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– Niños, efectivamente. Cada vez que sale una película de dibujos animados se ponen de una forma… –rió un poco, aunque luego se palpó la parte de dentro de su chaqueta, que era donde solía guardar su mechero. Efectivamente, ahí estaba, así que lo sacó y lo encendió–. Claro, toma.
Pero eso pasa en toda etapa, eh. Sólo mira a un drogadicto con una nueva droga y ¡bum! el dicho de “es cómo niño en Disney” puede aplicarse. — Expresó ameno con natural soltura, tomando luego el chisquero y girando la ruedita con su pulgar para poder emerger a gran luz. Posteriormente lo apagó y entonces llevó su mano libre hacia el bolsillo delantero de su chaqueta, allí dónde guardaba sus puros, y quitó uno para luego depositar éste en sus labios. Acercó el mechero y dio una gran calada, soltó el humo y le devolvió la salvación de su cigarro al hombre. — Gracias, hermano.
WhatsApp → PRUDENCE COLORES EN EL VIENTO.
P: ¡Ey! Si me baño, y muy seguido, con poca agua en cinco minutos para ser exacta.
P: Sólo digo que tienen chances de agradarme, puede que esas noches u hoy me intereses tú pero ¿quien sabe?
P: La respuesta depende de la pregunta
P: ¿Cuál es la pregunta, Thad?
T: NO MIENTAS. EN CINCO MINUTOS Y CON POCA AGUA NO ALCANZAS NI A LAVARTE LAS PATAS.
T: Ajá....mmm, no sé porque mucho eso no me ha convencido, pero bueno. Pues yo sé, y hoy estoy totalmente prohibido.
T: [Thaddeus esta escribiendo...]
T: [Thaddeus esta escribiendo...]
T: ¿Quieres comer un delicioso estofado con mucho calor en mi apartamento, Prudence?
T: Ahora, ¿cual es la respuesta?
Escucho al chico con atención -Dime- dijo mientras le entregaba el volante. -Claro que lo haré- respondió. -¿Tu eres el tatuador?- le pregunto, ya que desde los 16 quería hacerse un tatuaje, solo que no sabia que. Tenia mucho tiempo esperando a su guía y al parecer no iba a aparecer nunca -Tal vez suene raro o muy atrevido de mi parte, pero ¿te molestaría si te acompaño a repartir de esos? Tenia una cita con guía, pero al parecer me dejo plantada y me gustaria mucho conocer la ciudad.
Él mismo. —Replicó irguiendo su columna y alzando el mentón, derrochando confianza con una actitud segura dueña de su lado ameno. Posteriormente, se inclinó un poco sobre la mesa, oyendo entre tato con suma atención las palabras de suave tonalidad que nacían de los carnosos labios femeninos, dedicándole luego una sonrisa ladina. —Claro que puedo ser tu guía, pero no esperes datos curiosos entre el recorrido porque apenas llevo aquí un año... ¿o meses? — La información temporal parecía haberse extraviado en alguna zona oscura y abandonada en su memoria. —Que va, llevo meses. — Concluyó, reincorporándose y haciendo un gesto con su mano para que la cobriza se sume en su andar, no obstante, una cuestión de dinero surgió en sus adentros, alterando todo sus sistema y pese a que pudo ocultar la incertidumbre, no logro evitar formular la cuestión, esta había salido de su boca cual vomitó: — ¿Te pago con el recorrido el trabajo que harás repartiendo volantes, no? Para dejar las cosas en claro, eh. —Y porque no tenia ni dos centavos rotos encima.
WhatsApp → PRUDENCE COLORES EN EL VIENTO.
P: Ya, lo conseguiste, felicitaciones.
P: Prudence simplemente no estaría mal, aunque como te acomode esta bien, Thaddeus. Bueno creo que mi pensamiento se puede adaptar al movimiento hippie, si con eso comprendes como soy, que va.
P: ¿Para que recuerde no robártelo? Oh pero me agrada la idea de lo prohibido ¿Tú también estas prohibido, Thad?
P: Sólo tú sabes la pregunta, yo sólo puedo darte una respuesta.
T: :DDD
T: NAH, sólo Prundece queda muy aburrido, además te queda el colores en el viento. Si, si, con eso comprendo como eres y que no te bañas muy seguido, ¡Vaya, ya siento que te conozco de toda la vida!
