Existen personas que llegan e impactan tan fuerte en nuestras vidas, que nos terminan dejando con una versión de un antes y después de nosotros mismos.
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Existen personas que llegan e impactan tan fuerte en nuestras vidas, que nos terminan dejando con una versión de un antes y después de nosotros mismos.
En estos días he pensado en ti.
He pensado en la nostalgia implícita entre tú y yo. Pienso en las veces que nos decimos un saludo corto. Pienso en cómo todavía queremos ser.
Te deseo una vida llena de flashbacks míos.
Entonces está el amanecer y una fría soledad en la que caben la alegría, los recuerdos, usted y acaso un tanto más.
- Julio Cortázar
For a long time, she held a special place in my heart. I kept this special place just for her, like a "Reserved" sign on a quiet corner table in a restaurant. Despite the fact that I was sure I'd never see her again.
— Haruki Murakami, South of the Border, West of the Sun
Que me llamaras alguna madrugada sólo para decir: no puedo dejar de pensar en ti.
Te escribo solo para decirte que amanecí queriéndote.
Hoy es uno de esos días en los que tu ausencia se siente, tal cual espinas en la piel, aunque decir eso es poco porque tu partida me lastima todos los días, es inevitable no notar la parte de mí que te has llevado, me he quedado solo con pedazos míos que tratan de funcionar diario, aunque no mentiré hay muchos días buenos pero son solo una distracción para no sentir dolor por un rato por que siempre esa sensación de vacío en el estómago regresa, la etiqueta de tener que ser “fuerte” no me ha permitido vivir el duelo, día con día lo enmascaró bajo un “estoy bien” o bajo toda la distracción que conlleva la vida diaria, de alguna forma estaré triste el resto de mi existencia…
Nunca podría olvidar las madrugadas que pasamos juntos ni la magia que nos envolvía a los dos.
Coos
Dónde está la canción que me hiciste cuando eras poeta.
Joaquín Sabina
Los duelos… duelen.
Y no se puede evitar que duelan.
Siempre hay un dolor cuando se deja en el antes algo que era, para entrar en otro lugar donde no hay otra cosa que lo que es.
… este camino sea interno o externo, conlleva siempre un proceso de activa adaptación a lo que tiene de nuevo lo diferente y a lo que tiene de diferente lo nuevo, aunque sea mejor. Este proceso se conoce con el nombre de “elaboración del duelo” y como ya lo sugiere su nombre es penoso.
Las personas podían decidir irse, no necesariamente morirse, simplemente no estar en mi vida. Las cosas podían cambiar y las situaciones podían volverse totalmente opuestas a como yo las había conocido. Y empecé a saber que debía aprender a prepararme para pasar por esas pérdidas.
La creencia inevitable de que “no lo voy a soportar”
Aunque parezca increíble todos pensamos, al comenzar este camino, que es insoportable.
No es culpa nuestra, o por lo menos no es solamente nuestra culpa…
Hemos sido entrenados por los más influyentes de nuestros educadores para creer que somos básicamente incapaces de soportar el dolor de una pérdida, que nadie puede superar la muerte de un ser querido, que moriríamos si la persona amada nos deja y que no podríamos aguantar, ni siquiera un momento el sufrimiento extremo de una pérdida importante, porque la tristeza es nefasta y destructiva…
Y nosotros vivimos así, condicionando nuestra vida con estos pensamientos.
Sin embargo, como casi siempre sucede, estas “creencias” aprendidas y transmitidas con nuestra educación son una compañía peligrosa y actúan en la mayoría de las veces como grandes enemigos, que empujan a costos mucho mayores que los que supuestamente evitan. En el caso del duelo, por ejemplo, llevarnos al enfermizo destino de extraviarnos de la ruta hacia nuestra liberación definitiva de lo que ya no está.
Así empieza el camino de las lágrimas.
Así, conectándonos con lo doloroso.