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Tengo aún convos por responder, mañana las respondo todas todas que se me ha hecho tarde y no encuentro el cargador del portátil y #drama. Buenos días, tardes, noches, whatever, bonicos <3333

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Tengo aún convos por responder, mañana las respondo todas todas que se me ha hecho tarde y no encuentro el cargador del portátil y #drama. Buenos días, tardes, noches, whatever, bonicos <3333
“Para ser totalmente sincero contigo, llevo toda la vida viviendo en esta ciudad y es la primera vez que escucho el nombre de esa calle.” aseguró con una pequeña sonrisa, cruzado de brazos frente a la persona que le acababa de preguntar. “Aunque el nuevo alcalde no para de cambiarles el nombre.” bufó con disgusto. “¿No sabes cómo se llamaba antes? Así quizá podría decirte por dónde ir.”
-- George Washington, creo. ¿O era Martin Luther King...? --se quedó meditando su respuesta después de lo que le había dicho aquel transeúnte, sin saber muy bien qué decir. Después de aquello, sacó su móvil para enseñarle una fotografía del mapa de la ciudad--. Es aquí. Lo que pasa es que llevo una temporada en la ciudad y todavía me pierdo un poco. Cosas de antiguo neoyorquino, supongo.
Tras extender el objeto en su dirección, River se tomó un segundo para contemplar la cuestión formulada por el contrario. Inspeccionó sus facciones durante un breve instante, permitiendo entonces que en sus labios se dibujara una sonrisa. —De nada… Y por el momento no — respondió finalmente, pausando lo suficiente para luego proseguir: —Quizá mañana o al día siguiente, ya pensaré yo en algo — pese a que no se encontraba hablando en serio, pues consideraba que aquella acción no había sido la gran cosa.
-- ¿Seguro que nada? --alzó las cejas al escuchar a la chica y, siendo tan payaso y echado para adelante que diría aquel, acabó añadiendo con una sonrisa bastante ensanchada--. Pero no tienes mi número ni sabes mi nombre. ¿Cómo vas a saber quién te debe un favor si no sabes nada del otro?
—Pregunté si acaso tenías un encendedor. —articuló con una lenta modulación, y es que detestaba repetir las cosas dos veces, en especial cuando le estaban prestando atención. Un suspiro abandonó su pecho, ladeando una sonrisa tenue que, en cierto punto, se podía vislumbrar bastante forzada— ¿Tienes? Por favor, no me hagas preguntar una tercera vez. —ese humor solía traerlo cuando su cuerpo echaba en falta la nicotina que siempre traía encima.
Salió de su ensimismamiento en cuestión de instantes, que fue cuando asintió rápidamente a la pregunta del chico; entre otras cosas porque había percibido el tono de voz que había usado y lo cansado que parecía de repetirle aquello que el escocés acababa de escuchar.
-- Sí, sí, un momento. Estaba... Eh, hablando con mi hija. Ando algo distraído hoy. --argumentó para excusarse de la falta de atención que había demostrado instantes atrás y, tras palpar de su chaqueta el mechero, lo sacó y se lo tendió a su interlocutor--. Toma.
Y tanto que no ha dormido pero las ojeras de Kai ya vienen de serie, llevan tanto tiempo en su cara que parece que hayan estado siempre.
-Ah…entiendo…
Más o menos, sabe que hay gente educada y otra que no, él está en medio, es educado cuando quiere y con quien quiere así que es difícil sabe como actuara con alguien.
Se rasca la nuca, ya no sabe que decir y quizás este molestándole.
Rodó los ojos para dejar constancia de lo extraña que estaba siendo aquella conversación y acabó añadiendo.
-- ¿Siempre sueles hablar así de raro? No lo digo por el acento, lo digo por el contenido de las conversaciones. --comentó, con un aire algo divertido pero pensando realmente lo que estaba diciendo. Normalmente solía decir las cosas tal y como le venían, así que no era de extrañar que dijera aquello.
Definitivamente la gente es muy rara y nunca va a lograr comprenderla. Arquea también una ceja como si con esa pudiese expresar lo confuso que se encuentra.
-¿Entonces por qué lo pregunta?
Vale, aquello estaba siendo raro. Por un momento lo achacó a que seguramente el chaval se acababa de levantar (por lo menos tendría algo de sentido lo de las ojeras incipientes de los ojos del chico), pero se resignó a encogerse de hombros.
