Sostiene con fuerza el poco equipaje que había llevado, no pensaba quedarse mucho tiempo.. mucho menos iba a tolerar más tiempo del necesario en compañía de la gente de ese pueblo.
Sabía que Josh estaba allí, lo había escuchado minutos atrás.. y eso fue lo que definitivamente le hizo dar el primer paso fuera de su casa de la infancia. Le tenía mucho aprecio a su hermano, pero siempre estaba él con su mirada expectante al error inminente que podía cometer. Y no era el momento de escuchar regaños de su hermano mayor.
Sale directo a la vereda de enfrente.. y a unos metros se alzaba una gran casona, que tenía una fachada algo vieja pero que con todas las letras daba señales de ser un "hogar". El tantas tardes había pasado con Hilda allí, quien le ayudaba horas extras para que pudiera terminar el colegio a tiempo sin que su padre tuviera un problema más que resolver.. sus cosas siempre solían ser problemas para la familia.
Repita profundo y pasa la mano por su cabello.
Golpea la puerta con tres toquesitos que daban a melodía. Solo él se daba aviso de esa forma.
- es solo por esta noche lo prometo.. y no, casa no es una opción en este momento.
-
Le contesta antes de que Ignacio siquiera pueda emitir algún sonido.
Ignacio estaba sentado en la mesa de la cocina con la vista fija en un montón de papeles frente a él. Con el móvil en la mano, marco el último número en su lista para esperar la respuesta del otro lado:
-Si... correcto... si, ahora el manejará el resto.. así es.... Joshua.. - pausa - Si... es el hijo mayor. Ok, muchas gracias... Hasta luego-
Colgó observando la pantalla de su móvil, absorto en sus pensamientos. Aun no podía creer que Thomas Bishop estaba muerto. Hasta el último de los días de su madre, Thomas se aseguró que tuviera todo y más de lo que necesitaba; ayudándolo incluso a él. Las imágenes de la última conversación que había tenido con el padre de los Bishop aun daban vueltas por su mente cuando alguien llamó a la puerta a modo casi imperceptible.
-Matt..... pa-pasa.... - Dice haciéndose a un lado para dejarlo entrar.
La sorpresa en su rostro fue innegable.
El castaño cerro fuerte su puño con una mezcla de dolor, tristeza.. pero tantos años de trabajar sobre las tablas le ayudaron a ocultar casi todo esto en su rostro. Se limito a asentir y darse paso a ese hogar dónde había también tenido lugar su infancia tanto como la casa de su padre. Por un instante recordó a Hilda con mucho cariño, imaginando cómo reaccionaria en ese momento.
- Estan todos en casa, me sorprende haberte encontrado acá.
Dejo los bolsos a un lado de un sillón y se desplomó. Las horas de viaje y la fiesta del día anterior ahora pesaban sobre sus hombros.
La casa de Hilda estaba como siempre. Con todos sus adornos que denotaban su cultura latina; las fotos de su familia (y los Bishop) adornaba las repisas; flores y plantas (ahora cuidadas por Ignacio) y una foto grande sobre el fogón de Ignacio (pequeño) Hilda y su hermana Debora sonriendo a la cámara. Thomas le había regalado ese retrato para uno de sus cumpleaños por lo que Hilda la había colgado feliz sobre el fogón del living.
-Pense que sería mejor darles un poco de espacio... - sonrie brevemente- No recuerdo la última vez que todos han estado juntos en un mismo lugar... - Ignacio parecía algo nervioso, jugando con un hilo suelto del brazo del sillón en el cual estaba sentado.
-Estaba por poner la pava para un café.... quieres?- Ignacio parece aliviado de romper el silencio entre ambos.























