Rosalind suspirĂł aliviada en cuanto se topĂł finalmente con Benjy. CorrespondiĂł el abrazo, a pesar de sentirse terrible por su comportamiento, incluso si no fue elecciĂłn propia. â Oh, Benjy, lo siento tanto âno respondiĂł siquiera a su cuestiĂłn, fue directamente a disculparse por su actitudâ. Lo siento mucho. En verdad no fui yo. Fueron esas extrañas pociones, no es cierto nada de lo que dije âle asegurĂł con insistencia, porque no deseaba que pensara que tenĂa sentimientos por cualquier otra persona, incluso si parecĂa ser conocimiento general el origen de los comportamientos tan inusuales en todos los presentesâ. Benjy âse separĂł de Ă©l, para despuĂ©s tomar sus manos entre las suyas, mirĂĄndolo a los ojosâ. No querĂa decĂrtelo hasta que lo sintiera, y ya lo hago, asĂ que te lo dirĂ© ahora âjamĂĄs se lo habĂa dicho a nadie, era una situaciĂłn totalmente nueva para ella. QuerĂa que Benjy notara cuĂĄn serio tomaba su relaciĂłn, que en realidad su corazĂłn sĂłlo le pertenecĂa a Ă©lâ. No amo a nadie mĂĄs, Benjy, porqueâŠÂ âSe detuvo por un instante, incrĂ©dula de que fuera a decirlo y fuera verdad, en especial que sintiera algo asĂ por una personaâ. Te amo âpensĂł que serĂa difĂcil decirlo, pero en cuanto saliĂł de sus labios le resultĂł lo mĂĄs sencillo y una de las cosas mĂĄs sinceras que habĂa dicho en toda su vidaâ. Lo hago. En verdad lo hago âquizĂĄ no era el mejor momento para decirlo, y tambiĂ©n resultaba ser el ideal; no deseaba dejar duda luego de lo ocurridoâ. Te amo, con todo mi corazĂłn âsituĂł sus manos y las ajenas sobre su propio pecho, donde su corazĂłn debĂa encontrarseâ. Lo sĂ© desde hace varios dĂas y debĂa decirlo. Simplemente querĂa decĂrtelo âno en estas circunstancias, claro, sin embargo era necesario.
Benjy no tardĂł en empezar a pasar la mano por la espalda de su novia en un intento de calmarla un poco, y sintiĂ©ndose aliviado de verla bien. âNo te preocupes Rose en verdad, lo que me importa es que estas bienâ expresĂł con una pequeña sonrisa en sus labios, realmente entendĂa que todo lo que habĂa pasado esa noche era solo culpa de las pociones y de nada mĂĄs. âLo se en verdad, tranquila, todos hicimos o pasamos por cosas extrañas todo esta bienâ realmente no se habĂa separado de su novia, querĂa que estuviera tranquila, realmente confiaba en ella y entendĂa que en verdad nada de lo que habĂa dicho la chica era algo que ella realmente sintiera. Cuando sintiĂł como la chica se esperaba no tardĂł en mirarla a los ojos y al sentir como tomaba sus manos entrelazar sus dedos y al escuchar sus palabras una mueca de extrañeza adorna sus facciones âÂżQuĂ© pasa Rose?â la preocupaciĂłn era mĂĄs que notable en su voz, y estaba mĂĄs que pendiente de la chica y no tardĂł en dejar pequeñas caricias con sus pulgares en el dorso de sus manos. En el momento que escuchĂł aquellas dos palabras escapar de los labios de Rose su corazĂłn se acelerĂł considerablemente y por unos segundos se quedĂł sorprendido, ya que aunque el sabĂa muy bien lo que sentĂa por ella desde hace ya un tiempo no se habĂa animado a decirlo por miedo a espantar a Rose o preocuparla. âYo tambiĂ©n te amo Roseâ expresĂł con una sonrisa boba que era demasiado difĂcil de ocultar y dejo que la chica llevara sus manos a su pecho donde igualmente podĂa sentir los latidos de este, aunque no tardĂł en soltarla para colocar sus manos en las mejillas de la chica y besarla de manera dulce por unos segundos âYo tambiĂ©n querĂa decĂrtelo, desde hace unos dĂasâ confeso mientras acariciaba sus mejillas.