-- Por... Por nada, tranquilo. Es educación, nada más.
Niños, ¿eh? —Soltó, como si él supiera lo que es tratar con un infante travieso que pusiera tus pelos de punta y a su vez te brindará tanto cariño que sientes que explotas. Obviamente, sólo hablaba por hablar. Hizo una pausa, dónde agitó su cajetilla de cigarros haciendo explicitó lo ya evidente. —Sólo te pedía fuego, hermano.
-- Niños, efectivamente. Cada vez que sale una película de dibujos animados se ponen de una forma... --rió un poco, aunque luego se palpó la parte de dentro de su chaqueta, que era donde solía guardar su mechero. Efectivamente, ahí estaba, así que lo sacó y lo encendió--. Claro, toma.
—Sí — pausó, agitando las llaves al aire y permitiendo que éstas tintinearan durante un momento, decidiendo más tarde ponerle fin a aquel sonido. —Posiblemente le pertenecen a alguien más, pero estaban por allá… — con el índice señaló a un punto cercano a la figura masculina, encogiendo entonces los hombros con ligereza.
Al reconocer las llaves de casa y las del coche, negó rápidamente con la cabeza--. No, no, son mías. Muchísimas gracias. --asintió con la cabeza y luego alzó las cejas, mirando a la chica con una media sonrisa--. ¿Puedo agradecértelo de alguna forma? De no ser por ti me habría quedado en la calle esta noche.
—Oh, no te preocupes, está bien, lo bueno es que alguien te aviso. — admitió con humildad, arrugando la nariz con un semblante despreocupado. — Si lo deseas, no esta en tu obligación. — meneó un poco la cabeza, no le gustaba sentir que era una carga para nadie.
-- No te quites méritos, mujer. A saber dónde estaría yo de haber perdido la cartera. Muchas gracias de nuevo. --rió un poco y después negó con la cabeza ante el comentario de la chica--. ¡Qué va! Si son solo unas pocas bolsas, puedo apañármelas. Soy Nick, por cierto.
— Si, estaba preguntando si era su auto el que está tapando la entrada del lugar de construcción. — Señaló hacía su espalda, indicando el espacio. — No puedo localizar al dueño. — No había sido su intención interrumpir su conversación, mucho menos si se trataba de su familia, pero estaba encargada de supervisar todo y ese auto no debería estar ahí.
-- Oh... Sí, sí, es mío ese coche. --asintió levemente con la cabeza sin ni siquiera ver si la chica se refería a su vehículo porque daba por sentado que sí. Había aparcado Dios sabe dónde con tal de poder ir a coger un café a una cafetería de la ciudad antes de dirigirse al trabajo, con tan mala pata que no siquiera había observado que había una construcción--. Ahora mismo lo aparto, ha sido todo un malentendido.
“Quiero una linda foto aquí.” Exclamó con una sonrisa, pues el monumento y el jardín detrás de este hacía el lugar exquisito a su vista. “¿Me haría el favor de tomarla?” Pregunto para luego entregar su cámara, que era su celular, pues su nieto mayor le había pedido un par de fotos y le parecía imposible tomarlas ella sola.
Al escuchar el acento británico de la mujer, su sonrisa se ensanchó de oreja a oreja. ¡Cuánto tiempo hacía que no escuchaba ese acento que venía del mismo sitio que él: al otro lado del océano! Así pues, asintió levemente con la cabeza ante la pregunta--. ¡No se preocupe! Estos aparatos cada vez los hacen más difíciles, pero uno se acaba acostumbrando. --rió un poco antes de coger el teléfono de la mujer, apartándose un poco para que tanto el jardín como el monumento cogieran dentro del enfoque de la cámara--. Si puede echarse un poco hacia la derecha... --sugirió.
En cuanto obtuvo la atención del tipo que hablaba por teléfono, extendió hacia él lo que había cogido del piso: era una billetera, de colores oscuros y por lo que se veía, totalmente nueva. Matías supuso que debía ser de él, ya que en aquella cafetería, eran los únicos que quedaban entre tanta mesa vacía.
Miró al chico con algo de desconcierto hasta que vio que este había recogido su cartera. Asintió levemente con la cabeza, y después añadió en un tono bastante amable--. Vaya, muchas gracias. Uno no sabe ya dónde tiene la cabeza. --rió un poco, cogiendo la cartera para guardarla en uno de los bolsillos de su pantalón.
