Historia Antigua de la Península Coreana: SÉPTIMA PARTE
SILLA UNIFICADA (668 - 935)
Durante el periodo de los tres reinos se dio el fortalecimiento de la autocracia monárquica. Esto sucedió en el reino de Silla bajo el poder del linaje Kim mediante reformas institucionales, tales como: el establecimiento de un Ministerio de Estado, que dependía directamente del rey, en susticución del Concejo de Nobles, cuyos integrantes decidían por consenso los asuntos más relevantes del gobierno, con el consiguiente debilitamiento de la aristrocracia. Cuando Silla derrotó a sus enemigos y logró la unificación de la península, modificó su manera de administrar para gobernar los territorios conquistados; estableció nueve provincias, cinco capitales secundarias y comandancias militares. Se otorgaron altos rangos y puestos privilegiados a algunos aristócratas de los reinos vencidos para lograr su apoyo. Los representantes de las familias locales más poderosas debían pasar cierto tiempo en la capital de Gyeongju en calidad de rehenes para evitar levantamientos o insurrecciones contra la autoridad central.
Otra medida tomada por la nueva administración fue perfeccionar el sistema hereditario de estratificación de la aristocracia, el cual se clasificaba en kolpum (calidad de hueso) y yuktupum (calidad de cabeza). El primero se subdividía en songgol (hueso sagrado), al que sólo pertenecían integrantes de la familia real Kim; y chingol (hueso verdadero), que incluía a miembros del linaje kim y del linake Pak, de acuerdo a su poder económico y político.
Se refinó también la jerarquización de los funcionarios civiles y militares. Se incrementó la burocracia al adoptar en el 788 el sistema chino de exámenes para puestos gubernamentales. No obstante, a diferencia de China, persistió la tradición de los privilegios hereditarios de la aristocracia, que siguió acaparando la mayoría de los rangos y puestos gubernamentales, quedando únicamente los puestos inferiores para las familias de plebeyos. La categoría más baja en el sistema de jerarquía social la ocupaban los campesinos y artesanos, y a los prisioneros de guerra, que eran convertidos en esclavos para trabajar en proyectos a gran escala en la capital.
El gobierno monopolizó la elaboración de todos los productos manufacturados e instaló catorce departamentos para la producción de textiles (seda, lino y ramie), artículos de piel, lana y bambú, recipientes de madera y laca, vasijas y tejidos de cerámica, ropa y bordados, armas y herramientas de hierro, todos ellos destinados al mercado doméstico y al próspero mercado exterior en China y Japón, a través de relaciones tributarias intergubernamentales. Luego, hacia fines del siglo VIII, el comercio privado empezó a desarrollarse y alcanzó su auge en las décadas siguientes, cuando el gobierno se debilitó por conflictos con China, dando lugar al nacimiento de grupos de mercaderes regionales que concentraron gran poder económico y político.
Las relaciones que se establecieron con China contribuyeron al florecimiento cultural de Silla durante los siglos VIII y IX. Se importaron gran cantidad de bienes suntuarios, libros y obras de arte, así como nuevos estilos de música secular y sacra que dieron como resultado una novedosa representación artística llamada Kamugiak (가무기악), que combinaba canto, danza y música.
El gobierno instaló una escuela confuciana en el año 682 para el estudio de los textos clásicos chinos, a cargo de destacados maestros de Baekje, destinada a hijos de funcionarios cuya edad fluctuaba entre los nueve y treinta años.
La construcción de la capital del reino, Gyeongju, se basó en la ciudad china de Changan. Constaba de 1,360 secciones con numerosas casas, y se embelleció con la construcción de mansiones con techos de gran variedad de tejas de cerámica y amplios jardines con lagos artificales, donde cortesanos y aristócratas solían disfrutar y disfrutar de los cambios de estaciones.
