha, eran parte de la élite albanesa, quizá más por tradición, como poco a poco va descubriendo la protagonista, pero sin duda unos privilegiados, ya que las posiciones de relevancia que alcanza el extraño matrimonio formado por sus padres no encajan con las aspiraciones y talentos del ciudadano medio de cualquier país. Con esto no quiero restar ni valor ni mérito a la historia de Ypi, pero creo que una vez finalizada la lectura del libro te permite verlo con otra perspectiva y pensar en lo realmente duros que fueron aquellos años para los albaneses de a pie.