Ni tampoco se podía esperar mucho más de alguien que se quedaba embobado viendo a la gente cada diez segundos aunque a veces sorprenda con una conversación más o menos inteligente, pero era mejor no esperar gran cosa.
-¿Qué creía que había dicho? -le preguntó.
Sentía un poco de curiosidad, nunca se había parado a pensar, no mucho tiempo al menos, en como sonaría su lengua materna para otros.
Alzó las cejas, no sin extrañarse, al escuchar lo que le había dicho el chico de las ojeras--. ¿Cómo que qué creía que habías dicho? --se quedó incluso pensando durante un momento si es que había pensado algo sobre lo que había dicho el otro, pero no. Solo sabía que había oído que alguien hablaba, pero de ahí a prestarle atención...
-- Pues... No sé, algo. No estaba muy pendiente si te tengo que ser sincero.
“Oh, que ha aplastado mierda de pájaro...” habló de nueva cuenta una vez que el hombre había colgado. Magnus río por lo bajo. “Pero no te preocupes, suele pasar siempre que estas debajo de éste árbol. ¿No te has preguntado por que el piso es casi blanco? Por la mierda.”
-- ¿En serio?--alzó las cejas, bastante sorprendido por lo que acababa de decirle el pelirrojo que tenía enfrente, aunque se dio cuenta de que estaba en lo correcto al comprobarlo él mismo observando el suelo--. ¡Me cago en la...! Tengo que dar clase en un rato y creo que me he manchado los zapatos.
Suspiró un poco y quizás, solo quizás, se le pasó por la mente culpar a su ex-mujer de haber dejado que su hija llamara en aquel momento y tuviera que ir debajo de aquel árbol para resguardarse del sol (aunque, para ser sinceros, siempre encontraba una razón para poder culpar a su ex de todo).
Iba como de costumbre a su aire, prestando atención a todo y a nada a la vez murmurando en sueco cuando se encontró con un hombre que hablaba por teléfono y que le preguntaba que había dicho.
Y claro no sabía que contestarle.
-Eh…¿Nada?
Para despistado ya estaba Nick, tranquilos, pero en esa ocasión alguien había decidido adoptar su rol. Arqueó las cejas y acabó por encogerse de hombros--. Ah, bueno, entonces nada. Pensaba que sí.
La conversación parecía más un diálogo de besugos que otra cosa, pero tampoco podía esperarse demasiado del escocés en una de aquellas mañana donde si no había café de por medio no era una persona en condiciones.
La americana regresaba a su departamento luego de hacer sus compras en el supermercado. Con ambas manos cargadas de bolsas caminaba rápido, ya que temía que se le cayeran o se rompieran en el proceso (varias veces se encontró con aquellos accidentes) sin embargo un pequeño detalle le llamo la atención y no pudo evitar dejarlo pasar;—¡Hey! — chistó, deteniendo sus pasos y dejando las cargas en el suelo. Con o sin bolsas no iba a correr hasta una persona y menos si no le beneficiaba. —Se te cayó dinero del bolsillo. — e hizo aún lado una de las bolsas, pues estaba segura que con el viento su advertencia quedaría nula y con el mentón los apunto. — Yo que tú los tomaría rápido antes de que me arrepienta. —bromeaba obviamente, no tenía intenciones de quedarse con algo que no era suyo, sólo quería ir a su casa.
Había pasado ya una gran parte de su vida en Estados Unidos, pero Nick seguía teniendo ese tono y acento tan característico de los escoceses por mucho tiempo que llevara alejado de su tierra natal. Con estos precedentes, era más que obvio que el hombre respondiera con un fuerte acento escocés a la chica ante lo que le había dicho--. ¿En serio? Menuda cabeza la mía, en serio. Muchísimas gracias, eh... ¿Te ayudo con eso? --comentó, señalando las bolsas que llevaba ella.
-- Ehm... Sí, cariño, el próximo fin de semana te traeré el peluche de Joy que me pediste. ¿Te ha gustado mucho Inside Out...? Pues tendremos que verla cuando vuelva a Nueva York, sí. Tengo que dejarte, peque, papi tiene que seguir trabajando. --comentó con aire distraído para después colgar el teléfono y mirar a la persona que tenía delante--. Lo siento, ¿había dicho algo?