El budismo atrajo a los soberanos de Silla por ser un vehículo de la avanzada y prestigiosa civilización china; y también por su fuerza de cohesión que reforzaba su autoridad espiritual y política, así como el carácter divino del linaje Kim. La teoría budista del Karma (retribución de los actos presentes y pasados) resultaba útil para legitimar la jerarquía social existente y para motivar al individuo a mejorar las condiciones de vida mediante la acumulación de méritos; asimismo, se utilizó como medio de protección de la nación contra conflictos internos e invasiones.
El budismo también sedujo a los coreanos por su arte. Al adoptarlo mostraron una capacidad notable para dominar las técnicas y elaborar espléndidos productos artísticos. Sobresale su trabajo en metal para la fundición de enormes campanas de bronce con bajorrelieves de seres celestiales y medallones de flores de loto, como la del templo Pandok en honor al rey Seongdeok (702 - 737), así como relicarios y esculturas de deidades budistas en bronce dorado o hierro fundido, que son admiradas por sus realistas y armónicas proporciones.
Los reyes y nobles de Silla financiaron la construcción de templos y monasterios budistas en todo el reino como defensa espiritual. Gran parte de esos templos fue destruida como resultado de los cobates o enfrentamientos bélicos que han asolado a Corea a lo largo de su historia, pero otros se han conservado hasta la actualidad, destacando Bulguksa (templo de la tierra de Buda), y Seokguram. Ambos templos se erigieron en tiempos del rey Kyongdok (742 - 764), cerca de la capital, y fueron declarados Patrimonio de la Humanidad.
Los monjes budistas se dedicaron a difundir las enseñansas de las distintas escuelas existentes en China: las más populares fueron las de Tierras Puras de Maitreya (el Buda del futuro, Miruk-po) y de Amitabha (Buda de la Infinita Luz, Amita-bul). La creencia en ambas escuelas y su evolución complementaria es una de las características distintivas del budismo coreano.
Uno de los monjes más renombrados de Silla fue Wonhyŏ Daisa (원효, 617 - 686), honrado póstumamente como el “preceptor nacional que armoniza las disputas”. Era un ávido lector de textos budistas, los cuales sistematizó, interpretó y explicó. También armonizó la teoría y la práctica, la vida monástica y secular, y las actividades cotidianas de ambas. Escribió numerosas explicaciones y comentarios sobre la doctrina budista y contribuyó así al desarrollo de un distintivo estilo coreano de budismo filosófico y práctico. Sus obras fueron transmitidas a China y a Japón, donde ejercieron considerable influencia.
Las escuelas meditativas (Chan en chino, Zen en japonés, y Son en coreano) surgieron en Silla con el apoyo de aristócratas de bajo rango y poderosas familias locales hacia fines del periodo, cuando el gobierno central ya había perdido control de la nación, y tendrían un gran florecimiento a partir de entonces. Los monjes budistas y los jóvenes guerreros Hwarang enriquecieron el estilo de poesía Hyangga con nuevos temas, tales como la devoción y las alabanzas a Buda, el patriotismo y esquelas de personas ilustres. A veces tenían connotaciones mágicas para otorgar protección contra desastres naturales, lograr la felicidad o curar enfermedades, y evidencian la influencia de ritos chamánicos.
Tanto el gobierno central como la familai real, y otros devotos, donaron tierras a los monasterios para que, de esta manera, incrementaran sus edificaciones. En un principio, las edificaciones eran atendidas por laicos, incluso por miembros de las familias aristócratas de la realeza, quienes vivían ahí debido a su trabajo voluntario como ofrenda Buda para acumular méritos. Con el paso del tiempo, dichas albores quedaron a cargo de esclavos y campesinos, cuyas tierras fueron acaparadas por esas edificaciones.
www.mitoscrenespanol.tumblr.com
Lee mitología japonesa aquí
Lee mitología griega aquí
Créditos de las imágenes:
Imagen 1: parte del complejo palaciego de Gyeongju.
Imagen 2: Campana del Rey Seongdeok, tesoro nacional.
Imagen 3: Buda de Seokguram.