Tus brazos son el lugar donde siempre quise estar, ese lugar donde me siento segura, donde palpita mi hogar.
Nunca he dejado de sentirte, lejos o cerca me tienes. El tiempo se disuelve y el mundo se desvanece, la única realidad que existe es la que late en nosotros. Hay un río de estrellas atrapado entre tu pecho y el mio, melodías que flotan en las yemas de cada uno de tus dedos que me tocan y que mi piel absorbe. Tu tierno beso llena de rosas perfuman nuestro deseo. Cerramos ambos los ojos y nos dedicamos a sentirnos, vida con vida unida, respirando juntos, latiendo juntos, inseparables ya. Y es que el mundo puede tratar de agrandar distancias, ocupar nuestro tiempo, hacer el esfuerzo por rompernos pero mientras sepamos hay una verdad eterna a la que podamos regresar en el tiempo, hay una fuerza que reside en el corazón. La certeza de ser amados incondicionalmente y saber que si estamos tristes, cansados, agotados, podemos encontrar en los brazos del otro descanso, calor, comprensión, amor, es el más grande regalo que la vida nos ha dado. Así que abrázame fuerte y haz de este instante eterno, un solo ser, un solo amor, un solo latir en el tiempo, un sólo tú y yo.