T: ¿Estas insinuando que te gusta a Craig??? No, mi estado sentimental es como tú: libre, de nadie, solito, bailando conmigo mismo... pero puede que este prohibido por las noches o hoy ;).
T: ???????????????
T: pareces el acertijo de Batman, Prudence, ¿cual es la respuesta?
T: ¿Es un si??????
– Ehm… Sí, cariño, el próximo fin de semana te traeré el peluche de Joy que me pediste. ¿Te ha gustado mucho Inside Out…? Pues tendremos que verla cuando vuelva a Nueva York, sí. Tengo que dejarte, peque, papi tiene que seguir trabajando. –comentó con aire distraído para después colgar el teléfono y mirar a la persona que tenía delante–. Lo siento, ¿había dicho algo?
Niños, ¿eh? —Soltó, como si él supiera lo que es tratar con un infante travieso que pusiera tus pelos de punta y a su vez te brindará tanto cariño que sientes que explotas. Obviamente, sólo hablaba por hablar. Hizo una pausa, dónde agitó su cajetilla de cigarros haciendo explicitó lo ya evidente. —Sólo te pedía fuego, hermano.
WhatsApp → PRUDENCE COLORES EN EL VIENTO.
P: jajaja ¿Por qué generalizas, Thad? Poco sabes de mi y creo que será así por el tiempo que me quede, no todo es perdonable.
P: Podrías decirle así, pero quiero decir que no pertenezco a ningún lugar, ni nadie, ni nada y que sólo vivo efímera en lugares siendo nadie para todos ¿Entiendes?
P: ¿Nuestro? Oh, ya recuerdo al otro chico ¿Craig? También lo tengo en mi lista de contactos, según esto es "Craig, llama para se-"
P: Puedes quedarte con ese nombre, ya te he dicho que no le pertenezco a nada.
P: Podrías hacer una sopa, hace calor pero he hecho una rica sopa de vegetales. No deberías pensar en mi, pero bueno, espero que cosas buenas.
P: ¿Aburrido en la noche o estas por ofrecerme una salida improvisada?
T: Generalizo para que te rías y funciono. De nada.
T: TE AGENDARÉ COMO "PRUDENCE COLORES EN EL VIENTO". ¿O prefieres, "Prudence, de nadie"? No sé, los dos podrían ir. Me estoy yendo de tema, lo siento. A lo que iba es que sí, te entiendo y bueno, creo que es una buena elección. Se me hace como hippie.
T: Si, ese tarado. Puedes ponerlo como "Craig, de Thaddeus" y un corazón al final para que quede más lindo.
T: Ok, me quedaré con el nombre, pero primero hay que ver si le gusta a la niña (craig).
T: ¿Sopa de vegetales? No seas abuela, Prudence, qué asco. Nah, estofado con calor es lo mejor del mundo ¿lo has probado? Tienes que. ¿Eh? ¿Y eso por qué? Te juro que aunque quisiera no pensar en ti no podría, como que no controlo mi cerebro muy bien...
T: No sé, quizá, quién sabe, puede ser... ¿Tú quieres que este aburrido o que te invite a cenar un buen estofado en mi apartamento?
Regan se encontraba disfrutando de una deliciosa taza de café, era medio día y tenía cita con una de esas personas que te muestran el lugar, ella estaba interesada en conocer aquel lugar, tenía pinta de misterioso y a la vez algo peligroso. Se encontraba leyendo un nuevo libro que le había recomendado la bibliotecaria, era una de las novelas de Nicholas Sparks “Mensaje en una botella” todo iba bien hasta ese momento, hasta que alguien se acercó a su mesa, ella instintivamente dejo de leer y levantó la vista para encontrarse con aquella persona que esperaba fuera su guía. -¿Se te ofrece algo?- preguntó amablemente.
