flordemargarita:
“¿Que hay conmigo? ¿Por qué hablas así de sorprendida?” Pregunta alzando ambas cejas ya que nunca ha sido una chica dócil que sigue las reglas. Si bien se esfuerza para ser en apariencia todo lo que su padre quiere: educada, elegante, imponente, simplemente perfecta, por dentro existe una historia diferente. Siempre está dándole dolores de cabeza a los profesores y si ha logrado no tener una sanción o ser expulsada es gracias a su manipulación y, obviamente, a sobornar a las personas correctas. “No pensaba nada. No pienso en ti.” Responde ahora de forma cortante, sintiendo la necesidad de poner cierta lejanía entre las dos pues el tema comienza a ser demasiado profundo para su gusto. Hace una mueca de disgusto al imaginarla vomitando, no es una escena que quiera presenciar. “El alcohol barato produce ese efecto” Por eso se niega a tomarlo, acostumbra a tener en posesión bebidas finas, fuertes. Si estuviese en su hogar ya habría descorchado uno de los vinos caros de su padre. Suelta una risa que mezcla diversión con ironía, porque claro, no puede dejar al descubierto que acaba de hacerle reír de verdad. “Deberías aprovecharlos entonces, en la realidad no sucederá y es claro que me veo de infarto con tacones.” Sonríe y da una media vuelta para acompañar el cumplido que acaba de hacerse. Deja al descubierto su gran autoestima, la cual nunca falla y permite que la contraria tenga una mejor visión de su cuerpo, seduciendo de forma indirecta. “¿Que tipo de aventura? No terminar tras las rejas es mi límite.” Ir a a cárcel jamás será una opción para un miembro de su familia.
“Nada, absolutamente nada” Torció media sonrisa, dejándola con la duda a propósito. En realidad, no quería admitir que quizás se había dejado llevar por sus propios prejuicios y había juzgado mal el carácter de la chica; que no dejaba de ser una princesa, pero resultaba que era una de las rebeldes. Se mordió el interior de la mejilla, dando un paso sutil hacia ella. “Te pones demasiado a la defensiva cuando hago este tipo de suposiciones” Era algo que no había podido evitar notar durante sus últimas interacciones. “Quisiera decir que es algo que provoco yo y sentirme especial, pero me parece que la princesa de hielo tiene miedo de encontrarse en situaciones vulnerables” Y habría querido añadir más, solo que había surgido aquel otro tema tan interesante de los sueños y Margarita logró desconcentrarla por completo con esa pequeña vuelta. Sus ojos se fueron sin lugar a duda a su figura, recorriendo con delicadeza hasta que tuvo que volver a enfocarse en su rostro para no comenzar a babear. “Es muy injusto esto de ver y no tocar” Pretendió reprocharle que sí lo hacía. Cerró el termo, dejándolo en el suelo sin mucho interés de que alguna autoridad lo encontrara. Ya no necesitaba eso, había encontrado algo mejor. “Si esos son los límites, deja abierto a muchas posibilidades” Esta vez se acercó más de lo que había hecho momentos atrás, completamente tentada a volver a ponerla nerviosa como aquel día en el bosque o a ganarse una bofetada, lo que sucediera primero. No obstante, uno de los profesores tenía planes completamente diferentes, pues interrumpió la conversación para decir todas esas cosas que la dejaron descolocada. “¿Ahora nosotros tenemos que hacer su trabajo?” Murmuró cuando salió del momentáneo estupor, apretando los dientes. “Por favor” Suspiró, pasándose una mano por toda la cara. “Vámonos de aquí”












