Asintió un par de veces, pensando que la morena se encontraba confirmando su orden. Enarcó sus cejas, sin poder evitar reír por la forma en la que hablaba. Nunca había viajado hacia el sur, por lo que le parecía el doble de interesante sus frases y típicos regionalismos. "Ya, pues New York no es fácil pero no dudo que lo harás." Le sonrió. “Pues… Yo me fui un tiempo por “no poder domarlo” pero ya estoy de vuelta.” Rió. "Es una gran ciudad si sabes donde mirar."
-- Supongo que es costumbre, como todo -- Comentó con una agradable sonrisa en su rostro y elevó los hombros. -- Ya haré la orden, disculpame -- Dijo con cordialidad y se acercó a la cocina mientras gritaba -- ¡Albert, un bistec con fritas! -- Soltó una risa traviesa ya que le encantaba hacer eso -- Se acercó a la heladera y sacó de allí una coca-cola de vidrio que destapó con su propia lapicera, no eran estrategias del oficio, era una costumbre paternal heredada. Luego llevó la bebida y una vaso a la mesa -- La comida vendrá pronto.
