“Tatuajes a domicilio, pronto refracciones de tatuajes, ¡No te lo puedes perder! Puedes solicitar nuestro servicio llamando a…” Se podía leer en letras mayúsculas en aquel panfleto amarillento que el estadounidense tan ameno esparcía por la urbana, pegaba en las vitrinas de locales y entregaba en mano a los miles de rostros desconocido que interferían en su camino. Por supuesto, la cobriza leal a la lectura que llamó su atención no iba liberarse de ese maltrecho volante, por lo que se aproximó dispuesto a depositar con calidez sus servicios sobre la mesa, no obstante, las orbes de la cobriza apresaron su mirada. Y ya no había más que hacer, debía decir algo. Esbozó una sonrisa taciturna que se esfumó rápidamente. — Nah, en realidad no. — Comenzó honesto, junto a un mínimo ladeó de cabeza que concluyó con otra sonrisa. — Bah, de hecho… sí, si se me ofrece algo. — Continuó, una vez que se dio cuenta de la pequeña oportunidad que tenía delante de su nariz. Tomó el volante y lo exhibió para que la muchacha pudiese verlo desde su lugar. — Que leas éste volante, te digo de primera mano que sus trabajos son excelentes. Y no es por halagarme ni nada, pero soy bueno con las frases, por si te interesa.— Comentó más a modo de broma que otra cosa, sonriendo posteriormente.
WhatsApp → Prudence (chica)
P: Lo recuerdo, precisamente, olvidé responder ¿Me perdonarías? No me ha molestado lo de reina, aunque Prudence es más adecuado
P: Ya que es mi nombre, además no tengo de donde ser reina, soy un espíritu libre de todos ámbitos
P: Tú podrías ser el Rey de los tatuajes si quisieras, pero Thad te queda bien
P: Has pensado mucho por lo que leo, eso es interesante ¿En qué pensabas, Thad? ¿En mi? Espero que cosas buenas.
T: ¿Perdonarte? NI HABLAR. TE DESTIERRO DE MI REINO (mentira, te perdonaría todo, Prudence.)
T: ¿Espíritu libre? ¿Algo así a lo pocahontas? Quiero decir, colores en el viento y todo eso.
T: "El rey de los tatuajes" Sería genial cómo titulo de nuestro negocio, pero tendría que ser reyes o algo así. Gracias por la idea improvisada, te reservare los derechos ;). Pero como sea, nah, sólo soy un tío con tiempo libre y un aguja de tatuar en casa.
T: ¿Ahora? Ahora pensaba que tenia hambre y que me vendría bien un buen estofado o algo así, bien caliente y eso.. Y en ti también, claro, por eso te mande un mensaje. Respecto si cosas buenas o malas, eso creo que es objetivo ejejejejej (Mentira. Pensaba cosas buenas.)
WhatsApp → Prudence (chica)
T: ¿Te acuerdas que dije de empezar de nuevo y entonces te puse "hola, reina" y nunca más respondiste?
T: Bueno, pensé y pensé y pensé y pensé y se me ocurrió empezar de nuevo pero sin el 'reina' (y así no crees que soy un baboso o psicópata o stalker o que sé yo), así que...
T: HoooOOoOOoOoOOoOoOoOla :)
bad habit | the kooks
[ text: ] ¿Sigues enojado o seguiré durmiendo en el living?
[ text: ] Los perros duermen en los sillones de los livings, tú te vas al piso.
[ text: ] Ya te explique que fue un simple beso, ni siquiera recuerdo su nombre.
[ text: ] ¿No te acuerdas su nombre? Ah, no. Ésto es serio. [ text: ] Al suelo, perro.
Negó con su cabeza, mientras que su rostro comenzaba a ser iluminado por una sonrisa amiga que le dedicaba al ojiazul, mientras que este continuaba con su entrecortado discurso—Jamás en la vida había escuchado tal cosa de la cárcel—Pocos eran los “datos curiosos” que sabía de aquel país, como también eran pocos aquellos que en verdad le interesaban. Con una sonrisa divertida y unos ojos curiosos asintió con la cabeza, mientras que su petición se realizaba. Estaba por responderle cuando soltó aquella alternativa, de la cual no pudo hacer más que reír. Cruel quizá, pero era algo que no esperaba que saliera de los labios ajenos, tampoco le dio el tiempo necesario para poder imprimir el mismo esfuerzo que él y poder soportar aquella risa—De acuerdo, veamos…—De su hombro bajó la bolsa marrón que colgaba, comenzando a buscar de entre sus zapatos de punta, sus zapatillas, un ipod de la primera generación…hasta que por fin dio con los deseados Camel. Se acercó a él para colocarlos en su mano, pero se alzó en sus puntas, para alcanzar su mejilla y depositar un casto y rápido beso en aquel lugar—Ahí tienes, todo pagado.—
Su extremo derecho se extendió sin peros, recibiendo con regocijo la pequeña cajetilla de cigarrillos, con ellos una curva ladina nació sobre sus fauces, adornando su semblante. Sus orbes se cerraron apenas sintió el contacto húmedo de los labios femeninos sobre su pálida piel, allí en la mejilla, permitiéndose sentir con plenitud el casto gesto de la muchacha. Lo sorprendió, en algún punto, porque no se había imaginado ni siquiera que cediera a aquello, pese a eso sonrió entre tanto se dedicaba a abrir los Camel con sus dedos. — Eres de las que odian las deudas, por lo que veo. —Comentó mientras para llenar el espacio vació, ameno, cazó un cigarrillo con sus labios y luego extendió la caja hacia la joven ¡Tampoco había hecho tanto como para que le pagara su vicio! Con un puro le bastaba. — ¿Y cómo es tú nombre, eh? Tengo saberlo para contarle a mi amigo cómo conseguí un beso de una chica bonita, sin que me dé una bofetada. —Expresó con naturalidad, retrocediendo un paso con toda intención de recuperar la distancia, su voz era una caricia feroz a la broma y sus orbes, sus orbes contemplaban con diversión a la cabellera rojiza frente a sí.
