-Había escuchado bien?- “Joven soñadora?” -dijo molesta empuñando su mano- “Cómo puedes decir semejante cosa sí el rey que conocí jamás tuvo sueños!” -Furiosa continuo escuchando hasta escuchar una parte que jamás había sabido- “Qué-qué no podías tener sentimientos?… Eso es ridículo!” -Aunque bien recordaba que en ese tiempo no expresaba emoción alguna aquel rey, se debía a eso? Acaso ser un rey perfecto conlleva a suprimir sus sentimientos? Pero aún así no importaba la razón, no podía olvidar lo del pasado-
-Qué dijo? Acaso escuchó bien? Las palabras que provenían de la boca de su “padre” eran verdad, era su imaginación? No, esta era la realidad. No expresó palabra alguna solamente una expresión sorpresa y tristeza. Acaso lo que tanto anhelaba había llegado por fin? Por fin tendría el afecto que tanto quería desde un principio? Más que nada quería ser reconocido como hijo suyo y más aún tener la atención y afecto paternal que tanto anhelaba- “Idiota” -Dijo al terminar de escuchar a la contraria con la mirada hacia abajo donde se podía ver que de sus mejillas caían unas largas lágrimas-
“Crees qué todo está olvidado con eso?!” -Levantando la mirada nuevamente se podía notar sus lágrimas, un rostro molesto pero más que nada un rostro de tristeza- “Aunque lo pongas así, tú jamás supiste como me sentí, jamás quisiste saber mis sentimientos, jamás, te importó. Te… amaba, te admiraba, te respetaba más que a nadie. Tan solo quería, que me aceptaras.” -Aceptación era lo que quería y con ello, amor. Al no recibir ni conocer cariño de padres ni siquiera de su madre, pensaba en el rey como la figura paterna que jamás conoció hasta conocer la verdad-
Era entendible aquella reacción, nunca se le había brindado la oportunidad de poder expresarse ante los demás, siempre velaba por el bien de su reino, y nunca prestaba atención a aquellos que lastimaba con vaga indiferencia, aquellos sollozos ojos que yacían frente a esos verdales cristales entendía bien que algo roto jamas volvería a ser de la misma manera. —En aquel entonces yo no entendía el por que de ese fatídico desenlace, pensé que había ...- fijando levemente sus ojos sobre sus pies, parecía como que su tono se desquebrajaba pues no sabía como el decir que todo lo que paso en ese día fue obra de su propia ignorancia.
Alzando su vista para verla directamente a sus ojos, tornando su mano levemente hacia su pecho para decir con palabras impotentes —Se que lo que te hice no puede ser perdonado, no espero que olvides, el que me odies, pero...- una cálida sonrisa se posaba sobre su rostro mientras sus ojos sollozaban entrecerrándose gritando por perdón y el poder tener una segunda oportunidad. —De ahora en adelante juro que te protegeré, escuchare tus quejas, aceptare tu dolor, no dejaré tu lado, te amaré mas que nada en este mundo.-
Dando leves pasos hacia la contraria, torno sus brazos alrededor de ella, abrazándola como si fuese una delicada flor de su mas precioso jardín. Prosiguió con unas lagrimas que se derrababan tenuemente en su rostro. — y más que nada el tenerte fue el milagro mas hermoso que me pudo suceder, a mi, a alguien que ni siquiera merece el ser feliz, hasta en aquel final me di cuenta de mis errores, así que espero que podamos iniciar de nuevo.- Como desearía que aquel leve momento durara mas que una vida, todo lo hermoso termina, no puede ser eterno, pero aún así, aunque fuese por milésimas de segundos, buscaría por esa felicidad que se les fue arrebatada de una manera cruel y dolorosa.