âNo estarĂa mal, a mi tampoco me molestarĂa pero no creo que sea hoy tu dĂa de suerte.â se mofĂł, sosteniendo el vestido para no terminar haciendo una escena de exhibicionismo. âEres muy gracioso, Nate.â rodĂł los ojos y le tomĂł de la mano, jalando de el (o mejor dicho arrastrĂĄndole) hasta los vestuarios. âSoy una mujer independiente, no tienes que ser mi Robin Hood. Solo necesito que cuides que nadie venga y vea.â indicĂł una vez que estuvieron en los vestuarios, cerrĂł la puerta y corriĂł a buscar entre lockers. âQuĂ©date ahĂ y mira que nadie venga.â
âNunca me dejas ser tu heroe, al final termino siempre siendo mĂĄs yo la damisela en apuros que tĂș y eso es injustoâ protestĂł mientras se veĂa arrastrado los vestuarios âÂżVas a hacerme un  stripteasse? Porque sĂ es asĂ no me quejoâ bromeĂł otra vez. No debĂa mirar sabĂa que no debĂa pero era demasiado tentador, entonces se lo ocurriĂł algo âEy, ey viene alguienâ dijo alterado dirigiĂ©ndose a donde estaba la castaña, para despuĂ©s darse vuelta y mirar nuevamente a la puerta. âAh no falsa alarmaâ













