En cada momento, aparecen ciertas personas. Y así, como aparecen algunas, otras se van.
Suelen decir:” Mejor malo conocido, que bueno por conocer”. Lo cierto, es que aquel “malo” conocido, era mucho peor que el “bueno” que aún está por conocerse.
Hay veces en las que se necesita alejarse de personas. No porque sean malas, sino porque es necesario. Y otras, si. En otras oportunidades son tan malas que es necesario despedirlas de nuestras vidas. Nos hacen mal, nos enferman, nos entristecen, nos dan inseguridad, nos dan dudas.
Pero como dije antes, así como se van, vienen otras.
Y vino una persona que nunca descubrí.
Vino una persona verdadera, humana, sensible (en su grado justo), atenta, pasional, una persona que lucha por lo que quiere, que sigue lo que desea, que va por la vida solo si el otro va a su lado, o si solamente va. Y si no lo hace, se detiene, lo ayuda, lo levanta.. o al menos, lo intenta.
Y así camina, con seguridad y con la tranquilidad de que lo hecho fue, es, y será realizado con el corazón.
Camina como pocos pueden hacerlo.. con la frente en alto.
Pero es humano, y dicho eso, no es perfecto.
Tiene sus faltas, tiene sus errores, tiene su toque de maldad, la cual usa de una manera imperceptible, disminuida, casi inexistente; inexistente para quien no lo sabe presentir. Pero ese, no es mi caso. Siento cuando se ríe por gusto, cuando se ríe por burla, cuando se ríe por maldad.. puedo distinguir sus tipos de risa. Puedo distinguir cuando habla en broma, puedo hacerlo cuando habla en serio, y cuando lo que dice es completamente real y justificado, porque suena al final de lo dicho, mi nombre. Se dice que cuando se dice el nombre, es porque hay una aceptación de la persona. Saber eso, me paraliza.
Sabe ser bueno, y sabe muy bien ser malo. Puede herirte, y así como te hiere, puede sanarte.
Puede acariciarte el oído con palabras maravillosas, o puede voltearte con tanta sinceridad.
Puede llegar a ser todo, y así como llega a ser todo, pasar a ser nada.
Burlesco, divertido, sufrido, serio, gentil, egoísta, empatico, arrogante, bueno, malo, inquieto y a la vez estable... Loco, cuerdo, pasional, clásico. Un ser humilde.. con aires de grandeza. Atento y disperso.. eso es.. es todo, todo en uno.
Con ojos chicos pero negro y tan profundos como la misma oscuridad.
Una nariz, me atrevería a decir, casi perfecta.
Sus piernas, proporcionadas y perfectamente formadas.
Sus brazos grandes, que muestran fuerza, seguridad... entrega.
Su cuerpo, acariciado por agujas que dejaron su huella oscura en cuatro sitios puntuales.
Su pecho.. parece cálido y agitado por un terremoto que vive en su interior, o mas bien, debajo.
Su panza, sutilmente moldeada por unos pequeños recuadros que suelen enloquecer a cualquier sujeto de sexo femenino.
Su cadera... chica, pero con una desembocadura, podría decirse, que lleva a la locura.
Eso es.. es todo, todo en uno. O es todo lo que quiero en él. Encierra éxtasis y tranquilidad. Pasión y cariño.
Y un ultimo detalle... su voz. Una voz fuerte, varonil, moderna. Una caricia que despierta todos lo puntos mas sensibles en mí.
Celoso, determinado, perseverante, astuto, rápido, un tanto brusco (en el momento indicado). Preciso, posesivo.. es eso.
Y eso, todo eso.. eso es mío.