No es algo que en algún momento pensara, ni siquiera me lo había planteado.
¿Cuál era el beso favorito que en algún momento había dado?
La idea ni siquiera fue mía, sino del momento mientras leía «El color de las cosas invisibles» al llegar al final de un capítulo donde dicen el beso favorito de Jack...
Lo que me hizo pensar ¿cuál sería el mío?
Pero para ser sincero, solo recuerdo uno en particular. Yo solo era en adolescente de 15 años. En una noche lluviosa de agosto, después de pasar la tarde con su mejor amiga.
Mientras me despedía, senti que algo me detenía. La mano de ella sujetando suavemente mi camisa, como un gesto de que aún no me fuera.
Su cara se encontraba mojada por la brisa de la lluvia que caía sobre el techo de la cochera de casa de su mamá, sus ojos brillaban con el reflejo de una farola, mientras estaban fijos en mi. Y en ese momento no lo entendía, yo solo pensando en que era imposible gustarle a alguien como ella.
Me despedí, pero ella seguía sujetando de mi camisa con una expresión como la de un niño que se perdió y busca ayuda, probablemente porque no quería que me fuera aún esa noche o solo quería que esperara a que dejara de llover tan fuerte.
Cuando vuelvo a decir palabras para despedirme, ella solo me abraza en un movimiento rápido y con la fuerza suficiente como para no moverme. Escucho su voz como un susurro que me pide estar un momento así. Aunque el frío y humedad de la lluvia era considerable como para necesitar un suéter esa noche, solo sentía su calor en mi pecho, tenía un aroma dulce y aflorado. Todo dejo de existir para mí durante unos minutos, ni siquiera podría estar seguro cuánto duró ese abrazo pero cuando nos alejamos para una vez más despedirme su mano ya no agarraba mi camisa, sino de una forma muy suave está vez sujetaba mi mano.
Sin notarlo me acercaba lentamente a ella, hasta que nuestras narices se tocaron suavemente, haciendo de preludio a lo que nunca había pensado que pasaría. Un beso de lo más inocente como parte de una despedida, donde apenas nuestros labios se tocaron. Antes de darme cuenta de lo que pasó e irme asustado, incrédulo por lo que había pasado, sin decir una palabra más, empapado por la lluvia pero al mismo tiempo me sentía la persona más feliz del mundo en ese momento.