Elevó sus hombros, dejándolos caer en menos de un segundo; veía a cientos de personas cada día, le sería imposible rememorar el rostro de cada una. Asimismo, decidió zanjar la temática allí mismo, poco interesaba si antes lo había conocido. No se necesitaba ser un genio como para percatarse de que el castaño estaba con prisa o, simplemente, pereza tenía de ayudar a una completa extraña. Sus labios se fruncieron en una mueca sutil, guiando sus ojos claros hasta las cajas señaladas por su nuevo acompañante— Me lo han mencionado antes. —admitió a regañadientes, levantando la comisura derecha de su boca en una despreocupada sonrisa— A unos cinco minutos. Tal vez siete… —pero más de eso no pasaba, o así era en su mente. Guardó sus manos en los bolsillos delanteros de su pantalón azul— Igual entenderé si estás ocupado. Es que, uh, esta farmacia la van a cerrar y no puedo dejar las cajas aquí. Sino haría dos viajes… —explicó porque le pareció prudente dar una razón para su favor. De un momento a otro, le hubiera encantado asesinar ahí mismo a su jefe; figurativamente hablando, claro.
No, no. Está bien, descuida, hay que ayudar al prójimo y toda esa mierda. — “Que mi padre nunca hizo”, quiso agregar, mas aquello era irrelevante para la cobriza tanto como para él, si bien siempre hacia lo posible para resaltar cualquier diferencia con su progenitor, no gustaba de exponerlas a los cuatro vientos. Suspiró, las ganas que lo incitaban a ayudarle eran gélidas, no obstante, en lo que tardo en llegar hacia las cajas logró reflexionar al respecto con más claridad. ‘Hoy por ti, mañana por mí’ invadió su cabeza la celebré frase, empapelando cada rincón de la misma con ella. Frenó en seco adelante del pilar de cajas, observándolas desde arriba durante un momento, con una sonrisa elevó su mentón e buscó la mirada de la joven. — Entonces… ¿Mitad y mitad? —Cuestionó, tal cual mencionó la cobriza, eran enormes por lo que calculó que si lleva tres su vista hacia el sendero sería nula, factor que causaría un gran problema; dos cajas cada uno le pareció una opción prudente.
[Text] ¿Haces tatuajes? Genial, lo tendré en cuenta [Text] Prudence chica, rubia hermana del veterinario [Text] ¿Eres el tipo que me compró un Blue Martini y me dijo "reina"?
[ text: ] ¡Sí! De todo tipo, también estoy empezando con refracciones de tatuajes, que básicamente es arreglar esos tatuajes horribles que te haces una noche de borrachera. Corre la voz con tus amigas. Si es tan buenas no corras la voz, sólo dales mi numero.
[ text: ] No conozco a ningún veterinario, pero le preguntaré a Craig. Tiene una bestia -que dice que es gato- de mascota, seguro sabe quién es. (Por cierto, me alegra saber que eres chica).
[ text: ] ¿TE COMPRE UN BLUE MARTINI Y TE DIJE REINA??????? Si lo hice te pido mil disculpas por olvidarte, soy una persona horrible.
[ text: ] Pero, ey, siempre se puede empezar de nuevo (y sobrios). Hola, reina.
[ text: ] ¿Sigues enojado o seguiré durmiendo en el living?
[ text: ] Los perros duermen en los sillones de los livings, tú te vas al piso.